No me lo esperaba.
En tiempos de redes sociales, pocas cosas generan tanta atención como una advertencia. Especialmente si se trata de temas cotidianos que nos afectan a todos, como la conducción o los controles policiales. Las publicaciones que desvelan “lo que nadie te cuenta” sobre cómo actúan las autoridades se viralizan con facilidad. Son una mezcla de curiosidad, morbo y, en muchos casos, preocupación genuina.

En ese afán por entender cómo funcionan las cosas, muchos se preguntan qué lleva a la Guardia Civil a detener un coche en un control rutinario. ¿Es cuestión de azar? ¿Tiene que ver con el comportamiento al volante? ¿Con la matrícula, el modelo, el aspecto del conductor? La duda ha sido eterna, y cada cierto tiempo, alguien intenta arrojar algo de luz sobre este proceso. Y claro, cuando la información viene presuntamente desde dentro, las alertas se disparan.
Hace unos meses, se hizo viral la confesión de un agente que decía guiarse por la indumentaria de los conductores. “Gorra y gafas de sol” eran, para él, indicadores suficientes para parar un vehículo. Ahora, otro miembro del cuerpo —en este caso, anónimo— ha compartido en redes sociales un criterio bastante diferente, pero igual de llamativo. Según este agente, lo que más pesa a la hora de seleccionar un coche para inspección es su marca, modelo… e incluso su color.
El ranking no oficial.
Este peculiar sistema de cribado incluye una lista no escrita de coches “favoritos” para ser detenidos. A la cabeza del ranking estarían los Seat León, sobre todo en sus versiones FR, esos con acabado deportivo que, al parecer, despiertan sospechas casi automáticas. Le siguen los VW Golf GTI, especialmente los más antiguos, que también tienen su fama bien ganada en estas situaciones. Y tras ellos, clásicos de una época ya lejana: el Hyundai Coupé y los BMW con insignia M Power.
Otros vehículos que suelen entrar en el radar de los controles incluyen los Mini Cooper con añadidos como faldones, las míticas Ford Transit, y berlinas veteranas de Volvo. También aparecen en el listado los Chrysler 300 C y las incombustibles Citroën C15, muchas veces ya reconvertidas para otros usos. El agente señala que cualquier coche camperizado y, curiosamente, los que llevan una carrocería amarilla, tienen más papeletas de ser parados.
Primera impresión, última palabra.
El proceso de selección se realiza al inicio de los controles, donde uno o dos agentes deciden en cuestión de segundos qué coche debe desviarse. No se trata de un sistema aleatorio, ni tampoco estrictamente técnico. Es un vistazo rápido, un gesto, un tipo de vehículo, una intuición basada —según ellos— en la experiencia. Y sí, parece que hay ciertos estereotipos que pesan más de lo que nos gustaría admitir.
Como era de esperar, la publicación del agente ha desatado una cascada de comentarios en redes. Muchos conductores se han sentido identificados al ver que su coche aparece en la lista, otros han reaccionado con humor, y algunos con preocupación. Sea como sea, la advertencia ha generado debate: sobre prejuicios, sobre protocolos policiales, y sobre qué tan visible queremos ser al volante. Porque a veces, el color de tu coche dice más de lo que crees.