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Y va a doler a muchos… Alfredo Corell aclara el verdadero peligro del hantavirus

La cepa Andes: contagiosa, pero de manera muy limitada

Corell detalló que, aunque esta variante del hantavirus es la única conocida capaz de transmitirse entre humanos, lo hace de una forma “torpe” y muy poco eficaz. El inmunólogo utilizó incluso el propio desarrollo del brote como prueba de ello. «Es una transmisión torpe, ineficaz, difícil», señaló, recordando que en un entorno cerrado y compartido como un crucero apenas se han registrado ocho contagios durante todo un mes.

Para dejar todavía más claro el escenario, el experto enumeró las situaciones concretas en las que podría producirse un contagio. Según explicó, las posibilidades reales pasan por compartir camarote, dormir en la misma cama, utilizar las mismas sábanas, mantener relaciones sexuales o convivir estrechamente cuidando a una persona enferma, como ocurre en el caso de médicos y enfermeros. Fuera de esas circunstancias, insiste, la posibilidad de transmisión es prácticamente inexistente para la población general.

La crisis sanitaria comenzó semanas después de zarpar desde Argentina

La historia del brote se remonta al pasado 6 de abril, apenas 17 días después de que el crucero partiera desde Argentina. El primer caso detectado fue el de un turista holandés de 70 años que comenzó a sufrir fiebre y síntomas compatibles con la enfermedad. Su estado empeoró rápidamente y terminó falleciendo el día 11 de abril. La tragedia continuó días después cuando su esposa, que había viajado junto a él, murió el 25 de abril en Johannesburgo.

Las alarmas internacionales terminaron de dispararse cuando un pasajero británico tuvo que ser evacuado el 27 de abril y dio positivo por hantavirus pocos días después. Ese mismo día también falleció una mujer alemana que presentaba síntomas similares. Desde entonces, la principal hipótesis de la OMS es que el virus entró al barco a través del matrimonio holandés, que previamente había recorrido zonas de Argentina donde existen antecedentes recurrentes de hantavirus.

El barco vive bajo medidas sanitarias extremas mientras navega hacia Canarias

Con el brote ya detectado a bordo, la situación sanitaria en el crucero se volvió mucho más estricta. Durante la escala en Cabo Verde, cuatro pasajeros adicionales —incluido el médico del barco— presentaron fiebre alta y síntomas gastrointestinales, motivo por el que se les negó el desembarco. Desde entonces, las medidas preventivas dentro del buque se han endurecido notablemente.

Actualmente los pasajeros conviven bajo protocolos similares a los vistos durante la pandemia: uso obligatorio de mascarillas, distancia social y cierre de determinadas zonas comunes interiores. Aun así, algunos viajeros han transmitido mensajes de relativa tranquilidad. El pasajero estadounidense Jade Rosemarin explicó que el principal deseo de todos es simplemente “sentirse seguros y volver a casa”, aunque aseguró que dentro del barco mantienen una actitud positiva y cuentan con provisiones suficientes.

Los expertos descartan cualquier comparación con la covid-19

Una de las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias ha sido evitar paralelismos con la pandemia de coronavirus. Alfredo Corell insistió precisamente en marcar una diferencia clara entre ambas situaciones. Según recordó, cuando apareció la covid-19 el mundo se enfrentó a un virus completamente desconocido, frente al que no existía inmunidad ni experiencia previa. En cambio, el hantavirus Andes lleva años siendo estudiado y vigilado por la comunidad científica.

«No estamos tratando a un agente infeccioso, mutado, nuevo y que nos pueda amargar un poquito más», aseguró el inmunólogo. El experto subrayó que la cepa detectada es exactamente la misma conocida desde hace tiempo en Sudamérica y que no presenta mutaciones inesperadas ni comportamientos desconocidos para los epidemiólogos.

Aun así, los especialistas recuerdan que se trata de una enfermedad potencialmente grave. El epidemiólogo Nacho de Blas explicó en COPE que, en los casos más severos, el virus puede provocar un edema pulmonar agudo, desplomes bruscos de tensión arterial y un colapso respiratorio que puede derivar en la muerte en cuestión de horas.

España prepara un amplio operativo sanitario para la llegada del barco

Mientras el crucero continúa navegando hacia Canarias, las autoridades españolas preparan ya un amplio dispositivo sanitario para gestionar la llegada de pasajeros y tripulación. Tanto la OMS como la Agencia Europea de Control de Enfermedades consideran que el riesgo para la población es bajo, pero aun así se aplicarán protocolos estrictos de vigilancia y aislamiento.

España ha aceptado recibir el barco en Tenerife y trasladar posteriormente a los pasajeros españoles a un hospital de Madrid, donde permanecerán en cuarentena bajo supervisión médica. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha reconocido públicamente la inquietud generada por el caso, aunque también ha pedido serenidad apoyándose en las recomendaciones de los expertos.

Las autoridades sanitarias seguirán monitorizando de cerca a los contactos directos de los ocho contagiados y mantendrán bajo observación a cerca de 150 pasajeros del crucero. Según Alfredo Corell, si no aparecen nuevos casos en los próximos días, la situación podría quedar controlada “en un par de semanas, como mucho”. El mensaje de los especialistas sigue siendo claro: el brote es serio para quienes están afectados, pero no representa una amenaza sanitaria para el conjunto de la población.