Una conversación que vuelve a la mesa.
Hay noticias que, sin necesidad de grandes titulares, se abren paso en la rutina de muchísima gente. Son esas historias que aterrizan en el móvil a la hora del café, se comentan en la oficina y reaparecen por la noche en la cena. No siempre hablan de política o de espectáculos: a veces se cuelan por la puerta de la compra semanal. Y, cuando tocan hábitos compartidos, el interés se multiplica.

En parte ocurre porque la alimentación se ha convertido en un tema cotidiano, casi identitario. Lo que se mete en la cesta ya no se interpreta solo como una elección práctica, sino como una señal de estilo de vida. Por eso, cuando alguien con autoridad en la materia lanza un aviso, la conversación se enciende en cuestión de minutos. Y esa mezcla de salud, consumo y costumbre genera un efecto dominó difícil de frenar.
También influye el formato: mensajes breves, listas claras y afirmaciones tajantes que se entienden al vuelo. En un entorno de prisa, la gente agradece que alguien “traduzca” etiquetas y promesas de marketing. Esa simplicidad hace que el debate se comparta con facilidad, incluso entre quienes no suelen hablar de nutrición. De pronto, el tema ya no es solo “qué comprar”, sino qué significa comprarlo.
Cuando la compra se convierte en debate.
En ese contexto, Mercadona vuelve a situarse en el foco por un contenido que ha corrido como la pólvora. El nutricionista Luis Millares, especializado en salud digestiva, metabolismo y energía, ha señalado varios productos del supermercado que, en su opinión, no deberían estar en una despensa orientada a comer mejor. Su enfoque, según explica en sus publicaciones, busca ser sostenible y práctico, con un discurso fácil de aplicar en la vida real. Y esta vez ha elegido ejemplos muy reconocibles, de esos que se repiten en hogares de todo el país.
Lejos de quedarse en un simple “esto sí, esto no”, su planteamiento gira alrededor de la composición y de cómo se presentan ciertos artículos al consumidor. Con un tono muy directo, introduce una advertencia sobre alimentos que muchos compran por rapidez o por la idea de que son “mejor opción”. El hilo conductor es claro: mirar más allá del envase, revisar ingredientes y entender lo que se consume. A partir de ahí, su lista se convierte en el eje del debate.
Entre los señalados aparece el arroz para microondas, sobre el que afirma que “es superpeligroso”, porque “los envases de plástico al calentarse en el microondas liberan microplásticos que pasan a la comida y daña nuestro cuerpo, actuando como disruptores endocrinos, pueden afectar a las hormonas, al metabolismo, a la inflamación y a la fertilidad”.
En la misma línea, critica los yogures con proteínas con un juicio rotundo: “una auténtica mierda, solo hay que ver la larguísima lista de ingredientes que tienen”, y sugiere una alternativa más simple a base de yogur natural y añadidos al gusto. Tampoco salva el muesli y la granola de avena: “No lo compraría jamás. Todos provocan un pico brutal de glucosa y tienen azúcar”, y remata con “déjale la avena a los cochinos”. Por último, carga contra el pan de molde integral: “Esta es la mayor basura que existe…”, lo describe como “un multaprocesado camuflado” y recomienda opciones como masa madre o trigo sarraceno.
La lista que encendió los comentarios.
Más allá del detalle de cada producto, el mensaje apunta a una idea repetida: priorizar alimentos menos procesados y recetas caseras cuando sea posible. Millares insiste en que, con pequeños cambios, se puede simplificar la compra y reducir ingredientes innecesarios. Su filosofía, centrada en hábitos sostenibles y en mejorar la energía diaria, encuentra eco en quienes buscan pautas fáciles de seguir. Y, a la vez, choca con la realidad de la prisa y el presupuesto, que condicionan muchas decisiones.
@nutricionmillares 🚫 4 alimentos “saludables” de MERCADONA que NUNCA compraría siendo nutricionista 1️⃣ Arroz de microondas → libera microplásticos que afectan hormonas, fertilidad y metabolismo. ✅ Mejor: arroz casero + envase de cristal. 2️⃣ Yogures “más proteínas” → ultraprocesados con químicos y edulcorantes. ✅ Mejor: yogur natural o kéfir + fruta o proteína limpia sin edulcorante. 3️⃣ Muesli / granola → picos de glucosa y bajones de energía. ✅ Mejor: huevos + jamón = saciante y estable. 4️⃣ Pan de molde integral → ultraprocesado, azúcar, harinas refinadas y gluten inflamatorio. ✅ Mejor: masa madre o trigo sarraceno. 📌 Conclusión: Muchos productos “fit” son solo ultraprocesados disfrazados de saludables. Menos marketing, más comida real. 💬 Comenta si tú también incluyes estos productos en tu día a día y compártelo a tu amigo que piensa que son saludables. #mercadona #nutricion #comidareal #nutricionista #comprasaludable ♬ sonido original – Luis Millares
Ese choque explica por qué el asunto se vuelve conversación social: no todo el mundo compra igual, ni tiene el mismo tiempo, ni interpreta del mismo modo lo “saludable”. En un supermercado masivo, cada producto tiene defensores, detractores y un uso distinto según la casa. Por eso, una advertencia así no se queda en lo técnico: se convierte en debate sobre hábitos, prioridades y expectativas. Y en ese terreno, las opiniones se vuelven inevitables.
Al final, lo que ha disparado la atención no es solo la lista, sino el modo de presentarla y la contundencia de la revelación. Las redes sociales se han llenado de comentarios, desde quienes agradecen que alguien ponga nombre a lo que no les convence, hasta quienes cuestionan el enfoque o piden matices. Entre respuestas, capturas y réplicas, el tema sigue rodando como una conversación abierta. Y, por ahora, parece que la discusión seguirá en el timeline durante unos días más.