Una familia dejó su casa sola durante tres horas, y al volver se encontró con esto

Cada vez que abandono mi apartamento durante un par de horas y al volver abro la puerta, espero que haya una horrible sorpresa esperándome. Puede ser un terrorista enloquecido que tiene de rehén a punta de pistola a mi mujer e hijos, o un grupo de ladrones pillados in fraganti. O quizás un repartidor de galletas en serie nos ha escogido como sus siguientes víctimas de bondad sin sentido. El asunto es que siempre me espero una sorpresa.

Siempre siendo un gran alivio cuando veo que mi casa está tal y como la había dejado —a pesar de que no hay galletas—, y en realidad nunca ocurre nada excitante.

Porque me quedaría bastante destrozado si abriera la puerta de mi casa y encontrara mi hogar así.

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¿¡Qué diablos!?

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Bueno, por lo menos el salón no está… ¡MIERDA!

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¡Oh, por favor!

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Vale, claramente esto es obra de un perro.

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O un perturbado con un sello con forma de pezuña de perro.

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Al menos la cocina no está tan mal…

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Y el cachorro ha recordado que no tiene permitido subirse a la cama.

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Lo peor es…

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… que ni siquiera finge sentirse culpable por lo ocurrido.

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Aviso para todos los propietarios de perros: no dejéis vuestra tinta de caligrafía en un lugar al que pueda llegar vuestro perro. De nada.

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A no ser que queráis que vuestro hogar se convierta en una obra de arte abstracta de inspiración canina.