Quiebra Duralex, la empresa de la vajilla indestructible que está en todos los hogares

La empresa fundada en 1945 popularizó el vídrio templado que se convirtió en el sustituto de las vajillas de loza.

Después de nada más y nada menos que 75 años de andadura, la empresa francesa Duralex, famosa por sus vajillas de vidrio templado, se ha declarado en quiebra por un el tribunal comercial de Orleans. La compañía radicada en La Chapelle-Saint-Mesmin, en Loiret, Francia, comercializaba sus productos en un centenar de países.

Tomó su nombre de la máxima latina “Dura lex, sed lex”: la ley es dura, pero es la ley. Ahora, podría decirse que la ley del mercado ha roto esta vajilla indestructible.

Duralex a partir de la empresa fabricante de cristal Saint-Gobain, que en 1939 empezó a fabricar lunas para automóviles. En un momento dado desarrollaron una técnica de vidrio templado a 700 grados y enfriado súbitamente.

Este proceso aportaba una resistencia especial, que en caso de rotura crea unos fragmentos de pequeño tamaño que reducen la posibilidad de cortes.

En 1945, la empresa aplicó la tecnología a la producción de vajillas, que hasta entonces se fabricaban en loza o cerámica. Este hallazgo enseguida se popularizó en la Francia de posguerra, ya que el coste del producto para el cliente se reducía.

Inicialmente, las vajillas eran de cristal transparente. Había platos llanos con forma de margarita, así como su célebre vaso Gigogne que forma parte de la historia del diseño europeo. Es una pieza fija en el Museo de Artes Decorativas de París.

En 1954, nacería el modelo Picardía, más estrecho y biselado. Y posteriormente la empresa desarrollaría sus vajillas ámbar y verde, que entraron en todos los hogares españoles a partir de los años 50.

El reclamo, además del precio, era su resistencia: “Utilícelo como martillo, déjelo caer, golpéelo, hágalo pasar del hielo al agua hirviendo”, decía la publicidad de aquella época. Para probar su resistencia, en la fábrica original dejaban caer una bola de acero de un kilo sobre una plancha de su cristal templado.

Auge y caída de un icono

En su momento de máxima producción, la empresa llegó a emplezar a 1.500 personas. En 1964 había por el mundo aproximadamente 133 millones de vasos, platos y bandejas Duralex.

La expansión de la empresa en España tuvo un punto neurálgico en Azuqueca de Henares, Guadalajara. Allí fundaron su filial española Vidriera de Castilla en octubre de 1963. La fábrica dio empleo a alrededor de 500 trabajadores.

Con el final del siglo XX empieza el declive, y en 1997, el propietario original vendió la compañía a los italianos Bormioli Rocco & Figlio. Estos la llevarían a números rojos, y la venderían al turco Sinan Solmaz. En 2007 entró en fase de liquidación judicial.

En 2008, llegó a las manos de los hermanos André y Antoine Ionnaides. Consiguieron remontar la empresa, ya que la misma crisis que casi la hunde logró reflotarla: el consumidor volvió a demandar un producto económico, igual que había hecho 70 años antes.

Además, la cultura retro, las redes sociales y la “memorabilia” hicieron que aquella vajilla familiar volviera a tener atractivo. Durante la última década, Duralex llegó a emplear a 200 personas con una cifra de negocio de 30 millones de euros.