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«No hagáis enfadar a mamá»: La desesperada petición del padre de las niñas asesinadas en Cuenca por su madre

La madre, que trabajaba en la Guardia Civil, habría acabado con la vida de sus hijas y luego con la suya propia a través de un disparo.

El padre de las dos menores que fueron asesinadas por su progenitora, una guardia civil de 42 años en Quintanar del Rey, Cuenca, acudió al cuartel donde se llevó a cabo la tragedia. Llorando desconsoladamente, salió del lugar con su hermana, que no podía contener sus lágrimas. Se esperará a la investigación para conocer cuál fue el motivo que llevó a la agente a cometer tan terrible crimen. Hasta el momento se ha sabido que no había registros de baja psicológica.

Mientras el padre de las dos niñas, fallecidas a los 9 y 11 años, abandonaba el cuartel de la Guardia Civil de Quintanar del Rey, donde vivían con su madre, que era una agente de seguridad en activo, muchos de sus familiares y allegados le acompañaban. Especialmente la tía de las pequeñas era incapaz de contener las lágrimas.

Todo parece indicar que la agente de 42 años habría cometido el terrible acto de disparar a sus hijas a primera hora de la mañana, para después acabar con su propia vida. Sus compañeros, que escucharon las detonaciones, acudieron rápidamente a la vivienda de la mujer, que se encontraba dentro del mismo acuartelamiento.

«Santiago tenía miedo».

La periodista Cruz Morcillo contó la palabra para aportar nuevos datos sobre la madre de las niñas después de pasar todo el día en Quintanar del Rey: «Yo no encontré en todo el pueblo un testimonio que no me hablara de una una forma fría, distante, sin ganas de integrarse, sin ningún problema de cara afuera… pero, de cara adentro era una tortura», explicó en El Programa de Ana Rosa.

«Ella amenazó en varias ocasiones a su ex con su pistola reglamentaria, le dijo que le iba a denunciar si seguía oponiéndose a lo que ella pretendía hacer», dijo la colaboradora. Luego, Cruz Morcillo comentó: «No parece que hubiera pedido el traslado en firme a Cádiz ni ningún otro sitio, pero sí le había dicho con claridad al padre que ella quería irse de allí y llevarse las niñas con ella».

En cuanto a por qué Santiago no denunció a su mujer, explicó: «Me dicen que el padre de las niñas tenía miedo de que si él lo verbalizaba o denunciaba fuese a más. El padre decía a sus muy íntimos que tenía miedo de que Paola le arruinara la vida, de que terminara denunciando y no pudiera ver y estar con sus hijas».

Por otro lado, parece que los guardias civiles que convivían con la presunta asesina no eran conscientes de su estado emocional. Cruz Morcillo lo aclaró: «Santiago se lo dijo a sus compañeros, le dijo lo que estaba pasando, le dijo que ella tenía un comportamiento unas veces y luego otro… pero ella no había pedido baja psicológica, decía que estaba en un tratamiento privado y sin dar constancia la cuerpo… por eso, si el cuerpo no tiene constancia es como si no estuvieses enfermo».

La desesperada petición del padre de las niñas.

«Las niñas querían y estaban casi todo el tiempo en casa de sus abuelos paternos, allí vivía el padre con los abuelos. Es una casa muy grande, es el entorno en el que se han criado las niñas, cuando estaban casados las niñas iban a comer tras el trabajo, se han criado allí y querían seguir en ese entorno», zanjó la periodista ante la audiencia.

Además, según ha publicado hoy ABC sobre una conversación mantenida con el padre, el progenitor habría pedido a las niñas que «no hagáis enfadar a mamá», temiéndose un brote violento de la Guardia Civil como el que al final, trágicamente, ha sucedido.