Muere Astid de Noruega pocos días después de su hermano El Rey

Un nuevo capítulo de duelo en la familia real noruega.

La monarquía noruega vuelve a estar de actualidad por una noticia que ha causado una profunda conmoción dentro de la institución. La comunicación oficial se produjo este viernes y llega apenas unas semanas después de otro acontecimiento de gran relevancia para la familia real. El momento coincide además con los primeros días del nuevo reinado en el país nórdico. La sucesión de acontecimientos ha situado nuevamente a la casa real en el foco de la atención pública.

Las noticias relacionadas con la familia real noruega suelen despertar un notable interés tanto dentro como fuera del país. En esta ocasión, la atención se concentra especialmente en una figura que durante buena parte de su vida estuvo vinculada a las responsabilidades institucionales. Su trayectoria estuvo relacionada con distintos miembros de la monarquía y con algunos de los momentos más significativos de la historia contemporánea noruega. Durante décadas, mantuvo además una presencia vinculada a diferentes iniciativas de carácter social.

La actualidad de la institución también ha estado marcada recientemente por importantes cambios en su composición. El nuevo monarca asumió sus responsabilidades después de la desaparición de su padre, iniciando una nueva etapa para la corona. En medio de este periodo de transición, la familia ha tenido que afrontar ahora otra pérdida especialmente significativa. El anuncio oficial ha provocado muestras de pesar entre quienes forman parte de la institución y entre numerosos ciudadanos.

Una figura vinculada durante décadas a la Corona.

La persona cuya desaparición ha comunicado la casa real es la princesa Astrid de Noruega, que tenía 94 años. La institución confirmó la noticia mediante un breve comunicado en el que explicó que el rey había recibido la información con gran pesar. Astrid había sido durante décadas una presencia destacada dentro de la familia real y había mantenido sus vínculos con la actividad institucional incluso a una edad avanzada. Su última aparición pública tuvo lugar el pasado miércoles, durante las ceremonias organizadas tras la muerte de su hermano, el rey Harald.

Antes de ese momento, su estado de salud había reducido considerablemente sus apariciones públicas. Había permanecido ingresada durante varios meses debido a problemas cardíacos y posteriormente había recibido el alta médica a comienzos de agosto. Durante sus últimos días, acudió de manera privada al hospital para acompañar a su hermano en sus últimas horas. Su participación en las ceremonias posteriores estuvo condicionada por sus dificultades físicas y se mantuvo alejada del cortejo principal.

La familia ha querido destacar especialmente el papel que desempeñó durante su larga trayectoria. “Querida madre, querida princesa Astrid, gracias por ser la mejor madre que pudimos tener. A lo largo de tu vida, estuviste ahí para nosotros con amor y sabiduría, calidez y buen humor. Estuviste presente para el abuelo, el rey Olav, y el tío, el rey Harald, siempre presente, leal y dedicada. Y además, para aquellos que necesitaban un poco más de atención, siempre demostraste un cariño sincero”, ha expresado la familia real noruega en un comunicado, que está firmado por sus cinco hijos (Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner), junto con sus familias.

Una responsabilidad asumida desde muy joven.

El nuevo rey también ha recordado la importancia de su tía dentro de la institución. “A lo largo de su dilatada vida, la princesa Astrid representó a la casa real con calidez y dedicación. A los 22 años, tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Märtha”. Y añade: “En su labor, la princesa Astrid siempre mostró especial interés por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso”. Durante 14 años, entre 1954 y 1968, ejerció como primera dama del país después de la muerte de su madre.

El papel que asumió entonces llegó en una etapa especialmente temprana de su vida y la convirtió en una figura de apoyo fundamental para la familia real. Con el paso de los años, continuó participando en actos oficiales y mantuvo una agenda vinculada a diferentes organizaciones y causas sociales. Sus últimos compromisos institucionales tuvieron lugar en mayo, cuando acudió a sendos aniversarios de entidades relacionadas con la dislexia y con la atención sanitaria. Incluso después de reducir su actividad debido a su edad y a su estado físico, siguió conservando una estrecha relación con la vida pública de la monarquía.

Su historia personal también estuvo profundamente ligada a algunos de los episodios más importantes del siglo XX. Nacida el 12 de febrero de 1932, vivió durante su infancia la ocupación alemana de Noruega y abandonó el país junto a sus padres y sus hermanos en 1940. Posteriormente pasó parte de aquellos años en Estados Unidos antes de regresar a Noruega en 1945. “El reencuentro con mi padre es el recuerdo más vívido que conservo del 7 de junio de 1945. Hacía mal tiempo, así que no podíamos ver tierra, pero recuerdo bien las pequeñas embarcaciones que nos recibieron al final del fiordo de Oslo. Fue nuestro primer encuentro con Noruega. Todos los barcos estaban decorados con banderas noruegas. A medida que avanzábamos, aparecían más y más barcos. Al final, había tantos que casi podríamos haber desembarcado sin mojarnos”, relató sobre aquel regreso.

El recuerdo que permanece dentro de la familia.

La casa real ha subrayado asimismo su carácter cercano y su particular forma de relacionarse con quienes la rodeaban. “Tenía un gran sentido del humor y solía ser el alma de las reuniones familiares, gracias a su gran habilidad para contar historias y sus comentarios ingeniosos. Además, poseía una memoria prodigiosa y compartía con gusto sus recuerdos, ricos y detallados, de su infancia y juventud, especialmente de los años de la guerra. Esto enriqueció enormemente a familiares y amigos, pero también a historiadores, escritores y medios de comunicación”, señala el obituario publicado por la institución.

La despedida llega en un momento especialmente delicado para la familia real, que todavía se encuentra asimilando los acontecimientos de las últimas semanas. El nuevo monarca ha querido expresar públicamente el vacío que deja su tía y el papel que tuvo como apoyo para varias generaciones. “La tía Astrid fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia. Aprendimos mucho de ella y nunca tuvo miedo de expresar su opinión. Su fallecimiento es una gran pérdida para nosotros. La echaremos mucho de menos. Mi familia y yo enviamos nuestras más sentidas condolencias a los amigos más cercanos de la tía Astrid”, añade el monarca en el comunicado.

La decisión de colocar las banderas del Palacio Real a media asta durante esta jornada refleja la relevancia de la figura que acaba de desaparecer. La fecha de las ceremonias de despedida todavía no ha sido comunicada, mientras la familia afronta este nuevo periodo de recogimiento. La noticia también ha provocado una notable reacción en las redes sociales, donde numerosos usuarios han compartido mensajes de recuerdo y muestras de afecto. El interés se explica por la larga trayectoria de Astrid dentro de la monarquía y por la cercanía temporal de su despedida respecto a la de su hermano.

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