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Problemas para Telecinco: Se convierte en la persona ganadora de ‘Bailando con las Estrellas’ ante la sorpresa de todos

El veredicto más difícil está en la pista.

Cada edición de Bailando con las estrellas arrastra consigo un aire de incertidumbre que mantiene al espectador al filo del asiento. A diferencia de otros concursos, aquí no basta con el aplauso del jurado o los vítores del público: la combinación de técnica, carisma y estrategia puede cambiar el rumbo en cuestión de segundos. A veces, los favoritos iniciales se desploman al borde del último giro. Y otras veces, una actuación inesperada encumbra a quien nadie esperaba.

En esta tercera edición, la complejidad ha sido aún mayor. El nivel de los finalistas ha rozado la excelencia, y prever al ganador ha resultado tan complicado como anticipar el próximo paso de una coreografía improvisada. Incluso los jueces, con experiencia en danza y puesta en escena, parecían dudar ante algunos empates técnicos.

Por si fuera poco, las valoraciones no siempre siguen una lógica predecible. Una misma pareja puede recibir elogios unánimes una semana y notas más bajas la siguiente, sin que la diferencia de calidad sea evidente. Esta imprevisibilidad alimenta tanto la emoción como la sospecha.

La emoción sube, los nervios también.

La gala final emitida este sábado en Telecinco ha sido fiel a esa fórmula. Una noche cargada de luces, tensión y grandes actuaciones, en la que Jorge González, Nerea Rodríguez, Nona Sobo y Anabel Pantoja se disputaban la victoria. Cada uno ofreció tres bailes: uno elegido por el jurado entre sus mejores momentos del programa, otro seleccionado por la pareja de baile y una tercera propuesta totalmente nueva.

Durante las primeras rondas, Jorge González y Nerea Rodríguez se colocaban al frente con puntuaciones perfectas. Ambos consiguieron sendos 100 puntos, dejando claro que el nivel de exigencia estaba por las nubes. En contraste, Anabel y Nona seguían de cerca, sin perder del todo la esperanza de un giro inesperado.

Pero en el plató, el ambiente se caldeaba más allá del escenario. Pelayo Díaz no escondía su favoritismo por Jorge, algo que encendió la mecha de una polémica mayor cuando el propio Jesús Vázquez se pronunció en directo: «Me voy a mojar por lo de que no hay dos sin tres. Llevo 20 años siguiendo la carrera de este chaval y a mí también me encantaría que ganara Jorge aunque todos bailan muy bien», afirmó el presentador, visiblemente emocionado.

El jurado, dividido; el plató, en vilo.

Las palabras de Vázquez encendieron un debate incómodo entre imparcialidad y emoción. «Llevamos 20 años peleando por esto. Las demás son tres Diosas y se lo merecen también pero oye, el corazón es el corazón, y manda», insistía el conductor, mientras el jurado intentaba mantener el equilibrio del programa. Julia Gómez Cora, una de las juezas más exigentes, le corrigió en directo, recordando que aún quedaba un baile y que la votación del público también contaba.

Lejos de retractarse, Vázquez se reafirmó con firmeza. «Yo me he arriesgado porque es una cuestión personal con él porque le conozco personalmente y le tengo mucho cariño desde hace 20 años. Entonces, lo siento pero me tenía que mojar», explicó. Pero su comentario no cayó en saco roto: Blanca Li, presidenta del jurado, también intervino para recordarle que aún no era momento de tomar partido.

«Por una vez en la vida, yo que soy muy comedido, me he dejado llevar por el corazón. Lo siento, pero no lo he podido evitar», concluyó finalmente el presentador, en un intento por suavizar la tensión. Mientras tanto, el baile de Nona Sobo captaba la atención del público y devolvía la conversación a donde debía estar: en la pista.

Todo puede cambiar en el último paso.

La mecánica del concurso dejaba margen para sorpresas, y eso fue exactamente lo que ocurrió. A pesar de haber encabezado la clasificación durante toda la noche, Nerea Rodríguez se quedó fuera del podio tras la suma de votos del público. Una caída inesperada para quien hasta entonces parecía tener la victoria en la palma de la mano.

Anabel Pantoja, por su parte, logró al fin que varios jueces le otorgaran la máxima puntuación en su tercera coreografía. Esa remontada la colocó como posible vencedora, junto a Jorge González. Nona Sobo, con una propuesta sólida y elegante, terminó en un meritorio tercer lugar.

Y fue entonces cuando todo se definió. Con la tensión en su punto máximo, la pareja formada por Jorge González y su bailarina Gemma Domínguez se alzó con el triunfo. Una victoria con sabor a revancha televisiva para Jorge, quien ya había rozado la gloria en otros formatos, como La Voz y Operación Triunfo, pero sin alcanzar hasta ahora el primer puesto en un concurso de Telecinco.

¿Justicia o favoritismo? El debate continúa.

La elección no ha dejado a nadie indiferente. Las redes sociales se llenaron de mensajes que celebraban la trayectoria de Jorge, pero también de críticas hacia el desarrollo de la final. Algunos internautas cuestionaron el papel del jurado y, sobre todo, la evidente parcialidad mostrada por algunos rostros del programa.

En más de un comentario se mencionó la palabra “tongo”, especialmente por el inesperado desplome de Nerea y el empuje final de Anabel. La sospecha de que los resultados estuvieran influidos por factores ajenos al talento se hizo sentir, avivando un debate que el programa no consigue cerrar edición tras edición.

Aunque Bailando con las estrellas sigue siendo un espectáculo visual de alto nivel, cada final deja una estela de dudas. La mezcla de emoción, técnica y opinión personal genera una combinación explosiva. Y esta vez, la línea entre emoción y favoritismo se ha sentido especialmente fina.

Con la gala ya terminada y el trofeo en manos de Jorge, lo que queda es una pregunta abierta: ¿ganó el mejor, o el más querido? La audiencia, dividida, parece no tener una respuesta única. Y eso, quizás, es lo que sigue manteniendo vivo al formato.