El inesperado adiós de Isabel Rábago.
Isabel Rábago es una periodista, abogada y rostro habitual en los platós de Telecinco durante años. Conocida por su participación en realities como Supervivientes o Secret Story, y como colaboradora asidua en programas de actualidad, su trayectoria siempre ha estado marcada por su estilo directo y polémico. Sin embargo, su carrera en la cadena ha sufrido un giro radical tras confirmarse su despido, una noticia adelantada en exclusiva por ECD.

La periodista había sido colaboradora regular de Vamos a ver, el matinal de Unicorn Content conducido por Joaquín Prat, hasta hace apenas dos semanas. Según informa el citado medio, Isabel Rábago no habría superado los filtros internos de Mediaset para continuar como tertuliana en 2025, lo que ha llevado a la empresa a prescindir de sus servicios. «En el listado final de los tertulianos de 2025 no aparece Isabel Rábago, que no logró superar el filtro y su participación ha sido descartada», señala el informe.
Tensiones que marcaron su salida.
Aunque se atribuye su salida al proceso de selección interna, otras circunstancias alimentan las especulaciones. En los últimos meses, las tensiones entre Rábago y el equipo de Vamos a ver se habían vuelto notorias, generando enfrentamientos tanto con compañeros como con Joaquín Prat. Los desacuerdos eran particularmente evidentes cuando se debatían temas polémicos, como el tratamiento mediático de figuras públicas.

Uno de los puntos más conflictivos fue su crítica al especial Mi verdad sobre Bárbara Rey, producido por Mandarina. Rábago, colaboradora ocasional en ese espacio, llegó a manifestar públicamente su desacuerdo con el enfoque adoptado, generando un clima incómodo dentro del equipo. Esta serie de encontronazos pudo haber contribuido a su abrupta salida, aunque ninguna de las partes lo ha confirmado oficialmente.
Un enigma en redes sociales.
Isabel Rábago también ha dejado pistas sobre su situación a través de sus redes sociales, donde es muy activa. Antes de Navidad, cesó repentinamente su actividad, algo inusual en ella. Su última publicación, un post enigmático con un fragmento de la canción Los Perros de Arde Bogotá y el mensaje «Soltad a los perros porque me he escapado», ha sido interpretado por muchos como un anuncio indirecto de su salida de Mediaset.
“Soltad a los perros porque me he escapado… voy a hacerlo largo” pic.twitter.com/8IlNZmd35l
— Isabel Rábago (@RABAGOISABEL) December 19, 2024
El contenido de este mensaje, acompañado por imágenes recientes suyas en los platós de Telecinco, parece aludir a una sensación de liberación o ruptura. Sin embargo, hasta el momento, Rábago no ha emitido declaraciones oficiales sobre su desvinculación del canal, alimentando aún más el misterio.
Una polémica de Telecinco que deja huella.
Este movimiento se enmarca en un contexto complejo para Telecinco, que en el último año ha atravesado la peor crisis de audiencia de su historia. Los cambios en la estrategia de contenidos han generado sorpresas y, en ocasiones, polémica entre sus fieles espectadores.
La cadena busca desesperadamente revertir esta tendencia con una reestructuración que incluye decisiones como la salida de colaboradores históricos. Aunque estos ajustes intentan revitalizar su parrilla, los resultados todavía están por verse, dejando a Telecinco en un terreno de incertidumbre en pleno 2025.
Informalia revela las razones del despido.
El despido de Isabel Rábago de Vamos a ver, comunicado hace más de dos semanas pero conocido públicamente el pasado 3 de enero, marcó un giro inesperado en su trayectoria en Mediaset. Aunque la noticia tomó por sorpresa a la periodista, no ocurrió lo mismo con sus compañeros, quienes ya cuestionaban cómo la cadena había permitido algunas de sus actitudes y declaraciones. Desde el programa le habían pedido cambios en su comportamiento, pero su negativa a moderar sus comentarios, muchas veces en contra de los intereses de la cadena, terminó por deteriorar su relación con el equipo y con figuras clave como Joaquín Prat, con quien tuvo más de un encontronazo.

El ambiente en plató no ayudaba a suavizar la situación. Según fuentes del programa, Rábago apenas interactuaba con sus compañeros, salvo excepciones como Marta López o Kike Calleja. Los continuos enfrentamientos, tanto en pantalla como fuera de ella, generaban una tensión palpable para los espectadores. «El ambiente no era agradable. Incluso dándoles la espalda a los compañeros mientras hablaban», detallan. A esto se sumaron sus críticas legales y editoriales, que fueron vistas como un obstáculo para la dinámica del programa.
La posición de Isabel Rábago en el caso de Bárbara Rey agravó aún más su situación. Aunque su apoyo a la exvedette no era el problema, sus intervenciones como abogada desde el plató sí lo fueron. Señaló públicamente que algunas acciones de la cadena eran ilegales y perjudiciales para Bárbara Rey, sugiriendo que esta podría tomar medidas legales. Incluso se insinúa que Rábago pudo haber asesorado a Rey en la demanda que interpuso contra Mediaset, algo que desde la cadena consideran inaceptable: «No se podía tener en el sofá de la cadena a una persona que recomendaba como abogada tomar medidas contra su empresa».
El último incidente, ocurrido el 17 de diciembre durante un encontronazo con Marta López, fue el punto de no retorno. Aunque la decisión ya estaba prácticamente tomada, este episodio terminó por sellar su salida. Mediaset, aprendiendo de casos anteriores como el de Rocío Carrasco, no quería repetir una polarización que afectara su imagen. La amistad de Rábago con Bárbara Rey y su aparente implicación en la preparación de demandas complicaron aún más su posición. Finalmente, Bárbara Rey retiró su demanda a cambio de entrevistas exclusivas, pero para Rábago ya era demasiado tarde.
La explicación de Kiko Matamoros.
En los últimos meses, Isabel Rábago ha manifestado de forma pública y privada su desacuerdo con algunos compañeros, como Joaquín Prat, Alessandro Lequio y Marta López, así como con decisiones clave de los directores de los programas en los que participaba. Estas tensiones internas han alimentado las especulaciones sobre su reciente despido, un tema que incluso ha llegado a los debates de otros programas de Mediaset. Kiko Matamoros, en una de sus intervenciones habituales, no dudó en poner sobre la mesa la complicada relación de la periodista con algunos de sus colegas y las directrices editoriales de la cadena.
El tema cobró especial relevancia durante la Quickie Ronda de Ni que fuéramos, cuando el programa abordó de manera directa el despido de Rábago. Aunque ya antes, Belén Esteban y el propio Matamoros habían tenido gestos de apoyo hacia su compañera. En una conversación en la que también salió a relucir el nombre de Paz Padilla, Belén envió un beso a Isabel, mientras que Matamoros no perdió la oportunidad de elogiarla públicamente, generando un debate sobre las decisiones recientes de Mediaset y sus filtros internos.
Sobre el despido de Isabel Rabago y lo que dice Kiko la pura realidad llevan delincuentes ese es el nivel de T5 pic.twitter.com/DxVO3YixO7
— @lebiram❤️† (@lebiram34980787) January 3, 2025
“El filtro de la cadena yo no sé cuál es. Me cuesta mucho trabajo pensar que Mediaset se pueda permitir el lujo de prescindir de una de las mejores colaboradoras del corazón que ha dado este país, con independencia de ideologías y posicionamientos políticos”, señaló Matamoros en su intervención. Para él, la salida de Rábago refleja una gestión que no considera coherente, especialmente si se tiene en cuenta la calidad profesional y la trayectoria de la periodista en el mundo de la televisión.
En ese mismo espacio, Matamoros subrayó que Rábago es una profesional que no se somete fácilmente a las directrices editoriales que van en contra de sus principios. “Isabel es magnífica en su trabajo. Tiene una personalidad suficiente para no obedecer como un borrego determinadas líneas editoriales”, añadió. Recordó también episodios recientes que reflejan su carácter crítico, como su negativa a participar en la entrevista póstuma a Julián Muñoz, dejando claro que no iba a colaborar en lo que consideraba un intento de blanqueo de una figura condenada por robar dinero público.
Pero la crítica de Matamoros no se limitó a defender la profesionalidad de Isabel Rábago, sino que fue más allá al señalar las contradicciones en las políticas de Mediaset. “Es que hubo un antecedente muy triste. Isabel tenía cerrada una entrevista con Rubiales, que no estaba ni condenado ni nada por el estilo, y al final, por un plurito extraño de Telecinco, le dijeron que en Telecinco no se entrevistaba a delincuentes. ¡Qué cosas!”, comentó, aludiendo a un doble estándar en las decisiones de la cadena.
El colaborador también destacó que, aunque la entrevista de Rubiales no se llevó a cabo en Telecinco, finalmente fue La Sexta, con Ana Pastor, quien capitalizó esa exclusiva. “Luego Telecinco ha llevado un montón de delincuentes a plató, gente que estaba condenada y cumpliendo condena teniendo que ir a dormir a la cárcel”, añadió Matamoros, sugiriendo que decisiones como estas han dejado a Rábago en una posición injusta. En este contexto, también hizo referencia a casos recientes, como la polémica entrevista a Carlo Costanzia en De Viernes, para ilustrar su punto.
El debate sobre Isabel Rábago no solo pone de manifiesto los desacuerdos internos en Mediaset, sino que también refleja un panorama más amplio de tensiones en una cadena que, en los últimos años, ha enfrentado críticas por sus estrategias editoriales y decisiones de programación. Este caso es un síntoma más de los cambios y conflictos que atraviesa una de las principales cadenas de televisión en España.