Una enfermera adicta a Snapchat pierde su trabajo por enviar una foto del pene de un paciente por error a sus jefes

Es difícil meter más la pata en una carrera profesional así de corta. Kristen Johnson es una ex enfermera de 27 años que ha admitido que se dedicaba a fotografiar los genitales de sus pacientes y, después, los mandaba por la aplicación Snapchat a sus colegas. Sobre decir que es un comportamiento le ha costado su carrera como enfermera, e imaginamos que el respeto de cualquiera que la conozca —excepto esos supuestos colegas.

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El pasado mes de mayo la pillaron, después de nueve meses de investigación. Y es que la pobre no tiene muchas luces: no conforme con enviar las fotos a sus amigos de la universidad, Kristen acabó añadiendo a la lista de distribución de las fotos, imaginamos que por error, a sus actuales compañeros de trabajo, incluyendo a sus superiores directos. Estos inmediatamente pusieron en conocimiento de la dirección del hospital las fechorías de la enfermera.

Hay que recordar que la mayor fortaleza de Snapchat es también su mayor debilidad: la aplicación permite a los usuarios enviar imágenes, videos cortos o mensajes a través de sus smartphones, y el remitente elige el tiempo que desea que su mensaje sea visible para la otra persona. Después de ese tiempo, el mensaje desaparece. Esto invita a que, bajo una falsa sensación de seguridad, algunas personas puedan utilizar la aplicación para enviar imágenes inapropiadas o directamente ilegales. Pero esa seguridad puede fallar por culpa del eslabón más débil: lo más probable es que un simple error humano te acabe metiendo en un lío.

Entre las imágenes que compartía Kristen no estaban solo las imágenes de los genitales de sus pacientes, ya que por ejemplo también grabó a una compañera mientras limpiaba la sangre y las heces de una mujer incapacitada.

El fiscal del caso, William Fitzpatrick, ha declarado que “aunque parezca mentira, la difusión de las partes íntimas de una persona sin su consentimiento es un delito, y como tal debe ser castigado“.

Al declararse culpable de los delitos, Kristen ha sido condenada por difusión de imágenes personales, delito por el que pasará tres años en libertad vigilada, y tendrá que entregar su licencia de enfermera quedando inhabilitada de por vida.