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«Yo seré un perro pero…» Reacción unánime por la respuesta de Sánchez a las graves acusaciones de Abascal

Un nuevo choque político eleva la tensión en el Congreso.

La sesión de Control al Gobierno de este miércoles ha vuelto a dejar patente el elevado nivel de tensión que existe entre los principales protagonistas de la política española. Los enfrentamientos verbales entre los líderes de las distintas formaciones se han convertido en una parte habitual de la actividad parlamentaria. En esta ocasión, el intercambio de reproches ha tenido como protagonistas al presidente del Gobierno y al líder de Vox. Ambos han utilizado un tono especialmente contundente durante sus respectivas intervenciones.

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno de España y secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Desde su llegada a la Presidencia, ha tenido que afrontar numerosas sesiones parlamentarias marcadas por el enfrentamiento con los grupos de la oposición. Sus intervenciones en el Congreso suelen estar centradas en defender la acción de su Ejecutivo y responder a las críticas de sus adversarios. El dirigente socialista ha vuelto a asumir ese papel durante la jornada de este miércoles.

Santiago Abascal, por su parte, es el presidente de Vox y una de las principales figuras de la oposición al Ejecutivo. El político suele mantener una posición muy crítica con las decisiones del Gobierno, especialmente en cuestiones relacionadas con inmigración, política exterior y seguridad. Sus intervenciones parlamentarias se caracterizan habitualmente por un discurso directo y por duros reproches hacia el Ejecutivo. En esta ocasión, sus palabras han provocado una inmediata reacción desde la bancada socialista.

Un intercambio marcado por las acusaciones.


El enfrentamiento comenzó cuando Abascal centró parte de su intervención en la situación de Ceuta y en la relación entre España y Marruecos. El líder de Vox cuestionó las decisiones del Gobierno y llegó a plantear directamente al presidente una acusación relacionada con la información que, según él, tendría el país vecino. «¿Está usted siendo chantajeado por Marruecos por la información que tienen de su corrupción, de su familia y de su Gobierno? No se preocupe que es una pregunta retórica», ha afirmado el líder de Vox. Sus palabras elevaron rápidamente la tensión en el hemiciclo.

Abascal también dirigió sus críticas hacia la orientación de la política exterior del Ejecutivo. Durante su intervención mencionó distintos países y territorios para cuestionar las posiciones mantenidas por Sánchez y su Gobierno. «Tienen siempre las mismas banderas. La de Sánchez es la de Marruecos, la de otros la de Cuba, la de China, la de Palestina o la de cualquier grupo terrorista que amenace a occidente». El dirigente de Vox añadió que el próximo Gobierno español no debería depender de las decisiones de otras capitales extranjeras.

El momento de mayor tensión llegó cuando Abascal enumeró varias ciudades al referirse a los posibles centros de decisión de la política española. «El próximo Gobierno de España no puede estar ni en Rabat, ni en Bruselas, ni en Washington, ni en Tel Aviv, ni en Teherán», sostuvo. La mención de Tel Aviv provocó una reacción inmediata entre los diputados socialistas. El episodio contribuyó a aumentar todavía más la expectación alrededor del intercambio entre ambos dirigentes.

La respuesta de Pedro Sánchez.

Sánchez respondió a las acusaciones de Abascal con un tono igualmente contundente. El presidente del Gobierno rechazó la imagen planteada por el líder de Vox y dirigió sus propias críticas contra él y contra su formación política. «Usted y su partido son una amenaza para la democracia de España», afirmó el jefe del Ejecutivo. La intervención del presidente volvió a situar el debate en un terreno de máxima confrontación entre Gobierno y oposición.

El presidente también recurrió a una expresión especialmente llamativa para responder a las acusaciones sobre la influencia de otros países. Sánchez aseguró que «si hay alguien con una correa al cuello» es el propio Abascal y cuestionó algunas de sus posiciones internacionales. «Por eso aplaude los aranceles de uno y los genocidios de otro», ha añadido Sánchez en referencia a Israel y a Estados Unidos. Sus palabras provocaron otro momento de tensión durante la sesión y dejaron uno de los principales titulares de la jornada.

Una escena que deja otro momento viral.


La intervención de Sánchez terminó con una frase que rápidamente llamó la atención por su contundencia. «Usted me ha llamado autócrata, dictador, incluso me llaman perro, me llama perro. Mire, le digo una cosa, a diferencia de usted, yo seré un perro pero no tengo amo», ha sentenciado. Mientras el presidente trataba de continuar con su réplica, Abascal comenzó a mostrar varias cartulinas desde su escaño. En ellas se podía observar cómo presumiblemente se iba formando la palabra «traidor».

El intercambio entre ambos dirigentes ha vuelto a demostrar hasta qué punto las sesiones parlamentarias pueden convertirse en escenarios de gran tensión política. Las referencias a Marruecos, la política exterior y las alianzas internacionales han ocupado buena parte de una discusión que inicialmente estaba centrada en la situación de Ceuta. Las intervenciones de Sánchez y Abascal han dejado además varias frases susceptibles de protagonizar los principales resúmenes informativos. El episodio se suma así a una larga lista de enfrentamientos entre ambos dirigentes en el Congreso.

Las redes sociales se han llenado de comentarios sobre lo ocurrido durante la sesión, especialmente por la dureza de las acusaciones y por las frases pronunciadas por ambos políticos. Muchos usuarios han compartido fragmentos de la intervención de Sánchez y de la respuesta de Abascal, mientras otros han centrado sus comentarios en la escena de las cartulinas. La frase final del presidente ha sido uno de los elementos que más atención ha despertado por su carácter llamativo. Todo ello ha convertido el enfrentamiento parlamentario en uno de los momentos más comentados de la jornada política.