Una mujer opera a una mariposa monarca con un ala rota, y al día siguiente la sorprende de la mejor manera

A todos —bueno, a casi todos— nos encantan, pero siempre hay gente que lleva su pasión por los animales mucho más lejos… Sin ir más lejos, hace poco os hablamos de toda esa gente que trata a sus perros como si fueran sus hijos. Uno de esos temas que divide a las redes sociales, ya que aunque para algunos es lo más lógico, para otros es enfermizo..

Nuestra protagonista de hoy es una de esas personas capaces de devolvernos la fé en la humanidad, ya que se ha encargado de curar a una criatura por la que muchos otros quizás no nos habríamos preocupado: una mariposa. Se trata de una mariposa monarca, que normalmente viven entre 2 semanas y unos 5 meses, pero la vida de este pequeñín amenazaba con ser todavía más corta.

Nuestra heroina se llama Romy McCloskey, y hace algún tiempo se comprometió a criar y proteger estas criaturas. Después de que una llegase con un ala defectuosa, supo que había que hacer algo, y convirtió su casa en una sala de operaciones.

Utilizando objetos que tenía en casa, consiguió realizar un trasplante de ala. “Soy diseñadora de vestuario profesional y experta bordadora”, ha contado, por lo que “esto estaba en mi terreno”.

Entre sus herramientas encontramos una toalla, una percha metálica, pegamento de contacto, un palillo, un bastoncillo de algodón, pinzas, polvos de talco y un ala de mariposa de otra de sus pequeñas que había muerto algunos días antes.

Según McCloskey, no existe la necesidad de drogar a las mariposas cuando se realiza tal procedimiento, ya que sus alas, como ocurre con nuestras uñas o cabello, “no tienen receptores del dolor”.

“El paciente: este pequeñín de 3 días nació con las alas superiores e inferiores rotas. ¡Veamos cómo podemos ayudarle!”

“La sala de operaciones y los utensilios: toalla, percha metálica, pegamento de contacto, palillo, bastoncillo de algodón, pinzas, polvos de talco, ala de mariposa extra.”

“Asegurando a la mariposa y cortando las partes dañadas. No se preocupen, no le duele. Es como cortar el pelo o las uñas.”

“¡Ta-da! Con un poco de paciencia y un pulso firme, adapté las alas nuevas a mi pequeño.”

“Las líneas negras no encajan del todo y le falta el punto negro —marca masculina— en el ala inferior derecha pero, con suerte, volará.”

“¡DÍA DE VUELO! Después de un día de descanso y de llenarle la tripa de néctar casero, es hora de ver si vuela.”

“Después de una vuelta rápida alrededor del jardín y una pequeña parada de descanso en un arbusto, ¡se marchó! ¡Una cirugía y un resultado de éxito! ¡Adiós, pequeño! Buena suerte.”

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