Cuando un suceso detiene el tiempo.
Hay momentos en los que el ritmo cotidiano se rompe de golpe. Lo deportivo, lo político, lo cultural: todo parece detenerse cuando ocurre algo que atraviesa a toda la sociedad. Ayer fue uno de esos días. La noticia dejó en segundo plano incluso una de las fechas más importantes para el fútbol español.

Lo que iba a ser una celebración deportiva terminó teñido por la inquietud y el desconcierto. Mientras el FC Barcelona sellaba su título de liga número 28, una situación inesperada ocurría en los alrededores del RCDE Stadium que desvió por completo la atención de la jornada. El ambiente festivo se transformó, en cuestión de segundos, en una escena de tensión.
Del entusiasmo al caos.
Instantes antes del pitido inicial del derbi catalán, un atropello múltiple dejó al menos 17 heridos en Cornellà de Llobregat. El vehículo, conducido por una mujer que quedó bloqueada entre la multitud y dos contenedores, acabó acelerando de forma brusca tras recibir impactos de objetos lanzados por algunos aficionados. El resultado: decenas de personas arrolladas y una escena de emergencia en la entrada del estadio.
El atropello masivo en Cornellá antes del Espanyol – Barcelona
— ️ٓ️ (@CocoExiliado) May 15, 2025
Los cuerpos de seguridad actuaron con rapidez, logrando contener una situación que pudo haber tenido consecuencias fatales. La conductora fue detenida y sometida a pruebas toxicológicas, que resultaron negativas. Según los Mossos d’Esquadra, se trató de un accidente causado por el nerviosismo, sin ningún vínculo con ataques premeditados.
Un herido grave y muchas preguntas.
Aunque la mayoría de los heridos presentaban lesiones leves, un hombre de 41 años se encontraba en estado delicado al cierre de la jornada. Entre los afectados también se encontraba el hijo del alcalde de Badalona, quien sufrió un atropello en el pie. Siete ambulancias fueron desplegadas en la zona y varios testigos relataron escenas de pánico y confusión.
Algunos perjudicados quedaron atrapados entre la multitud, y uno de los testigos explicó que su amigo fue llevado al hospital en estado de shock. Las imágenes posteriores mostraban una mezcla de angustia, incredulidad y rabia. Lo que debía ser una fiesta del fútbol se convirtió en una tarde para olvidar.
El fútbol siguió, pero no para todos.
Pese a la gravedad del suceso, el partido se celebró tal y como estaba previsto. Las autoridades insistieron en que no existía peligro dentro del estadio, aunque buena parte de la afición del Espanyol optó por no entrar. Desde megafonía se repitió una y otra vez el mismo mensaje tranquilizador: “La situación está controlada y no hay riesgo para los asistentes”.
La celebración por el campeonato del Barça quedó ensombrecida por la tragedia a las puertas del estadio. Porque hay días en los que, más allá de los goles y las estadísticas, lo que se recuerda es lo frágil que puede ser todo en un instante.