Os habéis estado sentando mal en la playa toda vuestra vida

Dentro de poco toca disfrutar por fin del esperado verano, y por supuesto la playa será uno de los destinos favoritos de muchos españoles. Y es que no hay nada como pasar las horas escuchando el sonido de las olas, oliendo la brisa salada, sintiendo como la arena se clava en tu cara… ¿perdona? Sí, una de estas sensaciones nos la podríamos ahorrar. Y afortunadamente conseguirlo es mucho más sencillo de lo que parece.

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Cuando estés empaquetando todo lo que te tienes que llevar a la playa, junto a tus gafas de sol, tu protector solar, tu libro, tu nevera, tu cerveza o lo que sea que hagas en la playa, hay algo que te vendrá muy bien especialmente si sois de los que no soportan llenarse de arena hasta las orejas. Y con más razón si vas a ir a la playa con los más pequeños, que aún no se mueven mucho y queremos que se diviertan pero sin que acaben comiendo arena.

La opción más normal sería llevaros una toalla a la playa. Pero la manera de evitar que tarde o temprano llegue la arena, es utilizar una sábana bajera de las ajustables, y fijar sus extremos con la bolsa de la playa, la nevera… De esta manera crearemos una especie de fuerte, no muy resistente para evitar una invasión, pero lo suficiente para que la arena no entre a sus anchas.

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Eso sí, puede que los de tu alrededor te miren extrañados. Pero os garantizamos que será la envidia.

¿Habéis utilizado este truco en alguna ocasión? Contádnoslo en los comentarios.

Por si no os ha explotado la cabeza lo suficiente, aquí tenéis más: habéis estado usando los Post-its de manera equivocada toda vuestra vida. Boom.