¿Os acordáis de Israel Pita —’Gran Hermano’—? Pues así es su aspecto actual, y su nueva y sorprendente vida

Quien los iba a decir que aquella primera edición de Gran Hermano sería el origen de todo. Pero el éxito fue inmediato: audiencias exageradas, Mercedes Milá hablando de “experimento sociológico” y un grupo de jóvenes que nos tuvieron pegados a la pequeña pantalla durante tres meses.

Ismael Beiro, Jorge Berrocal —alias “quién me pone la pierna encima”— y su romance con María José Galera, o Ania Iglesias, fueron algunos de los primeros participantes en entrar a la famosa casa, que en su primera edición se vendía como “la vida en directo”.

En aquel lejano año 2000 la telerrealidad era todavía tan ingenua, que Vanessa Pascual se convirtió en la mala de su edición por soltar aquel inocente “jódete“ … e Israel y Silvia pusieron la tensión sexual en un programa que todavía estaba lejos de su primer edredoning.

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Su particular acento, su romance con Silvia, su peculiar manera de bailar y sus gorros le convirtieron en uno de los personajes más queridos de aquella edición. Fue el único que salió expulsado sin enfrentarse a todos sus compañeros —¿os acordáis del famoso pacto que dinamitó las nominaciones? Su pareja abandonó la casa con él bajo el grito de “pues nos vamos los dos“.

Tras salir de la casa, presentó un programa musical y participó en Hotel Glam. Ahora es celador en un hospital de Málaga. Tuvo un hijo con Silvia pero sus caminos se separaron poco después, y ahora tiene una nueva familia con la que aparece en muchas de sus imágenes publicadas en Instagram.

De hecho, una de sus publicaciones “familiares” ha dado mucho de qué hablar. Una premisa un tanto surrealista, pero que en el fondo transmite la felicidad de la vida familiar del gallego.

Mientras algunos padres sienten miedo de llevar a su hijo de nuevo a las aulas, y otros han decidido dar una oportunidad a la estrategia educativa de las diferentes comunidades autónomas, Israel ha querido poner una nota de humor: ha relatado como, por equivocación, se ha traído a otro niño a su casa pensando que era su hija.

Así lo ha contado en un post de su perfil de Instagram: “Pues nada. Que aquí voy. A recoger a Mía. De nuevo. Sí, sí. Del cole. Y es que me he traído una niña que no es. Veréis. Con las prisas. La cola. El gel hidroalcohólico. La temperatura. La distancia de seguridad. Y su puta madre. Eso es un lío”, empezó el texto.

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Pues nada. Que aquí voy. A recoger a Mía. De nuevo. Si, si. Del cole. Y es que me he traído una niña que no es. Veréis. Con las prisas. La cola. El gel hidroalcohólico. La temperatura. La distancia de seguridad. Y su puta madre. Eso es un lío. Y meto a la niña en el coche. Más callada que en el funeral de un mudo. Raro. Yo mirando por el espejo retrovisor. La niña ni me mira. Una tumba. El caso es que la ropa no me sonaba. Pero yo tiré para casa. Aparco. Y Sandra en la cocina. "Mía ve a darle un beso a mami", le digo. Y me hace caso. Joder el primer día de cole y la niña como un guante. Entra en la cocina. Y oigo un grito de ultratumba. Una voz del más allá que me dice "¿quien es este niño?". Es que ni una niña era. Soy la ostia. Pero claro. Es que Carlitos (así se llama la joya), tiene melenita. La mirada de Sandra inyectada en sangre. Y yo no sabía dónde meterme. "Gorda, es que con la puta mascarilla todos son iguales". Y el WhatsApp del cole echando humo. Aquello parecía el móvil de Enrique Ponce cuando le hacen Bizum los amigos de la novia. Un circo. La madre de Carlitos "se han llevado a mi hijo". Otra "¿Cómo?. ¿Quién?". La madre "dice la profe que un señor moreno". ¿Señor?. Me sentó como una patada en … y dice Sandra "lo tenemos nosotros. ¿Alguien tiene a Mía?". Allí se lió una que ni en la boda de Lolita. Pero todo arreglado. Ya. Al fin. Y ahora al sacarme la foto con la enana y viéndola mirar de reojo creo que he perdido su confianza para los restos. Si es que soy de traca. 🤦‍♂️🤦‍♂️ #cole #school #firstday #colegio #children #daddy #worst #bad #mylife #myrules #Tuesday #Martes #stories #kiss #beso #kisses #love Ah, y que #felizdía … si, si, porque ya a peor creo yo que no podrá ir. Espero. #goodmorning #top #igers #blackandwhite #lips #inlove #tq #blessed #September 🔝⛅🍼 😍🧸

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Por lo visto, Israel recogió a uno de las compañeros de su hija y la llevó hasta su casa sin percatarse de que no era su hija. “Y meto a la niña en el coche. Más callada que en el funeral de un mudo. Raro. Yo mirando por el espejo retrovisor. La niña ni me mira. Una tumba. El caso es que la ropa no me sonaba. Pero yo tiré para casa. Aparco. Y Sandra en la cocina”, continuó explicando.

Llegado a este punto del relato, Pita confesó que fue su esposa y mamá de la pequeña la que se dip cuenta de lo que pasaba. “Entra en la cocina. Y oigo un grito de ultratumba. Una voz del más allá que me dice “¿quién es este niño?”. Es que ni una niña era. Soy la ostia. Pero claro. Es que Carlitos (así se llama la joya), tiene melenita. La mirada de Sandra inyectada en sangre. Y yo no sabía dónde meterme”, explicó el gallego.

Finalmente la historia, que Israel ha contado con mucho humor, tuvo un final feliz y puso de manifiesto que esto de la “nueva normalidad” puede estar plagado de anécdotas con los más pequeños. “Y ahora al sacarme la foto con la enana y viéndola mirar de reojo creo que he perdido su confianza para los restos. Si es que soy de traca”, finalizó el relato de su publicación.

Aquí lo tenéis entero:

“Pues nada. Que aquí voy. A recoger a Mía. De nuevo. Si, si. Del cole. Y es que me he traído una niña que no es. Veréis. Con las prisas. La cola. El gel hidroalcohólico. La temperatura. La distancia de seguridad. Y su puta madre. Eso es un lío.

Y meto a la niña en el coche. Más callada que en el funeral de un mudo. Raro. Yo mirando por el espejo retrovisor. La niña ni me mira. Una tumba. El caso es que la ropa no me sonaba. Pero yo tiré para casa. Aparco. Y Sandra en la cocina. “Mía ve a darle un beso a mami”, le digo. Y me hace caso. Joder el primer día de cole y la niña como un guante. Entra en la cocina. Y oigo un grito de ultratumba. Una voz del más allá que me dice “¿quien es este niño?”. Es que ni una niña era. Soy la ostia. Pero claro. Es que Carlitos (así se llama la joya), tiene melenita. La mirada de Sandra inyectada en sangre. Y yo no sabía dónde meterme.

“Gorda, es que con la puta mascarilla todos son iguales”. Y el WhatsApp del cole echando humo. Aquello parecía el móvil de Enrique Ponce cuando le hacen Bizum los amigos de la novia. Un circo. La madre de Carlitos “se han llevado a mi hijo”. Otra “¿Cómo?. ¿Quién?”. La madre “dice la profe que un señor moreno”. ¿Señor?. Me sentó como una patada en … y dice Sandra “lo tenemos nosotros. ¿Alguien tiene a Mía?”. Allí se lió una que ni en la boda de Lolita. Pero todo arreglado. Ya. Al fin.

Y ahora al sacarme la foto con la enana y viéndola mirar de reojo creo que he perdido su confianza para los restos.

Si es que soy de traca.”

Y a ti, ¿qué te ha parecido?