¿Tenéis dos hoyuelos en la espalda? Pues estáis de enhorabuena…

El refrán “nunca os acostaréis sin saber algo nuevo” parece que lo dijo alguien que sabía lo que se nos venía encima con la llegada de Internet y las redes sociales. Si no vivís en una cueva apartado del mundo, es imposible que no aprendáis tres o cuatro cosas nuevas cada día gracias a Twitter, Facebook, WhatsApp o Instagram. Una locura. Hoy, os vamos a contar el secreto que esconden estos dos curiosos hoyuelos en la espalda, que no todo el mundo tiene.

Para muchas personas, estos famosos hoyos al final de la espalda, en la zona lumbar, son un verdadero fetiche… y es que los “hoyuelos de Venus, llamados así por la Diosa del Amor, esconden el secreto más codiciado por muchas mujeres… Científicamente, aparecen cuando un ligamento corto se extiende entre nuestra piel y nuestra espina ilíaca superior. ¿Queréis saber más?

Pues resulta que al margen de esta descripción clínica, estos dos simples agujeritos tienen una gran ventaja: ¡se supone que nos ayudan a tener más orgasmos! La gran queja de muchas mujeres es que durante las relaciones sexuales rara vez alcanzan el orgasmo y, según parece, estos hoyuelos ayudarían a llegar al clímax del placer con más facilidad y rapidez.

Además, aunque no es un hecho médicamente probado, muchas personas asocian estos sensuales agujeros con lo que denominan el “orgasmo total del cuerpo

Esta teoría hace referencia a la buena circulación de la sangre y a los impulsos nerviosos que las mujeres sentimos al tener un orgasmo. Los hoyuelos serían los receptores de dichos estímulos nerviosos que, posteriormente, enviarían a lo largo de nuestra columna vertebral haciéndonos tocar el cielo.

Pero estos hoyuelos no sólo conllevan ventajas en la cama, sino que también son síntoma de la salud y la buena circulación sanguínea. Es una cuestión genética, y no aparecen al adelgazar como piensan algunas personas. Lo positivo de tenerlos a la vista es que se demuestra que el porcentaje de grasa corporal es bajo porque están situados en una zona en la que no hay músculo.

Así que ya lo sabéis, si tenéis hoyuelos en las lumbares, ¡estáis sanos y disfrutáis más entre las sábanas!

Fuente.

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Os dejamos con el desternillante hilo sobre una guerra contra los emús que os hará un poco más sabios.