Un oftalmólogo responde de forma rotunda a lo que dijo Marcos Llorente sobre las gafas de sol: «No lo digo yo, lo dice…»

Marcos Llorente, más allá del fútbol.

A sus 30 años, Marcos Llorente no solo es una pieza clave del Atlético de Madrid, sino también una de las voces más singulares dentro del mundo deportivo. Nieto del mítico Paco Gento y heredero de una dinastía futbolística, el centrocampista ha destacado tanto por su físico como por su férreo compromiso con un estilo de vida que combina disciplina, nutrición y creencias poco convencionales. Lejos de limitarse al césped, ha convertido su visión sobre la salud y el rendimiento en una auténtica filosofía personal.

En redes sociales y entrevistas, Llorente suele hablar de ayuno intermitente, sueño reparador y contacto con la naturaleza. Su discurso, a medio camino entre la ciencia y la pseudociencia, ha despertado fascinación y controversia por igual. Para él, el bienestar no se mide en calorías ni pulsaciones, sino en equilibrio biológico y respeto por los ritmos naturales del cuerpo.

Sus posturas no siempre han pasado desapercibidas. En el pasado, el jugador generó titulares por rechazar el uso de crema solar, defender la dieta paleo o mencionar teorías sobre los ‘chemtrails’. Ahora, un nuevo comentario ha vuelto a situarlo en el centro del debate público.

La luz del sol, protagonista involuntaria.

En una entrevista reciente, Llorente declaró: “Yo no llevo nunca gafas de sol ni se deberían llevar. No estás dejando que a los ojos les entren los rayos necesarios”. Según explicó, su rechazo a las gafas oscuras se debe a que cree que interfieren con la entrada de luz esencial para el organismo. El jugador, además, defiende el uso de lentes amarillas o rojas en interiores y durante la noche para regular el ritmo circadiano.

“Es la biología, no lo digo yo”, añadía el futbolista, quien no solo aplica estas ideas en su día a día, sino que también las ha convertido en negocio: es socio fundador de una empresa que comercializa gafas, bombillas y lámparas diseñadas para “optimizar la luz”. Sus declaraciones, sin embargo, no han convencido a la comunidad médica, que pide prudencia ante este tipo de afirmaciones.

El oftalmólogo Vicente Miralles, del Hospital Universitario Henares, matiza que “aunque es cierto que la luz natural ayuda a sincronizar el ritmo circadiano, y que pasar más tiempo al aire libre puede disminuir la incidencia de miopía en niños, no significa que debamos prescindir de la protección de la radiación ultravioleta”. En sus palabras, lo realmente importante es asegurarse de que las gafas filtren el 100 % de la radiación UV.

Cuando la moda choca con la ciencia.

Miralles insiste en que los ojos no necesitan “fortalecerse” frente al sol y que las gafas de sol homologadas son una herramienta de prevención fundamental. “Las gafas de sol homologadas nos protegen de patologías como el pterigium o la pinguécula”, recuerda. También advierte del riesgo de daños irreversibles como la retinopatía solar.

El color de las lentes, según el especialista, no supone un peligro en sí mismo, aunque sí influye en el confort visual. “Los tintes grises reducen el brillo y el deslumbramiento sin alterar en exceso los colores, por lo que son los más versátiles para uso diario y deporte al aire libre. En cambio, los amarillos o ámbar claro pueden mejorar el contraste en días nublados o con niebla”, explica.

Aunque las lentes amarillas pueden tener una función específica en ciertos casos clínicos, Miralles subraya que “en general, no están indicadas para tratar ninguna enfermedad ocular en la población sana”. Su uso, dice, puede ayudar a pacientes con baja visión o sensibilidad a la luz, pero no sustituye la protección solar convencional.

Entre la precaución y la tendencia.

Las gafas con filtro para la luz azul se han popularizado enormemente entre quienes pasan muchas horas frente a pantallas, y en ese terreno Llorente también se muestra convencido de sus beneficios. No obstante, la Sociedad Española de Oftalmología ha señalado que la evidencia científica no demuestra que este tipo de exposición cause daños oculares significativos. “No tiene que cundir el pánico”, recuerdan los expertos, que tampoco consideran perjudicial el uso de estos filtros.

El oftalmólogo recomienda, en cambio, apostar por hábitos visuales saludables. “Una medida sencilla y eficaz es la regla del 20-20-20: cada 20 minutos, mirar un objeto a unos 6 metros (20 pies) de distancia durante al menos 20 segundos”. También sugiere parpadear con frecuencia, ajustar el brillo de la pantalla y revisar la graduación de las gafas o lentillas.

Finalmente, Miralles puntualiza que las gafas con filtro azul pueden ser útiles en personas con problemas de sueño, aunque la clave, dice, está en la moderación: “En la vida cotidiana, lo más recomendable es no abusar de las pantallas”.

Un debate que arde en redes.

Las declaraciones de Llorente han generado una oleada de comentarios en redes sociales, donde muchos han cuestionado su discurso pseudocientífico, mientras otros defienden su derecho a experimentar con su salud y su cuerpo. La mezcla de deporte, ciencia y creencias personales ha vuelto a colocar al jugador en el centro de la conversación digital.

Lo cierto es que, entre memes, críticas y defensas apasionadas, la polémica ha demostrado una vez más que todo lo que rodea al futbolista despierta atención. Y esta vez, ni el balón ni los goles han sido los protagonistas: ha sido la luz del sol la que ha encendido la conversación entre los internautas.

Salir de la versión móvil