“No lo han probado ni de niñas”: la comida que Letizia ha prohibido a Leonor y Sofía desata una ola de críticas

Polémica por la obsesión de la reina Letizia por la comida sana.

Leonor es la primera hija del rey Felipe VI y la reina Letizia. Nació el 31 de octubre de 2005 en el Hospital Ruber Internacional de Madrid, donde también nació su hermana Sofía en 2007. Sus padrinos fueron sus abuelos paternos, los reyes.

A pesar de que todos la reconocemos, Leonor es en el fondo una gran desconocida. Quizás por eso “Leonor” es una de las palabras más buscadas en Google.

Puede que tenga que ver con el hecho de que sus padres la sobreprotejan o, al menos, sean muy celosos de su privacidad, pero mientras otras monarquías tienen incluso Instagram oficial para mostrar a sus herederos en todo tipo de actividades privadas, como cocinar, estudiar o montar a caballo, la princesa de Asturias sólo aparece en momentos muy contados.

Las estrictas normas impuestas por Letizia.

Esta misma semana hemos conocido otro hábito que mantienen tanto la princesa de Asturias como su hermana. Resulta que, en el afán de sus padres de mantener una dieta saludable, hay varios alimentos muy comunes que tendrían prohibidos.

Por ejemplo, en casa no habrían consumido nada pasado por la freidora. Es posible que esto haya cambiado en la estancia de Leonor en el colegio en el que está internada, pero en se trataría de un tipo de comida que hasta ahora no habrían probado.

Además, según esta información las dos hermanas habrían pasado también una infancia sin chucherías, algo que parece impensable para cualquier niño. Esta decisión en concreto ha encendido las redes sociales, que han atacado a la reina Letizia comparándola con la mítica Rottenmeier —un personaje famoso por ser demasiado estricta con los niños—.

Pero la cosa no queda aquí; la dieta de la Familia Real tampoco incluiría alimentos procesados o comida rápida. Su alimentación estaría basada casi exclusivamente en el pescado, la fruta y verdura. Sin duda se trata de una dieta muy saludable y equilibrada, pero, ¿los niños no tienen también derecho a darse algún capricho?