Un viaje en grupo a Turquía para un injerto capilar provoca un brote masivo en un pueblo de Badajoz

El peluquero del pueblo se ha pronunciado.

Durante el pasado puente festivo de la Constitución, en teoría ningún ciudadano podía desplazarse entre las comunidades autónomas por las normas sanitarias establecidas para evitar la propagación del coronavirus. Sin embargo, por lo que parece no hubo impedimentos para que un grupo de vecinos de Calamonte, Badajoz, se montara en un autobús y viajara hasta el aeropuerto de Barajas, en Madrid.

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Desde allí, tomaron un avión y se plantaron en Turquía, concretamente en una clínica de Estambul. Su objetivo era el de someterse a un implante de pelo, una moda que hace furor desde hace tiempo en nuestro país. El motivo es los buenos resultados y el ahorro económico que supone, a pesar de los gastos de desplazamiento y el alojamiento, comparado con hacerlo en España.

El problema ha ocurrido posteriormente, ya que ese grupo de 19 viajeros de entre 30 y 50 años de edad, entre ellos dos policías locales, ha dado positivo en su regreso. Lo peor de todo es que han provocado un brote de tales dimensiones que en esta localidad pacense de unos 6.200 habitantes se ha instalado el nerviosismo. También, por qué no decirlo, la indignación por la causa del contagio.

La Junta de Extremadura ha informado de que en Calamonte se ha producido un brote con 29 casos y 250 contactos.

El resultado hasta el momento es el cierre del colegio San José, con 500 alumnos y 40 profesores, donde se han detectado varios positivos en las últimas horas, así como del centro de educación infantil con unos 20 alumnos. Aunque se trata de dos brotes diferentes, uno de los alumnos que ha dado positivo es sobrino de hasta tres tíos que habrían viajado a Turquía.

En los días posteriores a la fecha del regreso, los miembros del grupo no tenían ningún síntoma de haberse contagiado del Covid. Ahora se especula que los antibióticos que se toman habitualmente después de una intervención capilar de esas características, podrían haber enmascarado los síntomas. Sólo cuando los efectos de éstos pasaron, salieron a la luz los síntomas de estar infectados.

Por este motivo, familias enteras podrían haber convivido durante aproximadamente una semana haciendo vida completamente normal, ignorando que estaban contagiados. La voz de alarma la dio una mujer de 85 años, madre de uno de los viajeros, que comenzó a sentirse mal y se hizo un test PCR que dio positivo.

Al tratarse de un familiar directo de uno de los viajeros, comenzó a crecer la sospecha sobre el origen del brote. En la tarde del miércoles, se produjeron grandes colas en una clínica privada en Mérida para pasar los test, y el resultado fue que buena parte de los que acudieron estaban infectados.

Se baraja también la posibilidad de que la transmisión se produjera en el autobús que les condujo o les trajo de Barajas, por parte del conductor del mismo. En caso de que fuera el conductor de la idea, se podría dar la posibilidad de que los infectados del grupo pudieran haber transmitido el virus en el propio vuelo a Turquía.

El Ayuntamiento va a prohibir durante los próximos días cualquier tipo de celebración festiva, cultural, etcétera, en la localidad, e incluso se baraja la posibilidad de que se ordene el cierre de restaurantes, bares y tiendas para evitar la propagación del virus. “Es una pena porque éramos un pueblo puesto como modelo, únicamente teníamos seis positivos hasta ayer, esto es muy duro”, ha reconocido la alcaldesa, Magdalena Carmona López.

“Se nos permitió ir a Turquía por motivos médicos”.

El viaje fue organizado por el Manuel, de 36 años, el peluquero residente en Claramonte que animó a varios de sus clientes a someterse al injerto capilar. “Más imprudente es ir a una terraza cualquier y quitarse la mascarilla”, considera. En una entrevista telefónica desde su casa, donde está confinado por dar positivo el miércoles, asegura que no se siente responsable.

“Preguntamos si podíamos viajar y nadie nos lo prohibió, nos permitieron viajar por motivos médicos, que está autorizado, y por eso lo hicimos”, cuenta. Además, defiende que en el grupo había dos policías locales, “que saben de estas cosas y que movieron los papeles y pidieron los permisos, que cumplimos a rajatabla, por lo que el viaje estaba justificado alegando motivos médicos y nunca se nos prohibió por ninguna autoridad”.

El grupo de viajeros, de hecho, ha hecho público un comunicado en las redes sociales “para poder explicarnos ante tantas acusaciones infundadas que se están vertiendo”. Aseguran que “no era un viaje de vital importancia, pero tampoco lo es ir a la peluquería, ponerse las uñas o tomarse una caña con unos amigos en un bar, pero era algo que tampoco estaba prohibido si se tomaban las medidas necesarias”. Declaran que el viaje estaba comunicado a Salud Pública, “ya que para poder viajar, tienes que registrarte de forma individual en la página de Exteriores indicando todos los datos de los vuelos, días de viaje y demás. Con este registro te dan un código QR sin el cual no podríamos entrar de nuevo en España”.

Y a ti, ¿qué te parece lo sucedido?