La situación se complica para Telecinco.
Aunque se decía que Mediaset quería blanquear sus contenidos, viendo la manera en la que están exprimiendo sus nuevos culebrones cualquier diría que están haciendo lo contrario. Por todos es sabido que el programa vespertino que presentan Jorge Javier Vázquez y otros colaboradores es uno de los productos más lucrativos de Mediaset.

Gracias a sus participantes, consiguen que la audiencia se enganche a las tramas que plantean. Algunas veces, dichas tramas son urdidas sin ningún pudor, algo que se ha convertido en un quebradero de cabeza para los responsables del grupo de comunicación.
‘Sálvame’ se ha convertido en un programa controvertido al que se ha calificado en muchas ocasiones como «telebasura». No en vano, es el espacio televisivo que más quejas acumula por no cumplir el Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia. Más de la mitad de las protestas que tiene la cadena son debidas a este programa, pero este tipo de multas no es el único quebradero de cabeza para ‘Sálvame’… ni mucho menos.
En la industria del entretenimiento, es bastante común que las celebridades se sientan ofendidas o lastimadas por la cobertura mediática en programas como ‘Sálvame’. En estos momentos, las cosas no pueden empeorar para el programa ya que se enfrentan a una nueva denuncia por parte de alguien bien conocido para los espectadores, y para los propios colaboradores del programa.
La denuncia proviene de Belén Rodríguez, una de las colaboradoras del programa, que no ha estado presente en el plató desde su enfrentamiento con Kiko Hernández. El conflicto fue tan intenso que destruyó su amistad. Además, la colaboradora tampoco mantiene una buena relación con el presentador Jorge Javier Vázquez, quien ha afirmado públicamente que la tiene bloqueada en su teléfono móvil.
De acuerdo con las declaraciones de Kiko Hernández, la propia Belén Rodríguez ha presentado una denuncia contra el programa. «Esto está llegando en breve», aseguró Hernández en una de las emisiones del programa. Sin embargo, también compartió que algunos conocidos de la colaboradora le habían aconsejado retirar la demanda, ya que su posición como colaboradora estaba en riesgo. «¿Cómo puedes denunciar a la empresa que te está pagando?», se preguntó el colaborador en una de sus intervenciones.
Sin embargo, es importante destacar que esta no es la primera vez que ‘Sálvame’ se enfrenta a una demanda de este tipo. En el pasado, varias celebridades han acusado al programa de difamación y han exigido una compensación económica. Si bien algunos de estos casos han sido resueltos fuera de los tribunales, otros han llegado a los juzgados y han tenido un impacto negativo en la reputación —y el bolsillo— del programa.
Sálvame ha sido condenado a pagar 180.000 euros a dos demandantes.
Y es que no es el único problema grave de ‘Sálvame’. El programa ha sido condenado a pagar más de 180.000 euros a dos demandantes, que denunciaron al grupo audiovisual por intromisión ilegítima a los derechos al honor y a la intimidad en varios programas de Telecinco, emitidos en enero de 2019.
Se trata de dos viejos conocidos del programa: María José Campanario y Jesulín de Ubrique. En los contenidos denunciados, se hablaba de la supuesta ruptura de la pareja y de la no menos presunta infidelidad del torero con una o dos presentadoras de la propia cadena.
Después de haberse celebrado el juicio, el magistrado Carlos José Rodríguez estimó parcialmente la demanda, en la que inicialmente se solicitaban 500.000 euros en concepto de indemnización. Finalmente, obliga a Mediaset a un doble pago: 5.000 euros a cada demandado por invasión de su intimidad personal y familiar en el programa ‘Sálvame Diario’ emitido el 29 de enero de 2019, y otros 185.000 por el contenido de varios espacios ofrecidos entre el 10 y el 15 de febrero de ese mismo año.
El motivo por el que la segunda cuantía es más elevada es porque las informaciones se repitieron en diez programas diferentes, durante seis días y en distintas franjas horarias. Por otro lado, se obliga a Mediaset a retirar todos los contenidos denunciados, que todavía podían verse a través de la plataforma MiTele.
«Desprecio absoluto a la verdad».
La sentencia es muy dura con las supuestas informaciones que ofrecieron. De hecho, se llega a hablar de «desprecio absoluto hacia la realidad y la verdad, no solo la veracidad». Especialmente porque se intentó «utilizar la imagen y la presencia» de Jesulín en una rueda de prensa pública «por motivos claramente ajenos», «para generar la expectación en la audiencia (claramente infundada)», de que el torero podría confirmar la noticia de su separación, con la que se especulaba.
«Todo ello en orden a mantener la audiencia de un programa de televisión. Fin jurídicamente legítimo excepto cuando se hace a costa de los derechos fundamentales protegidos en nuestra Constitución», dice la sentencia.
En otra página del documento, el juez describió incluso el mecanismo de la «narrativa» de este tipo de espacios. «Se muestra de forma más clara en los programas, que por ser consecutivos, se emiten en los seis días del mes de febrero»: «Una narrativa que se rodea de todas las técnicas de información o de expresión que son habituales en el medio, y en el género que nos ocupa. Se ceba (como en algún programa se menciona), se especula, en definitiva se genera expectación en la audiencia, para que la noticia, la historia, dé para producir contenido para todos los programas analizados. El problema jurídico, que es el que aquí únicamente nos ha de ocupar, es el de saber o determinar si esa historia o noticia merece el calificativo de Información, en el sentido que nuestra Constitución protege».
Pero la prueba testifical, «lejos de acreditar la veracidad de la información, más bien acentuó la ausencia absoluta de la misma. La falta de diligencia de los responsables de la emisión de las ‘noticias’ para contrastar las mismas fue clamorosa», según la sentencia.