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Pensaba que no la escuchaban: Jessica Bueno cuenta en ‘Supervivientes’ lo que nadie sabía sobre su ruptura con Kiko Rivera

Jessica Bueno, entre recuerdos y nuevas etapas.

Jessica Bueno, modelo sevillana y madre de tres hijos, vuelve a estar en el centro de todas las miradas tras su participación en Supervivientes All Stars 2025. Su regreso a la isla coincide con la mediática separación de Kiko Rivera e Irene Rosales, lo que ha despertado aún más interés en su vida personal. La expectación gira en torno a cómo afrontará esta nueva etapa y qué siente realmente sobre su pasado.

En el reality, Jessica ha aprovechado la convivencia con otros concursantes para abrirse en conversaciones íntimas. Ha sido Fani Carbajo quien, sin rodeos, le preguntó por la ruptura con el padre de su hijo mayor. La modelo no esquivó el tema y confesó que aquel proceso fue complicado, marcando una etapa emocionalmente difícil para ella.

Más allá de la tensión mediática, este regreso a Honduras tiene un significado personal profundo. Para Jessica, volver a Cayo Cochinos supone enfrentarse a una parte de su historia que cambió el rumbo de su vida. Fue en 2011, durante su primera participación, cuando conoció a Kiko Rivera, iniciando una relación que se prolongó dos años y de la que nació su primer hijo.

Un regreso cargado de memorias.

Han pasado más de diez años desde aquella edición de Supervivientes, y sus vidas tomaron caminos muy diferentes. Jessica se casó con el exfutbolista Jota Peleteiro, tuvo dos hijos más y, posteriormente, se separó. Kiko, por su parte, formó una familia con Irene Rosales, con quien tuvo dos niñas, hasta que recientemente confirmaron el final de su relación. Pese al tiempo y la distancia, ambos comparten un vínculo irrompible: su hijo.

Los recuerdos que parecían dormidos han vuelto a salir a la superficie durante esta nueva aventura televisiva. En un momento de sinceridad con Fani, Jessica reconoció sin titubeos: «Lo pasé mal, un poco, sí. Sentí mucha decepción porque no funcionara». Unas palabras que reflejan la carga emocional que aún arrastra de aquella etapa.

Fani, persistente, quiso saber más y preguntó por los motivos que llevaron a la ruptura. Jessica, algo más reservada, respondió con franqueza: «Porque mi vida es muy difícil. Se juntó todo. Yo tenía muchos problemas». Sin entrar en detalles, dejó claro que fue una época turbulenta, pero subrayó que, en la actualidad, mantiene una relación cordial con Kiko.

Entre el pasado y la buena convivencia.

El interés por su vínculo con el DJ no se limita al pasado, especialmente ahora que Kiko atraviesa su propia separación. Fani quiso saber si, tras la noticia, habían intercambiado mensajes. Jessica despejó dudas: «Yo no he hablado con ellos. Yo mandé un mensaje a cada uno y ya está. Igual que yo he recibido mensajes de ellos cuando a mí las cosas no me han ido bien… Con ellos hay buena relación, sí». Su respuesta deja entrever que, pese a todo, el respeto mutuo prevalece por el bienestar de su hijo.

Durante la gala inaugural, Jorge Javier Vázquez no dejó pasar la oportunidad de añadir un toque de humor al asunto. En directo, le lanzó una pregunta directa sobre su situación sentimental y la coincidencia de que Kiko Rivera esté nuevamente soltero. Con su habitual picardía, puso a Jessica en el centro de la conversación, arrancando sonrisas entre los presentes.

La modelo, sin embargo, evitó caer en la provocación y dejó clara su postura. Con serenidad, respondió: «Buenas noches, Jorge. Es verdad, junto con Sonia creo que somos las veteranas de la edición. Yo vengo a cerrar un ciclo porque empecé en Supervivientes y nada, espero hacerlo muy bien en esta edición y que se me empiece a recordar de otra forma, y no como en el primer Supervivientes». Sus palabras reflejan su deseo de que el público la vea bajo una nueva luz.

Un ciclo que busca cerrarse.

Con esta nueva participación, Jessica Bueno parece decidida a dar un paso adelante y escribir una página distinta en su trayectoria. Supervivientes All Stars 2025 no solo es un reto físico, sino también emocional, pues la obliga a enfrentarse a capítulos de su pasado que marcaron su vida. Ahora, la modelo apuesta por dejar atrás viejas heridas y centrarse en su presente.

En medio de un concurso lleno de estrategias, alianzas y emociones, Jessica ha encontrado también un espacio para la reflexión. Su paso por la isla está siendo un viaje doble: hacia la supervivencia en la naturaleza y hacia la reconstrucción personal. Entre recuerdos, conversaciones y desafíos, parece haber llegado su momento para cerrar un ciclo que empezó hace más de una década.