“¡Te la puedes poner en el coño!”: Bochornosa bronca en el Metro de Madrid a cuenta de las mascarillas, uno no sabe cual de los dos lados lo hace peor

Y eso que de esta pandemia íbamos a salir mejores, de momento parece que todo sigue igual y el poco civismo y mala educación de muchos ciudadanos nos están haciendo perder la fe en construir una sociedad mejor post COVID. Solo hay que ver lo que vivió la periodista Esther Yáñez en el Metro de Madrid. Una situación muy tensa y que muestra muy poca educación por ambas partes.

En la Linea 5 del Metro un señor mayor y una chica están sentados frente a frente. El hombre parece sentirse muy incómodo porque la chica lleva la mascarilla por debajo de la nariz y se lo recrimina de forma muy grosera: ”¡Tápese la nariz, gilipollas de mierda!”. A partir de ahí una sucesión de gritos e insultos dejan estupefactos a los usuarios. La situación es bochornosa y algunos de los pasajeros nos son capaces de posicionarse a uno u otro lado.

La conversación sucede de la siguiente forma:

″¡Déjeme en paz, que tengo la mascarilla puesta!”, contesta la joven, subiéndose la mascarilla.

El hombre se levanta un momento y le vuelve a gritar: ”¡Que se tape la nariz!”.

″¡Que tengo la mascarilla puesta!”, contesta ella.

″¡Que te tapes la nariz, coño!”, insiste el señor.

“Racista, que eso es lo que es, un racista”, dice entonces la chica.

″¡Nooo!”, reacciona la mujer del hombre, que mantiene una conversación que apenas se puede oír con la joven.

″¡Tápese la nariz, coño!”, vuelve a gritar el hombre. ”¡No me da la gana!”, contesta ella. ”¡Eres gilipollas y estás jodiendo a todos!”, responde él.

Entonces se mete otro viajero en la conversación, que le da “la razón” al señor.

″¡Pero que llevo la mascarilla desde que entré!”, se explica la joven.

″¡Te la puedes poner en el coño!”, contesta con muy malas maneras el hombre.

Frase que no debió de escuchar la chica, que seguía explicando al otro viajero que el hombre le había llamado “gilipollas” e “hija de puta”.

″¿Qué hija de puta? ¡Hija de puta es usted!”, contesta el señor. ”¡Usted, usted, usted!”, responde la joven.

″¡Tápese la nariz, cerda!”, insiste el señor, que cada vez usaba un adjetivo distinto. ”¡Cerda tu madre, que estoy harta ya de tanto insulto!”, contestó ella. ”¡Tu puta madre!”, siguió el señor.