Última hora: Cayetano Rivera da positivo tras sufrir un aparatoso accidente de tráfico

El torero que nunca abandona el foco.

Cayetano Rivera Ordóñez pertenece a una de las sagas taurinas más conocidas de España y, desde que nació, su vida ha estado unida tanto a los ruedos como a los flashes. Nieto de Antonio Ordóñez e hijo de Paquirri y Carmina Ordóñez, el apellido Rivera siempre ha ocupado titulares más allá del mundo taurino. Su carrera en la plaza ha estado marcada por la elegancia, pero su vida personal, por las portadas de la prensa rosa. En los últimos años, el diestro ha sido noticia tanto por su trayectoria profesional como por su relación con celebridades y los episodios que lo han mantenido en el ojo público.

A pesar de haber intentado mantener cierto hermetismo, su nombre ha sido habitual en programas de crónica social, donde cada gesto o aparición se comenta al detalle. Desde sus relaciones sentimentales hasta sus decisiones artísticas, todo lo que hace Cayetano se analiza con lupa. Ese equilibrio entre la fama heredada y la notoriedad mediática le ha convertido en un personaje complejo: tan admirado por su linaje como cuestionado por sus escapadas fuera del ruedo. El precio de pertenecer a una dinastía mítica es que el anonimato nunca es una opción.

Rivera, de 48 años, anunció hace apenas unos meses su retirada de los toros, cerrando una etapa profesional que le permitió mantener vivo el legado de su familia. Su salida de los ruedos fue recibida con reconocimiento y nostalgia, pero también con cierta curiosidad: ¿qué haría después alguien que siempre ha vivido bajo la mirada pública? Lo cierto es que su nombre no ha tardado en volver a los titulares, aunque esta vez por motivos ajenos al toreo.

Una rotonda y una noche complicada.

La noche del domingo, Cayetano protagonizó un nuevo episodio que lo ha devuelto al centro de la conversación mediática. Su furgoneta colisionó contra una palmera en una rotonda situada entre los municipios sevillanos de Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas y Sevilla. Aunque el accidente no causó heridos, el torero dio positivo en la prueba de alcoholemia que le realizaron los agentes locales. Fuentes cercanas al Ayuntamiento de Alcalá confirmaron el siniestro, ocurrido en las inmediaciones del Real Club de Golf de Montequinto, la urbanización donde reside el diestro.

El suceso tuvo lugar poco antes de las 20:30 y, según los primeros indicios, Rivera perdió el control del vehículo al tomar la glorieta. Los bomberos de Alcalá de Guadaíra acudieron al lugar para liberar la furgoneta que había quedado atrapada tras derribar una palmera. “No hay que lamentar daños personales”, informaba la cuenta en X de los bomberos, acompañando el mensaje con imágenes del coche accidentado. Por ahora, el torero no ha realizado ninguna declaración pública sobre lo ocurrido.

De los ruedos al calabozo.

Este episodio se suma a otro incidente reciente que también generó gran revuelo mediático. En la madrugada del 30 de junio, Cayetano fue detenido en un local de comida rápida en Atocha, Madrid, tras un altercado con empleados del establecimiento. Según el atestado policial, se encontraba “en claro estado de embriaguez” y desoyó las indicaciones de dos agentes que intentaron calmar la situación. Rivera pasó la noche en el calabozo acusado de resistencia y desobediencia a la autoridad, y fue puesto en libertad con cargos a primera hora de la mañana.

Poco después, el propio torero quiso ofrecer su versión de los hechos. “Me veo en la necesidad de aclarar, que en ningún momento he protagonizado ni participado en ningún acto de agresión hacia agentes de la autoridad”, explicó en un comunicado difundido en su cuenta de X. “Quiero dejar constancia, además, del respeto que siento por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, cuya labor valoro y reconozco”, añadió. Rivera interpuso más tarde una denuncia por detención ilegal, intentando limpiar su imagen ante la opinión pública.

El peso de la fama.

La presión mediática que rodea a Cayetano no es nueva, pero sí parece haber aumentado en los últimos meses. Su figura, marcada por la dualidad entre la elegancia y la polémica, refleja las dificultades de quienes heredan la fama sin poder esquivarla. Para el público, su vida se ha convertido en un relato constante donde el héroe taurino y el hombre común chocan con la misma fuerza que su coche contra la palmera.

Cuando los focos ciegan.

No es el primer famoso que ve cómo un momento desafortunado se convierte en espectáculo nacional. El actor Miguel Ángel Silvestre vivió un episodio similar tras un pequeño accidente de tráfico que, pese a no tener consecuencias, llenó titulares durante días. También la cantante Malú sufrió el escrutinio mediático cuando se filtraron imágenes de un percance menor con su vehículo, amplificado por su relación con otro rostro conocido.

Como ellos, Cayetano Rivera es víctima y protagonista de la exposición que alimenta la cultura del interés público. En una sociedad donde las figuras mediáticas conviven con la viralidad instantánea, cada error se multiplica. Lo que para cualquier ciudadano sería una anécdota, para ellos se convierte en historia nacional. Y quizá esa sea la verdadera tragedia de los apellidos ilustres: que su privacidad siempre será un lujo inalcanzable.

Salir de la versión móvil