«Si yo…»: El demoledor zasca de Blas Cantó a Melody por su mal perder

Melody, la voz que volvió con fuerza.

Con una carrera iniciada en la infancia y una energía que no ha menguado con los años, Melody regresó a la escena internacional representando a España en Eurovisión 2025. Su actuación, aclamada por muchos por su fuerza vocal y carisma, no logró traducirse en votos, quedando en el puesto 24 con apenas 37 puntos. Austria, con JJ al frente, se alzó como vencedora indiscutible con 436 puntos, en una gala que no dejó indiferente a nadie.

Pese al resultado, la sevillana no ha dejado de mostrarse “orgullosa” de lo que llevó al escenario, aunque matiza que si regresara al festival lo haría con “otras condiciones”. Considera que “siempre todo es mejorable” y ha señalado que una puesta en escena más potente habría jugado a su favor. Esa mezcla de autocrítica y resiliencia ha marcado sus intervenciones posteriores al certamen.

El impacto de su posición final ha provocado una ola de comentarios en medios y redes, con expertos, tertulianos y seguidores opinando sobre lo que falló. Entre las voces que se han sumado al debate está Blas Cantó, quien representó a España en 2021, y que ha querido contextualizar el lugar de Melody dentro del complicado ecosistema eurovisivo.

Una ruleta que no siempre premia el talento.

Durante su intervención en el programa En Compañía, de Castilla-La Mancha Media, Cantó compartió una visión sincera sobre el festival: “Es una lotería”. Según él, ni el talento ni la puesta en escena garantizan una buena puntuación. “Fíjate que yo quedé en el mismo puesto y no se formó tanto revuelo”, comentó el murciano. “Tampoco se hizo tanta promo”, añadió, apuntando a las diferencias en la cobertura mediática.

La imprevisibilidad del certamen quedó retratada con claridad en sus palabras: “De repente Chanel te deja en el lugar 3, Blanca Paloma en el 16, Melody en el 24… Es que es una lotería, es un programa de televisión”. Para él, más que un medidor de calidad artística, Eurovisión se comporta como un espectáculo condicionado por múltiples factores.

En esa línea, lanzó una reflexión que ha dado que hablar: “Lo que tengo claro es que si yo quedé en el puesto 24, como Melody, esas 23 personas delante de mí merecen también su puesto”. Un reconocimiento al esfuerzo colectivo, más allá del resultado, que contrasta con algunas de las críticas más duras que ha recibido la sevillana.

Críticas, respeto y salud mental.

Melody ha reconocido que algunas de esas críticas le han dolido especialmente, en especial las que vinieron de colegas del medio. Durante una rueda de prensa posterior al festival, expresó su malestar por comentarios “un poco despectivos” que escuchó en espacios de su propia cadena. Sin nombrarlos directamente, apuntó a ciertos programas que, según ella, cruzaron la línea.

“Cuando yo he pedido algunos días de descanso, creo que por encima de todo también está la salud mental”, explicó. Y recordó con tristeza cómo se le ridiculizó por querer pasar tiempo con su familia y su hijo, en alusión a las bromas realizadas por David Broncano y su equipo en La Revuelta. Su respuesta dejó claro que no está dispuesta a trivializar el cuidado emocional.

“Yo respeto a los compañeros y no hay que burlarse del puesto y del número porque yo no me meto en las audiencias de cada uno”, concluyó con firmeza. Defendió su trayectoria, su trabajo y el papel que jugó como representante, reclamando respeto en un entorno que, a veces, se muestra impiadoso con quienes se exponen ante millones.

Un camino que no se detiene.

Quizá por todo esto, la artista ha decidido declinar, al menos por ahora, una entrevista en el Teatro Príncipe con el cómico Broncano. En cambio, sí aceptará una charla con Pablo Motos en El Hormiguero y, según algunas fuentes, está en conversaciones con el equipo de ¡De Viernes! para una posible aparición en Mediaset. Aunque la tormenta no ha pasado del todo, Melody sigue caminando con la frente en alto.

Su paso por Eurovisión no ha terminado como ella soñaba, pero ha dejado un testimonio de tenacidad, dignidad y amor por la música. Y, en medio del ruido mediático, ha sabido recordar a todos que detrás de cada artista hay una persona que merece respeto. Eurovisión, con su brillo y sus sombras, no siempre reconoce eso. Pero el público sí puede hacerlo.

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