El pulso de la noche informativa.
Vicente Vallés se ha consolidado como una de las figuras más reconocibles del periodismo televisivo en España. Al frente de la edición nocturna de Antena 3 Noticias, su manera de narrar la actualidad ha conectado con una audiencia amplia y constante. Los datos de seguimiento avalan ese vínculo diario con los espectadores. Noche tras noche, el informativo se sitúa entre los contenidos más vistos del día.

Más allá de los números, Vallés ha construido una reputación basada en la claridad y el análisis pausado. Su trayectoria profesional está marcada por años de experiencia en distintos formatos informativos. Esa combinación de rigor y tono sobrio se ha convertido en su sello personal. Para muchos, representa una forma reconocible y estable de entender las noticias.
A pesar de su notoriedad, su perfil público está centrado casi exclusivamente en el trabajo. No es habitual verlo envuelto en polémicas ni en exposiciones innecesarias. Esa discreción ha reforzado la percepción de periodista centrado en el contenido y no en el personaje. Su presencia transmite continuidad y confianza en un contexto informativo cambiante.
Una vida personal cuidadosamente protegida.
Sobre su ámbito familiar, Vallés siempre ha optado por la reserva. Está casado con Ángeles Blanco, también periodista y presentadora de informativos en otra cadena nacional. Ambos forman una pareja conocida dentro del sector, aunque muy poco dada a compartir detalles fuera del entorno profesional. La privacidad ha sido una línea que han decidido no cruzar.

Antes de su matrimonio actual, Vallés estuvo unido a la periodista Lucía Méndez, con quien tuvo dos hijos que ya son adultos. Posteriormente, fue padre de nuevo con el nacimiento de Daniel en 2013. De este aspecto de su vida ha hablado de manera puntual y siempre con cautela. Cada referencia está marcada por el deseo de proteger a los suyos.
En una entrevista concedida a El Mundo, el presentador describía con detalle cómo encaja su rutina laboral con la familiar: «Tengo la costumbre de acostarme relativamente pronto y levantarme pronto, así me da tiempo a organizar a mi hijo para ir al colegio y salir a correr. Luego a las doce de la mañana ya estoy en la tele, tengo una parada a comer en la que aprovecho para ver a mi hijo, porque con este horario es tremendo. Cuando yo no trabajo él está en el colegio y cuando vuelve a casa yo estoy trabajando. Es difícil». Sus palabras reflejan una agenda exigente y un equilibrio complejo.
Tiempo, emociones y conversación pública.
Ese mismo testimonio dejaba entrever una reflexión más íntima sobre el paso del tiempo y la paternidad. Vallés reconocía que la gestión emocional no siempre es sencilla: «lo llevo mal. Pero tienes que aceptar que es inevitable y que no hay muchas alternativas. Intentas disfrutar los minutos, no las horas, disponibles en el fin de semana. El pequeño está iniciando la adolescencia y conviene acompañarle lo más posible con él en ese trance. Muchas veces tienes esa sensación de que te gustaría hacer más de lo que puedes hacer por falta de tiempo». Una confesión serena, alejada de dramatismos.
Estas declaraciones no pasaron desapercibidas para el público. En los últimos días, las redes sociales se han llenado de mensajes comentando lo sucedido. Muchos usuarios han compartido experiencias similares y han expresado sentirse reflejados en esa dificultad para llegar a todo. La conversación digital ha convertido su testimonio en un espejo colectivo para quienes viven situaciones parecidas.