Raíces de una estirpe flamenca.
Lolita, nacida en el seno de una familia que marcó la cultura popular española, creció entre escenarios, grabaciones y camerinos. Su madre, la legendaria Lola Flores, moldeó un hogar donde el arte era tan cotidiano como el desayuno. Desde muy joven, la actriz y cantante aprendió a moverse con naturalidad bajo los focos, heredando un carisma que el público reconoce al instante. Esa mezcla de tradición y carácter propio la ha convertido en una figura imprescindible del espectáculo nacional.

A lo largo de su vida, Lolita ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Ha transitado con soltura entre la música, el teatro, la televisión y el cine, siempre dispuesta a explorar nuevas facetas creativas. Su versatilidad la ha mantenido vigente durante décadas, conquistando a varias generaciones de espectadores. Aunque su apellido pesa, su identidad artística se sostiene por méritos propios.
Hoy, además de artista reconocida, es también narradora de su propia trayectoria. Lolita ha hablado con franqueza de sus éxitos, de sus tropiezos y del esfuerzo que supone sostener una carrera tan prolongada. Su cercanía con el público le ha permitido construir un vínculo especialmente sólido con quienes la siguen desde hace años. Esa transparencia se volvió clave en su última aparición televisiva.
Confesiones en una noche inesperada.
Fue en esa visita cuando se dispuso a hablar de su presente profesional y, por iniciativa propia, de aspectos más íntimos. Anoche, Lolita Flores acudió a La revuelta para promocionar Poncia, una obra de teatro sobre el universo de La casa de Bernarda Alba en la que la actriz interpreta el personaje de la criada. La hija de La Faraona desarmó al público con su humor directo y la complicidad que mostró con el presentador. Entre bromas y anécdotas, terminó concediendo respuestas que sorprendieron incluso a los más fieles seguidores del programa.
En un momento de la conversación, decidió abordar el tema económico, uno que pocas figuras públicas se atreven a exponer en televisión. Flores recibió la ovación de todos los presentes por su franqueza, pero no quiso abandonar el plató sin referirse a aquello que más le ha marcado en los últimos años. Fue entonces cuando pidió explícitamente que se le preguntara por su patrimonio, provocando un giro inesperado en la entrevista. La reacción fue inmediata: el ambiente, hasta entonces ligero, pasó a teñirse de una seriedad que nadie anticipaba.
Ante la cuestión planteada, la artista lanzó una crítica que resonó en el estudio. El presentador aceptó la propuesta de Flores y le preguntó a su invitada por este asunto económico. Ella respondió con contundencia: «Mi patrimonio se lo llevó Cristóbal Montoro, me hizo dos inspecciones y tuve que vender mi casa», denunció, recordando la etapa en la que Hacienda señaló a numerosos profesionales del sector cultural. Con voz firme, añadió que muchos artistas sufrieron «una caza de brujas» durante ese periodo. El contraste con la situación actual —en la que el exministro se encuentra investigado— hizo que sus palabras adquirieran un peso aún mayor.
Secuelas que aún no cicatrizan.
La actriz no se detuvo ahí y continuó explicando el alcance del perjuicio sufrido. Fue tajante al afirmar: «El señor Montoro se llenó muy bien los bolsillos. Él está imputado porque todo ese dinero que se llevó lo desvió para otras cosas. Espero que este señor lo pague de alguna manera», dejando claro que su indignación sigue plenamente vigente. Sus declaraciones despertaron murmullos entre los presentes, que no esperaban semejante acusación en directo.
La conversación derivó hacia las pérdidas que no podrá recuperar. «No me va a devolver los 2 millones de euros que me quitó, entre mi casa y muchas cosas más. Desde luego, yo no los tengo», lamentó Lolita, describiendo un episodio que aún pesa sobre su vida diaria. Broncano intervino para señalar que numerosos artistas se vieron atrapados tras acogerse a una sociedad que, finalmente, no fue considerada válida por Hacienda. «Había muchos asesores que decían que se podía hacer y mucha gente lo hizo», añadió, contextualizando la situación.
Las consecuencias, según contó la propia actriz, siguen condicionando su presente. Lo cierto es que la hija de Lola Flores aún arrastra las consecuencias de estas inspecciones de Hacienda, por lo que no tiene ninguna casa en propiedad: «Vivo de alquiler y vivo de mi trabajo, pero el patrimonio maravilloso que tengo es mi familia y el público que me llena los teatros», aseguró con orgullo. Su declaración cerró la entrevista con una mezcla de vulnerabilidad y fortaleza que resonó profundamente.
En los minutos posteriores a la emisión, las redes sociales se inundaron de comentarios. Miles de espectadores comentaron la valentía con la que habló, el tono directo de sus denuncias y la honestidad con la que expuso su situación. La conversación digital continúa, confirmando que sus palabras no han dejado indiferente a nadie.