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Un padre mata a su hija de 19 años de la forma más brutal para vengarse de su exmujer

Un padre de 44 años asesinó cruelmente a su hija de 19 años el pasado 23 de enero cuando, según los testigos que presenciaron el horrible crimen, el hombre parecía encontrarse loco de ira y “fuera de sí”. Meses después, el juez lo ha declarado culpable de asesinato, en un claro caso de violencia vicaria contra su exmujer.

Los hechos ocurrieron en la localidad de Norwich (Reino Unido) donde el acusado, Nigel Malt, acabó con la vida de su hija Lauren atropellándola de forma intencionada, pasando con su coche en dos ocasiones encima de su cuerpo hasta acabar con su vida.

Minutos antes, Malt, había acudido al domicilio de su ex esposa, donde ella vivía con su hija en común, para discutir con su ex, Karen, que estaba divorciada de él, y recriminarle su nueva relación sentimental con la que la mujer quería rehacer su vida.

La discusión fue subiendo de tono hasta que el detenido amenazó con agredir a la nueva pareja de su ex con una palanca. En un momento dado salió de la casa fuera de sí, esperó a que su hija salió de la casa y la atropelló mortalmente para hacer el mayor daño posible a su antigua pareja.

Después de intervenir la policía en el lugar del suceso y detener a Malt, éste intentó defenderse dando una versión en la que contaba que atropelló a Lauren de forma accidental. Relato que no ha terminado por convencer al jurado en el juicio, y menos al conocer que pasó por encima de ella varias veces.

En el informe policial se recoge que el parricida arrolló una primera vez a la joven tirándola al suelo y pasando por encima de ella. Luego dio marcha atrás y fue hacia adelante una vez más para atropellarla de nuevo. Él mismo fue quien llevó luego a su hija al hospital, pero no pudieron hacer nada por ella debido a la gravedad de sus heridas.

Según su entorno familiar, Malt era un hombre irascible y violento, causa principal por la que su mujer Karen acabó rompiendo la relación y pidiendo el divorcio. Algo que el acusado nunca ha superado y le ha consumido por sus celos. El mismo día de los hechos había llamado a su ex hasta en 15 ocasiones. Todos estos datos demuestran que el condenado era un claro maltratador patológico.

El parricida, que ya ha sido condenado por la muerte de su hija, ahora se enfrenta a una pena ejemplar por los cargos de asesinato con agravantes de parentesco, género y alevosía, la cual todavía no se ha hecho pública.