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Un empresaria china rebela el curioso motivo por el que cuando un chino trabaja con un español, se vuelve loco: «Es así»

Cada sociedad desarrolla sus propios códigos de comportamiento, maneras de relacionarse y formas de entender tanto el trabajo como la convivencia. Lo que en un lugar puede interpretarse como un gesto de cortesía, en otro puede resultar extraño o incluso ofensivo. Estas diferencias son las que suelen provocar los conocidos choques culturales. Si se comparan países como España y China, las diferencias culturales son especialmente visibles. En España predomina una actitud más cercana y social, donde se concede mucha importancia al equilibrio entre la vida laboral y personal. Por el contrario, en China existe una mayor orientación hacia la disciplina, el respeto por la jerarquía y el esfuerzo colectivo, algo que se aprecia claramente en el entorno profesional.

Diferencias en la cultura laboral

En el ámbito laboral, las formas de trabajar y relacionarse también muestran contrastes importantes. En España es habitual expresar opiniones, debatir ideas o cuestionar propuestas dentro del trabajo sin que ello se perciba necesariamente como algo negativo. Sin embargo, en China suele priorizarse la armonía y el respeto hacia las decisiones de los superiores, con una estructura más marcada en la que cada empleado cumple su función dentro de la jerarquía establecida. Otra de las diferencias más evidentes entre ambos países tiene que ver con los horarios y la dedicación al trabajo. En términos generales, las jornadas laborales en China acostumbran a ser más largas y exigentes, mientras que en España se valora más el tiempo libre y las horas extra suelen reservarse para situaciones puntuales, dependiendo siempre del sector y del puesto desempeñado.

La visión de Aurora sobre España y Hong Kong

Aurora, una ciudadana china, habló sobre estas diferencias en una entrevista para el podcast Worldcast, recogida en un vídeo de YouTube titulado ‘China cuenta cómo es realmente China’. Entre los temas abordados, uno de los más llamativos fue precisamente la distinta concepción del trabajo y los horarios laborales. Según explica Aurora, en Hong Kong existe una mentalidad muy enfocada en la rapidez y en cumplir estrictamente los plazos, mientras que en España percibe una cultura más flexible respecto a los tiempos de entrega. «Los chinos cuando trabajan con los españoles se están volviendo locos. Los españoles trabajan más como: trabajamos hoy y aunque no hemos podido acabar hoy mismo lo podemos dejar mañana, pero hoy a las 17.30 es mi la hora de salir de trabajo, pues tengo que salir, no voy a estar en mi oficina ni un minutos más» describe la mujer china.

Jornadas extensas y otra relación con el tiempo

«En cambio los hongkoneses pueden estar a las 12 de la noche en la oficina para cumplir su palabra, para entregar su deberes puntual, para hacer bien las cosas», continúa relatando, señalando que se trata de una práctica habitual en su entorno. Cuando el entrevistador le pregunta por la cantidad de horas semanales que se trabajan en China, Aurora comenta que, aunque oficialmente los contratos reflejan jornadas de ocho o diez horas diarias, fuera de lo estipulado «pueden trabajar 15 o 18 horas», indicando además que no es raro alcanzar entre 50 y 55 horas semanales. «Pueden trabajar las 24 horas si es necesario en su trabajo. Pero España es muy equilibrada, o sea, trabajo es trabajo, vida personal es vida personal y vacaciones es vacaciones. No me vas a llamar cuando estoy de vacación. Mi móvil va a estar aparcado y no voy a contestar ni un correo del trabajo», explica sobre la percepción que tiene de la cultura laboral española.

 

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Vacaciones y desconexión cultural

Las diferencias también se reflejan en la forma de entender las vacaciones. En Hong Kong, los periodos de descanso suelen ser considerablemente más reducidos que en España y funcionan bajo un sistema distinto. Lo habitual es comenzar con apenas siete días de vacaciones al año y necesitar entre diez y quince años de antigüedad para alcanzar unos 20 o 22 días libres, por lo que disfrutar de un mes completo de descanso resulta algo «impensable» para muchos ciudadanos chinos. Aurora también destaca que existe una barrera cultural relacionada con la desconexión laboral. Explica que a muchos trabajadores chinos les cuesta apartarse completamente del trabajo, incluso durante sus viajes, ya que suelen mantener una «mentalidad de crecimiento». Por ello, aprovechan el tiempo libre para aprender sobre culturas, gastronomía o museos, en lugar de dedicarlo únicamente al descanso, debido al temor de quedarse atrás o perder oportunidades.

Un cambio de mentalidad tras la pandemia

A pesar de ello, Aurora señala que tras la pandemia se ha empezado a notar un cambio progresivo en la forma de viajar y disfrutar del tiempo libre. Cada vez más familias optan por realizar viajes juntos para compartir tiempo con sus hijos y no perderse etapas importantes de su infancia. Asimismo, explica que entre las personas jubiladas está creciendo el deseo de viajar por cuenta propia y dedicar tiempo al disfrute personal después de años de sacrificio laboral, algo que antes apenas ocurría. «y esto antes no era así» reconoce. :::