Europa se prepara para una temporada de gripe más temprana y virulenta por culpa de una nueva variante

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha lanzado una advertencia seria: la gripe llegará antes de lo habitual este año y lo hará con más fuerza. ¿El motivo? Una nueva subvariante del virus A, conocida como subclado K, que ya está haciendo sonar las alarmas entre virólogos, epidemiólogos y autoridades sanitarias de todo el continente. Este subclado presenta un número elevado de mutaciones respecto a temporadas anteriores, lo que podría suponer un cambio en el comportamiento del virus y un incremento en su capacidad para propagarse rápidamente y afectar con mayor intensidad a la población, especialmente a los grupos vulnerables. Así lo indica Raúl Rivas, profesor de Microbiología, quien ha subrayado que este subclado “muestra un número de mutaciones mayor que en temporadas anteriores”.
Un virus mutado que podría hacer más daño… y antes
La llegada anticipada del virus y su potencial para provocar una temporada de gripe más agresiva es una combinación que preocupa seriamente a los expertos. Desde el ECDC se insiste en que la vacunación sigue siendo la mejor defensa contra esta enfermedad estacional, que aunque común, puede ser letal en ciertas circunstancias. “El ECDC se está preparando para una temporada de gripe más grave que las anteriores”, ha declarado Edoardo Colzani, jefe de la sección de Virus Respiratorios del organismo europeo. El problema es doble: no solo el virus podría ser más fuerte, sino que si los niveles de vacunación siguen siendo bajos, el impacto sanitario podría ser aún mayor.
Los síntomas: los mismos de siempre, pero con más víctimas potenciales
Una de las complicaciones añadidas con esta variante es que sus síntomas no permiten identificarla fácilmente. Como explica Diego García Martínez de Artola, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, “los síntomas gripales varían mucho de una persona a otra”. Sin embargo, el cuadro clínico general sigue siendo similar al de otras cepas del tipo A(H3N2): fiebre elevada (por encima de los 38ºC), escalofríos, tos seca, dolores musculares intensos, fatiga y, en ocasiones, molestias gastrointestinales. Nada que no se haya visto antes, pero todo indica que el número de casos puede crecer más rápido y afectar de manera más severa a quienes no estén protegidos.
La vacuna funciona… pero no tanto como quisiéramos
La gran esperanza para frenar esta gripe más mutada es la vacunación, pero incluso en este frente hay matices que conviene conocer. Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, ha confirmado que este año existe cierto “nivel de escape vacunal”. En otras palabras, el subclado K ha cambiado lo suficiente como para que la eficacia de la vacuna se vea reducida, aunque no anulada. Aun así, el mensaje es claro: la vacunación sigue siendo fundamental para evitar que la enfermedad se convierta en grave o incluso mortal. “Todas las gripes A(H3N2) pueden producir más gravedad, sobre todo en la población mayor”, recalca Pérez. Por tanto, la inmunización sigue siendo la mejor herramienta, aunque no sea infalible.
Personas de riesgo: las primeras en protegerse
El llamamiento del ECDC y de las autoridades sanitarias nacionales se dirige especialmente a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones: mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas, embarazadas, personal sanitario y otros colectivos vulnerables. Para estos grupos, vacunarse no es solo recomendable, es urgente. La anticipación del virus implica que el margen de maniobra es más corto, y cuanto antes estén protegidos los más expuestos, mejor se podrá contener la oleada de contagios que se avecina. La campaña de vacunación, por tanto, debe acelerarse y reforzarse con mensajes claros sobre su importancia, a pesar de la ligera pérdida de eficacia este año.
Prepararse para un invierno adelantado en los hospitales
Todo apunta a que esta temporada de gripe no solo será más temprana, sino también más intensa, y eso obligará a los sistemas sanitarios a prepararse para una presión hospitalaria mayor. Las lecciones de años anteriores, especialmente durante la pandemia de COVID-19, han demostrado que subestimar a los virus respiratorios es un error costoso. Con el subclado K en circulación, las autoridades sanitarias de toda Europa ya están activando protocolos, preparando unidades de atención primaria y urgencias, y reforzando el mensaje: vacunarse no es opcional si se quiere evitar una temporada de ingresos, complicaciones y colapsos.