Sonia Moldes, la polémica amante de Lequio, reaparece operadísima… y con este monumental cabreo

Sonia Moldes ha pasado en unos años de ser aquella atractiva gallega que saltó a la fama por vivir un romance en los años 90 con Alessandro Lequio, poco después de la ruptura del italiano con Ana Obregón, a ser más empresaria que famosa.

Y es que desde que ocurrió aquello, Sonia vive alejada de la prensa del corazón, donde a pesar de las apariencias asegura que nunca quiso estar. Y es que nunca aprovechó el tirón de aquella relación con el famoso y mediático conde italiano, que le podría haber convertido en una habitual en los platós de televisión como tantos otros que llevan años “trabajando” en realities y tertulias.

Moldes se casó con el futbolista Jean François Hernández, jugador del Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid. Se trató en realidad de su segunda boda, ya que el primero de sus matrimonios —antes del escándalo con Lequio— había sido con el dueño de la empresa de transportes Gil Stauffer, un ejecutivo con nombre y fortuna que le dejó una vida confortable y sin problemas.

Ahora, Moldes ha reaparecido en el candelero declarándole la guerra a Manuela Carmena y al Ayuntamiento de Madrid. La razón es la persecución que, según ella, a la que se ve sometida en su negocio —un pequeño bar de copas en el barrio madrileño de Chamartín— por parte de los agentes de seguridad que se presentan en su establecimiento día sí y día también:

“La policía se presenta en mi local a menudo por supuestas irregularidades para levantar un acta. Ha llegado a venir hasta dos veces al día.”

Fuentes del Ayuntamiento de Madrid han asegurado que no hay fijación con el negocio de Moldes, y que si acuden a diario es únicamente por las denuncias de los vecinos, que se quejan del excesivo ruido a altas horas de la madrugada. Pero la empresaria insiste en que cumple escrupulosamente con la ley:

“Si estuviera haciendo algo ilegal o prohibido lo entiendo, pero estoy cumpliendo con la ley e invito a todo el mundo a que venga y grabe lo que supuestamente infrinjo.”

Sonia asegura que todo es un plan del Ayuntamiento de Madrid y de su alcaldesa para acabar con las terrazas del centro de Madrid, y que no es la única que está sufriendo este acoso y derribo:

“Me consta que son muchos los empresarios que están en la misma situación y que no se atreven a dar la cara por miedo a que les cierren también. Es una injusticia y lo único que van a conseguir es dejar a mucha gente sin trabajo. En mi caso, son tres las familias que dependen de mí.”

Aunque ha recibido multas de hasta 800 euros, Moldes no baja los brazos y promete seguir dando guerra:

“El local cumple con todas las normativas, no hay ninguna irregularidad, por lo que el procedimiento judicial va a seguir y vamos a seguir recurriendo y presentando pruebas que demuestran que no es como denuncia el Ayuntamiento.”

Aparte de este enfrentamiento con la alcaldesa, ha llamado poderosamente la atención la “nueva cara” de la empresaria gallega. Poco queda de aquella joven dulce y angelical que había enamorado a Lequio y actualmente la empresaria se parece más a cualquiera de las protagonistas del reality Mujeres ricas de Beverly Hills que a ella misma.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

Por cierto, que Paula Vázquez se ha marcado también “un Renée Zellweger“, y ha reaparecido con una extraña nueva cara.