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«Qué ganas tenían de…». El cartel de un Bar que cierra por vacaciones que nos representa a todos…

Hay carteles de vacaciones y luego están los que dejan claro que el descanso era más que necesario

Cuando llega agosto, los clientes de bares y restaurantes españoles están acostumbrados a encontrarse en las puertas de los establecimientos todo tipo de mensajes anunciando vacaciones. Algunos optan por la fórmula clásica y elegante de toda la vida: unos días de descanso y una fecha de regreso. Otros intentan darle un toque de humor al asunto y convierten el cierre temporal en una pequeña obra de arte. La arena, la playa, los flotadores, el gazpacho… y los carteles de los bares cuando cierran por vacaciones se han convertido ya en un clásico más del verano. En los últimos años, además, la imaginación de los propietarios y trabajadores ha encontrado en estos avisos una vía perfecta para lanzar alguna que otra indirecta a su clientela. El último ejemplo que circula por redes sociales ha llamado especialmente la atención porque, entre bromas, pedidos imposibles y una despedida tropical, parece transmitir una idea bastante clara: algunos trabajadores estaban deseando que llegara el momento de echar el cierre y desaparecer durante unos días.

Un cartel que dice mucho más que “cerrado por vacaciones”

Los dueños de bares y restaurantes tratan de ser un poco —o un mucho— ingeniosos a la hora de anunciar a sus clientes que se toman un pequeño descanso. En ocasiones aparecen mensajes simpáticos, frases relacionadas con el verano o referencias a la necesidad de recargar las pilas después de meses de trabajo. En otras, el humor se vuelve bastante más ácido y el aviso termina convirtiéndose casi en una declaración de intenciones. Es el caso del establecimiento protagonista de esta historia, que ha colocado en su puerta un conjunto de folios escritos a mano con un mensaje que, más allá de anunciar la fecha de regreso, parece hacer un repaso bastante particular a algunas de las peticiones que reciben los trabajadores detrás de la barra. El resultado ha llamado la atención precisamente porque el cartel parece estar escrito pensando en clientes muy concretos.

La imagen ha sido difundida en redes sociales por la popular cuenta @soycamarero, habitual a la hora de compartir situaciones relacionadas con el día a día de quienes trabajan en la hostelería. Junto a la fotografía, la cuenta acompañó la publicación con un comentario que resume perfectamente la impresión que puede producir el peculiar aviso: «Qué ganas tenían de perder de vista a estos clientes ¿No?». La frase, como era de esperar, ha contribuido a que el cartel se convierta en objeto de conversación y a que los usuarios intenten averiguar si realmente se trata de una pulla dirigida a determinados clientes o si, simplemente, estamos ante una broma privada que ha terminado haciéndose viral.

“Búscate la vida. Estoy en el Caribe”

El contenido del cartel tampoco deja demasiado espacio para la indiferencia. En unos folios escritos a mano y colocados en la puerta del bar se puede leer una primera parte que enumera uno de esos pedidos que requieren una precisión casi quirúrgica y que, precisamente por su nivel de detalle, se convierte en el centro de la broma. El mensaje anuncia: «Hasta el 17 de agosto no ponemos avellando sin lactosa en taza con azúcar moreno y media integral de la parte de abajo. Búscate la vida. Estoy en el Caribe». La combinación de ingredientes, modificaciones y especificaciones convierte un simple anuncio de vacaciones en una especie de ajuste de cuentas humorístico con esas comandas que, desde fuera, pueden parecer interminables. Y el remate final, con el supuesto viaje al Caribe, termina de darle al conjunto ese tono de “durante unos días, este problema ya no es mío”.

Pero el autor del cartel no se queda ahí. Justo debajo aparece otra hoja dedicada a otro pedido igualmente específico, en este caso protagonizado por uno de los clásicos de las cafeterías españolas. El aviso continúa con la siguiente frase: «El del Cola-Cao más caliente que frío y medio mollete de la parte de abajo con Nutella que se busque la vida también». La ocurrencia ha hecho que muchos usuarios se fijen precisamente en el nivel de detalle de las peticiones mencionadas. No es simplemente un “cerramos unos días”, sino una especie de lista de clientes imaginarios —o quizá no tan imaginarios— que durante las vacaciones tendrán que encontrar otro lugar donde satisfacer sus particulares exigencias gastronómicas.

Las redes sociales se dividen entre quienes se ríen y quienes no le ven la gracia

Como suele ocurrir cada vez que una publicación de este tipo consigue hacerse viral, las reacciones no han tardado en multiplicarse. Una parte de los usuarios ha interpretado el cartel como lo que probablemente pretende ser: una broma entre el establecimiento y algunos clientes habituales. Para quienes defienden esa teoría, resulta difícil imaginar que un negocio quiera enfrentarse públicamente a sus propios clientes simplemente por unas determinadas preferencias a la hora de pedir un café o un desayuno. De hecho, uno de los comentarios publicados tras difundirse la imagen señala: «Pues a mí me parece más una broma con 2 clientes de confianza (más amigos, que clientes). Pero tal vez estoy equivocada…». Desde esta perspectiva, el tono exagerado del cartel sería precisamente la clave para entenderlo como una chanza privada que, fuera de contexto, puede parecer mucho más agresiva de lo que realmente es.

Otros usuarios han optado por una interpretación similar y consideran que nadie que dependa de sus clientes tendría demasiado interés en enemistarse con ellos de una manera tan directa. Uno de los comentarios apunta: «Yo creo que es de coña… nadie en su sano juicio quiere buscarse la ruina con una persona que pide las cosas sin lactosa…». Para este grupo, el carácter absurdo de los pedidos y la exageración del mensaje serían señales suficientes para entender que el cartel no debe tomarse literalmente. La cuestión es que, una vez que una fotografía de este tipo abandona la puerta del bar y empieza a circular por internet, desaparece buena parte del contexto que podrían tener quienes conocen personalmente al establecimiento.

También hay quien considera que el humor se ha pasado de la raya

Frente a quienes se han tomado el cartel con humor, también hay usuarios que consideran que este tipo de mensajes no son una buena estrategia para un negocio de hostelería. Su argumento es sencillo: si el objetivo de un bar o restaurante es cuidar a sus clientes, burlarse de sus peticiones puede acabar proyectando una imagen muy negativa, especialmente cuando el mensaje se publica en redes sociales y puede ser visto por miles de personas que no conocen la relación existente entre los protagonistas. Uno de los comentarios más críticos plantea precisamente esa cuestión: «Si tan poco le gusta su trabajo y el estar de cara al público ¿por qué no abrieron una funeraria? Ahora también habría que ver a la clientela que tienen, que seguramente les ríen estas gracias, porque con este tipo de mensajes lo único q se consigue es arruinar el negocio».

La crítica va incluso más allá del propio cartel y plantea hasta qué punto un establecimiento puede permitirse este tipo de humor en un sector donde la relación con el cliente es fundamental. Para algunos usuarios, que un trabajador esté cansado de determinadas peticiones es perfectamente comprensible, pero eso no significa necesariamente que sea buena idea trasladar ese hartazgo a un mensaje colocado en la puerta o difundido posteriormente en redes. La hostelería está llena de situaciones que pueden resultar agotadoras para quienes trabajan detrás de una barra, desde pedidos especialmente complicados hasta clientes que modifican cada elemento de un desayuno, pero convertir esas experiencias en contenido viral puede tener consecuencias muy distintas dependiendo de quién lo interprete y del contexto que conozca.

“Se creen los amos del mundo”

Otro de los comentarios que ha generado debate adopta todavía una posición más contundente y cuestiona directamente la actitud del responsable del establecimiento. El usuario escribe: «La gente que tiene un negocio y hace esto merece que nadie vaya. Se creen los amos del mundo y no sirven ni para poner un Colacao». Una reacción que muestra hasta qué punto un mensaje pensado posiblemente para hacer reír a un grupo reducido puede provocar una respuesta completamente diferente cuando llega a una audiencia mucho mayor. Y ahí está precisamente una de las claves de este tipo de publicaciones: el humor entre clientes habituales y trabajadores puede funcionar perfectamente dentro de un contexto concreto, pero perder por completo su sentido cuando se convierte en una imagen viral.

Por ahora, el cartel ha conseguido algo que muchos establecimientos persiguen precisamente durante el verano: llamar la atención. La diferencia es que, en este caso, el reclamo no es una promoción, una terraza especialmente bonita o un plato de temporada, sino una sucesión de mensajes que parecen decirle a determinados clientes que durante unos días tendrán que arreglárselas sin su desayuno personalizado. Entre quienes se ríen porque reconocen el tono de una broma, quienes sospechan que detrás hay clientes reales y quienes consideran que un negocio no debería dirigirse así a su público, el cartel ha terminado convirtiéndose en otro de esos pequeños fenómenos veraniegos que nacen en la puerta de un bar y acaban dando vueltas por las redes sociales.