¿Por qué nos atrapan tanto los relatos de viajes?
Los artículos que exploran experiencias personales en otros países —sean estas positivas o negativas— tienen un magnetismo difícil de ignorar. Nos invitan a imaginar vidas que no son las nuestras, a proyectar deseos o a evaluar riesgos desde la seguridad de nuestra rutina. Y cuando se trata de destinos exóticos o populares, como Costa Rica, la curiosidad crece aún más: ¿es realmente como lo pintan en Instagram?

Especialmente si estás pensando en visitar un país extranjero, las historias contadas en primera persona se convierten en fuente clave de información. Más allá de las guías turísticas, queremos saber cómo se siente realmente estar ahí, caminar por sus calles, convivir con su gente. Por eso, las advertencias, recomendaciones y testimonios se viralizan: parecen tener una verdad que ningún folleto turístico ofrece.
Costa Rica, a pesar de su imagen de paraíso natural, no escapa a este escrutinio. Uno de los primeros interrogantes que se hacen muchos viajeros es: ¿Es un país peligroso? La duda no es menor, y por eso el Ministerio de Asuntos Exteriores de España lo deja claro: recomienda «viajar con precaución y abstenerse de hacerlo por determinadas zonas».
La importancia de saber dónde pisas.
Como en cualquier viaje, informarse va mucho más allá del clima o las atracciones. Conocer la cultura, las normas y hasta las dinámicas sociales del lugar puede evitar más de un mal rato. Marta Sanz, una joven española que vivió en Costa Rica, lo sabe bien. Por eso ha decidido compartir su experiencia a través de un video en TikTok, donde lanza una advertencia para futuros viajeros.

«Yo siempre me he sentido super segura, pero eso no quita que pasen cosas como que te roben el móvil», explica Marta. Ella vivió en San Jorge como estudiante y relata que, aunque en general tuvo una buena experiencia, es clave mantener la precaución, sobre todo en ciertos momentos del día. «Vuelve siempre en Uber, no andando tu sola», aconseja con firmeza.
Además, hace énfasis en una realidad menos visible: los estudiantes son un blanco fácil. «Lo saben y van a por vosotros», comenta, dejando entrever que la percepción de seguridad cambia dependiendo del contexto y del perfil del viajero. No se trata de alarmismo, sino de estar informado y actuar en consecuencia.
Lo bueno también merece contarse.
Sin embargo, el relato de Marta no es un mensaje de miedo. Su experiencia, como tantas otras, está llena de matices. «Yo he ido sola por la calle, he cogido el autobús y no me ha ocurrido nada», relata, dejando claro que su vivencia no fue marcada por el peligro. En su opinión, San Pedro —una de las ciudades donde vivió— es un lugar tranquilo y seguro.
@mar.ugc.spain Respuesta a @Jejejejej que tal es la seguridad en Costa Rica como extranjero que vive alli? Mi opinión mae jeje #seguridadencostarica #vivirencostarica #vivirencostarica #erasmuscostarica #costarica #erasmuscostarica ♬ sonido original – Mar UGC | Spain ♀️
Destaca también la amabilidad de los costarricenses. «Siempre me he sentido super bien, la gente es agradable y te va a ayudar en todo lo que pueda», afirma. Estas palabras contrastan con las alertas iniciales, y justamente por eso resultan tan valiosas: muestran una realidad más compleja, donde la seguridad no es un absoluto, sino una experiencia personal.
Y aunque ha compartido las precauciones que considera necesarias, Marta no duda en su veredicto final. «Repetiría 100%», dice con contundencia. Su historia es un recordatorio de que los viajes son impredecibles, sí, pero también profundamente enriquecedores si se viven con ojos abiertos y mente despierta.