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«No me hace gracia»: Jordi Évole molesto por el chiste de Cristina Pardo en ‘Más vale tarde’ y le planta cara

Évole, entre el enfado y la frustración.

La jornada del jueves dejó entrever una faceta poco habitual de Jordi Évole, quien se mostró visiblemente alterado durante su intervención en directo en el programa Más vale tarde. El periodista, que acostumbra a desenvolverse con calma y soltura, ofreció una imagen tensa y escueta al responder a su compañera Cristina Pardo. Su actitud, claramente defensiva, reflejaba que no estaba atravesando un buen momento, y la conversación que mantenía con los presentadores del espacio televisivo así lo evidenció.

La intervención de Évole en el programa no era casual: se trataba de una conexión pensada para dar visibilidad al nuevo especial de Lo de Évole, que se emitirá este domingo por La Sexta. En dicho episodio, el periodista mantendrá una charla íntima con el exjugador de baloncesto Ricky Rubio, en la que es su primera y única entrevista tras anunciar su retirada por motivos de salud mental. Sin embargo, el foco informativo se desvió rápidamente hacia otro asunto mucho más espinoso: las informaciones vertidas por Vozpópuli que implican al propio Évole en un supuesto papel de mediador entre Santos Cerdán y el abogado Benet Salellas, con la participación indirecta de su pareja, la política de la CUP Anna Gabriel.

La acusación, de naturaleza grave, ya había sido desmentida públicamente por Évole a través de sus redes sociales durante la mañana del mismo día. En su intervención televisiva, el periodista no ocultó su indignación por lo ocurrido. “La verdad es que tengo un día un poco rabioso porque me parece que sale gratis publicar una mentira sin contrastar. Me extraña que un periodista con trayectoria no tenga ni el más mínimo de contrastar la información, de llamarme, de preguntar en La Sexta, hay muchas maneras para contrastarla y saber que es falsa y aún desmintiéndola esta mañana sigue publicada”, expresó, visiblemente afectado.

Una denuncia pública contra la desinformación.

El periodista catalán fue aún más tajante al continuar con su descargo, poniendo sobre la mesa una crítica feroz al modelo de prensa que, según él, prima el click por encima de la ética. «Yo sé que todo esto lo que hace es más gorda la noticia pero es que no te puedes callar porque si te callas le das el OK y la validación a la noticia y es que es absolutamente mentira, es que no cabe en ninguna ficción, es que es ficción», lanzó sin titubeos. Su tono denotaba no solo enfado, sino un profundo cansancio con ciertas dinámicas del periodismo digital.

En ese contexto, Évole no se mordió la lengua al referirse a quien firmó la noticia en cuestión. «Entiendo que este periodista habrá tenido un día magnífico, habrá tenido muchas visitas y muchos clicks pero me parece una praxis pésima y un asco de periodismo», sentenció, dejando clara su postura sobre lo ocurrido. Sus palabras, contundentes y sin espacio para la ambigüedad, pusieron el acento en una batalla que muchos profesionales del oficio vienen librando desde hace tiempo: la de la veracidad frente a la inmediatez y el sensacionalismo.

Fue entonces cuando Cristina Pardo intentó reconducir el ambiente tenso con un comentario en tono irónico. «De hecho, Jordi, para cerrar el círculo deberías contratar a Benet Salellas para que emprenda esas acciones legales», dijo, probablemente en un intento de aliviar la carga emocional del momento. Sin embargo, la reacción de Évole fue todo lo contrario a la complicidad o la risa: lo que siguió fue una respuesta fría y tajante, que dejó claro que no estaba dispuesto a tomarse el asunto a la ligera.

Cuando no hay espacio para bromas.

«Agradezco el chiste, Cristina, pero no me hace mucha gracia hoy», respondió con seriedad, marcando con firmeza la distancia con el tono pretendido por su compañera. Su expresión, dura y sin rastro de humor, mostraba que para él no había margen para relativizar lo que estaba ocurriendo. Lo que para otros podría parecer un simple malentendido mediático, para Évole representaba un ataque directo a su credibilidad profesional.

Ante la respuesta, Pardo trató de justificar su intención apelando a la necesidad de «desengrasar» el momento. Pero lejos de suavizar el ambiente, la explicación solo pareció añadir más tensión. «No es un chiste. Es una manera de intentar desengrasar esta situación», replicó la presentadora, aunque su intento de empatía no encontró eco en su interlocutor.

La respuesta de Évole fue tan honesta como dolorosa. «Es que Cristina para mí no es desengrasante. Para mí es una putada. Es algo que lo que intentan es minar tu credibilidad, tu profesionalidad. Entonces hay días que unos no está para chistes ni para comentarios y ya sé que lo has hecho con la mejor de las intenciones pero es que hoy estoy especialmente jodido», explicó con una mezcla de frustración y tristeza.

Antes de terminar su intervención, el periodista dejó un mensaje claro y contundente, que iba más allá de la anécdota: «Ojalá que ningún periodista de ese medio lo podamos ver en esta cadena». Una declaración que sintetiza el hartazgo de un profesional que, esta vez, también fue protagonista involuntario del foco mediático.