El trágico desenlace de Senda: Un amor incondicional perdido.
La noticia de la muerte de Senda ha dejado una profunda tristeza en todos aquellos que compartieron la angustia de su desaparición. Sara Pascua y Joseba Espinosa, los dueños del labrador negro, tuvieron que enfrentar esta dura realidad tras casi cuatro meses de búsqueda incansable. «Desgraciadamente, no hubo reencuentro ni final feliz», anunciaron en sus redes sociales, poniendo fin a una historia que mantuvo en vilo a quienes seguían su búsqueda.

Durante los últimos meses, los esfuerzos de Sara y Joseba no cesaron. Aunque la esperanza era débil, Sara confesó en varias ocasiones que soñaba con poder reunirse con su querido perro antes de que el año terminara. «Hola a todos, con todo el dolor y el sufrimiento, sentimos comunicaros que esta mañana hemos encontrado a Senda muerto. No tenemos palabras para agradecer todo el cariño y el esfuerzo que habéis puesto en su búsqueda», expresaron en su mensaje, agradeciendo el apoyo de la comunidad que se había volcado en la tarea de localizar al animal.
El 30 de julio comenzó el drama que cambiaría la vida de esta familia. «El reloj marcaba las 11.30 de la mañana, hacía mucho calor y se avecinaba tormenta», recuerda Sara al narrar el fatídico paseo que comenzó como cualquier otro. Sin embargo, algo salió mal esa vez. «Siempre se adelanta siguiendo a algún animal y me espera en el mismo punto porque yo voy más lenta», pero ese día, Senda no estaba esperándola, y la preocupación creció al instante. Poco antes, un trueno gigante había resonado por la zona, algo que el perro odiaba profundamente.
Un esfuerzo imparable para encontrarlo.
A partir de ese momento, la búsqueda de Senda se convirtió en una misión incansable. Con la esperanza de encontrar alguna pista, Sara y Joseba recorrieron simas, playas y acantilados. Incluso utilizaron drones y se embarcaron en un barco para abarcar más terreno. Sin embargo, el hallazgo nunca llegó, y la angustia de los dueños solo creció. Fue entonces cuando se consolidó la hipótesis de que alguien podría haberlo llevado, al ver al perro solo y asustado después de la tormenta.

La imagen de Senda, con su característico arnés rojo, se multiplicó en cientos de carteles distribuidos por las calles, y pronto nació una cuenta en Instagram dedicada exclusivamente a su búsqueda. Con más de 14.000 seguidores, esta cuenta se convirtió en un centro de apoyo para los afectados por la desaparición del perro. Tras la triste noticia de su muerte, los seguidores comenzaron a dejar mensajes de condolencia, como «Nunca te vamos a olvidar» y «Hemos aprendido a amarte por tu gran familia». La comunidad virtual también compartió su dolor, reconociendo la huella que Senda había dejado en cada uno de ellos.
Un amor que duró hasta el final.
Sara y Joseba nunca olvidaron el primer encuentro con Senda, aquel cachorro que llegó a sus vidas de una manera tan inesperada. Antes de él, Sara había perdido a su perro Pelos, y la herida seguía abierta. Pero un día, se encontró con un pequeño perro de apenas un año, abandonado en una caja junto a un contenedor. Fue un flechazo inmediato, y desde entonces, Senda se convirtió en su compañero inseparable. La familia vivió años de felicidad con él, pero la vida tenía otro giro reservado.
Con la muerte de Senda, Sara se ve obligada a escribir el capítulo final de una historia de amor entre humanos y animales que nunca se olvida. «Espero que, allá donde estés, haya muchas hojas secas para hacer la croqueta. Te querremos siempre», fueron las últimas palabras de despedida de Sara y Joseba, quienes, aunque marcados por el dolor, siguen llevando en su corazón el recuerdo de su fiel amigo.