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Ya hay 40 fallecidos: Oscar Puente siembra la duda y tilda el accidente del tren de alta velocidad de Córdoba de “extraño”

Una madrugada de tensión en el centro neurálgico de Adif

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, compareció en plena madrugada de este lunes desde el centro de control 24 horas de Adif, convertido en el epicentro de la gestión de una de las noches más difíciles para el sistema ferroviario español en los últimos tiempos. A escasos metros, en la estación de Atocha, los servicios de emergencia atendían a familiares de los pasajeros afectados, mientras la incertidumbre se extendía entre quienes aguardaban noticias sobre el alcance real del accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba).

Con un tono visiblemente cauteloso, el ministro dejó claro desde el primer momento que aún era pronto para ofrecer respuestas concluyentes. «En este momento no podemos precisarlas porque las desconocemos», afirmó, subrayando la complejidad de un suceso que mantiene abiertas todas las hipótesis.

Un accidente “extraño” y muchas preguntas sin respuesta

Puente llegó a las instalaciones de Adif pocos minutos después del siniestro, acompañado por el presidente de la empresa pública y el máximo responsable de Renfe. Desde allí, calificó el accidente de “extraño”, un adjetivo que resume bien el desconcierto inicial de los técnicos y responsables políticos ante lo ocurrido.

El ministro insistió en la necesidad de actuar con prudencia y evitar conclusiones precipitadas. «Existe una comisión encargada de investigar los accidentes ferroviarios y será la que determine lo sucedido», recalcó, marcando distancias con cualquier intento de señalar causas o responsabilidades antes de tiempo.

El tren ALVIA a Huelva, el más castigado

Según explicó el titular de Transportes, los viajeros del tren ALVIA con destino a Huelva fueron quienes se llevaron «la peor parte». Especialmente dramática fue la situación en las dos primeras unidades del convoy, las más afectadas por el descarrilamiento y la posterior caída por un terraplén.

En la primera de esas unidades viajaban 37 personas y en la segunda 16, lo que eleva a 53 los pasajeros directamente afectados, la mayoría de ellos dentro de un tren que transportaba a unas 200 personas. Esas dos unidades fueron desplazadas varios metros tras el impacto, quedando en una posición que ha complicado enormemente las labores de rescate.

La UME y un rescate contrarreloj

Las tareas para auxiliar a los afectados se desarrollan con la colaboración de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que trabaja junto a los servicios sanitarios y de protección civil para acceder a los coches siniestrados. El objetivo inmediato es rescatar a todas las personas atrapadas y garantizar la seguridad de la zona antes de iniciar la retirada de los trenes accidentados.

Puente explicó que, de no haberse producido la circulación en sentido contrario de otro tren, la gravedad del descarrilamiento habría sido mucho menor. El impacto provocó que las unidades del tren de Renfe se desplazaran hasta cuatro metros en profundidad, agravando las consecuencias del siniestro.

Temor a que aumente el número de víctimas

Fuentes gubernamentales han reconocido que no se descarta que el número de fallecidos aumente considerablemente en las próximas horas, a medida que avancen las labores de rescate y se tenga una evaluación completa del estado de los pasajeros afectados.

Óscar Puente tiene previsto desplazarse este mismo lunes al lugar del accidente para seguir de cerca los trabajos y conocer de primera mano la evolución de la situación. Mientras tanto, la prioridad sigue siendo atender a las víctimas y ofrecer información veraz a sus familias.

Investigación en marcha y objetivo: recuperar el tráfico ferroviario

Está previsto que a lo largo de este lunes los técnicos comiencen a trabajar de forma intensiva para esclarecer las causas del accidente. Paralelamente, se intentará retirar las máquinas accidentadas lo antes posible con el fin de reabrir el tráfico ferroviario en la zona, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.

Mientras tanto, el país permanece a la espera de respuestas. Un suceso calificado como “extraño”, una madrugada de comparecencias y un sistema ferroviario sometido a la prueba más dura: la de explicar qué ocurrió y evitar que vuelva a repetirse.