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Un electricista alerta qué no debes conectar nunca a una regleta: «Literalmente pides que algo salga mal»

La falta de enchufes en viviendas antiguas: un problema común

En muchas viviendas con varias décadas de antigüedad —especialmente aquellas construidas antes de los años noventa o reformadas sin actualizar la instalación eléctrica— es habitual encontrarse con una escasez de enchufes para todos los dispositivos modernos. La solución más frecuente suele ser recurrir a cables alargadores o regletas, pero este recurso aparentemente práctico puede convertirse en un riesgo si se usa sin precaución.

El especialista finlandés Antti Helén, director de Obras Eléctricas en la empresa Energiavahti Oy, explica en declaraciones a Ilta Sanomat que los alargadores “se utilizan a menudo de forma insegura”, y que su mal uso “puede provocar incendios o descargas eléctricas graves”. Según Helén, la opción más segura es conectar los aparatos directamente a una toma de corriente fija, ya que estas están diseñadas para que el fusible actúe a tiempo y corte la energía en caso de fallo eléctrico.

Por qué los alargadores pueden ser peligrosos

El experto detalla que los alargadores incrementan la resistencia del circuito, lo que puede impedir que el fusible funcione correctamente si ocurre un problema. “El riesgo es que la carcasa metálica del electrodoméstico acabe cargada de electricidad”, advierte Helén. En esas condiciones, una persona podría recibir una descarga simplemente al tocar el aparato.

Además, insiste en que los electrodomésticos de gran potencia —como lavadoras, frigoríficos, secadoras o radiadores eléctricos— nunca deberían conectarse a través de alargadores, especialmente si estos son largos o de baja calidad. “Si lo haces, literalmente estás pidiendo que algo salga mal. Los alargadores se calientan fácilmente y pueden causar un cortocircuito o un incendio”, subraya el especialista.

Uso seguro con pequeños electrodomésticos

No todos los usos de los alargadores son peligrosos. Cuando se emplean con dispositivos de bajo consumo, como televisores, lámparas o cargadores, su uso es perfectamente seguro siempre que el cable sea corto y esté en buenas condiciones. También resulta fundamental que el alargador tenga toma de tierra si el enchufe de pared la incluye.

Las tomas modernas se reconocen fácilmente por las piezas metálicas a los lados del enchufe, mientras que muchos hogares antiguos aún cuentan con enchufes sin conexión a tierra, que solo tienen los dos orificios centrales. Mezclar ambos tipos puede generar riesgos eléctricos innecesarios.

Evitar malas prácticas y renovar la instalación

Helén es claro en su recomendación: “Nunca conectes varios alargadores uno detrás de otro”. Este error, además de común, puede causar sobrecalentamiento, especialmente si los cables quedan ocultos bajo alfombras o muebles, impidiendo la correcta disipación del calor. El resultado puede ser un incendio doméstico.

Si se necesitan más puntos de conexión o un cableado que atraviese distintas habitaciones, la mejor alternativa es acudir a un electricista para instalar enchufes adicionales de forma segura. En las casas antiguas, el peligro aumenta si se realizan reformas en el suelo —por ejemplo, al sustituir moquetas por baldosas—, ya que las instalaciones sin toma de tierra dejan de ser seguras en ese contexto.

Comprobar siempre la toma de corriente

“Usar un alargador con toma de tierra en un enchufe que no la tiene puede causar una descarga eléctrica si alguien toca el aparato”, advierte Helén. Por ello, antes de enchufar cualquier dispositivo, conviene revisar el tipo de toma disponible y asegurarse de emplear siempre un alargador compatible y en buen estado.