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«¡Menchu, apaga el motor!» Un empresario español desaparecido al caer de un barco con su mujer a bordo

Una travesía marítima mantiene en vilo a una familia española

Las desapariciones en el mar generan situaciones especialmente complejas por las enormes dificultades que existen para localizar a una persona en aguas abiertas. Cuando el incidente ocurre lejos de la costa, la comunicación y la coordinación entre los equipos de emergencia adquieren todavía mayor importancia. En los últimos días, un caso protagonizado por una pareja española ha puesto de nuevo el foco sobre este tipo de operaciones. La familia permanece pendiente de cualquier avance mientras los equipos de búsqueda tratan de esclarecer lo ocurrido.

La navegación de recreo forma parte de la vida de muchas personas que aprovechan su tiempo libre para recorrer distintas zonas marítimas. Sin embargo, una travesía aparentemente normal puede complicarse en cuestión de segundos cuando uno de los ocupantes cae al agua. La situación resulta todavía más delicada cuando la embarcación continúa avanzando y quien permanece a bordo no consigue detenerla o regresar hasta la persona que ha caído. Es entonces cuando la rapidez de la alerta puede resultar determinante.

En este caso, además, la comunicación con tierra se convirtió en uno de los principales obstáculos. La mujer que viajaba a bordo permaneció durante varios días sin posibilidad de contactar con los servicios de emergencia debido a la falta de cobertura. Mientras tanto, un conocido de la pareja comenzó a sospechar que algo no iba bien al comprobar que la embarcación no seguía el recorrido previsto. La incertidumbre se prolongó hasta que finalmente fue posible establecer comunicación.

Una llamada permitió activar la búsqueda

El desaparecido es Juan José Mutilba Obregón, un empresario español de 66 años que se había prejubilado y dedicaba buena parte de su tiempo a navegar junto a su mujer. Durante los últimos meses, ambos habían recorrido diferentes puntos del Mediterráneo a bordo de su embarcación. «Llevaban unos meses de descanso recorriendo el mundo. Siempre estaban por Italia, Francia, Grecia…», relata su hijo. La pareja había convertido esas travesías en una de sus principales actividades desde que él dejó atrás su etapa profesional.

El viaje que terminó desencadenando la operación comenzó el lunes, cuando ambos partieron desde Siracusa con destino a Pilos. Según la reconstrucción realizada por la familia, Juan José se encontraba limpiando un atún que había pescado cuando perdió el equilibrio y cayó por la borda. «Mi madre le escuchó gritar: ‘Menchu, Menchu, apaga el motor’, pero ella no supo reaccionar», cuenta Sergio. A partir de ese instante, la embarcación continuó alejándose mientras él quedaba atrás en el agua.

Carmen, que tenía desde hacía años el título de patrón de embarcaciones de recreo, se encontró en una situación para la que no estaba preparada. «Se quedó bloqueada, no supo cómo reaccionar y el barco empezó a alejarse cada vez más», explica su hijo. Durante los días siguientes intentó encontrar una forma de contactar con los servicios de emergencia, pero se encontraba sin cobertura. Permaneció en la embarcación, entrando y saliendo del camarote para comprobar si podía recuperar la señal.

Tres días de incertidumbre a bordo

La situación se prolongó durante tres días, mientras la mujer permanecía sola en la embarcación. Según el relato familiar, se encontraba aproximadamente a 150 millas de la costa y no podía establecer comunicación con tierra. Un amigo de Juan José, que conocía sus rutas y estaba acostumbrado a seguir sus desplazamientos, empezó a sospechar que había sucedido algo al observar que el barco se había desviado de su recorrido habitual. Sus intentos de contactar con la pareja tampoco tuvieron resultado inicialmente.

La comunicación finalmente llegó el viernes, tres días después de la caída al agua. Carmen recuperó la cobertura y pudo hablar con ese amigo, que inmediatamente puso los hechos en conocimiento de los servicios correspondientes. El aviso fue trasladado desde Salvamento Marítimo español a las autoridades italianas y griegas. Varias embarcaciones acudieron entonces hasta la posición en la que se encontraba el barco y pudieron hacerse con su control para trasladarlo posteriormente hasta Pilos.

En la actualidad, la prioridad continúa siendo localizar a Juan José. «Ahora estamos en la marina de Pilos, pero sabemos muy poco. Nos dicen que la búsqueda sigue activa, aunque no tenemos más información», explica a EL MUNDO Sergio Mutilba, hijo del desaparecido. La operación cuenta con la participación de los servicios de salvamento de España, Italia y Grecia, mientras los familiares esperan recibir información más concreta sobre los medios desplegados. «Lo que pedimos es que no paren y que sigan buscando», reclama su hijo.

La familia pide más medios para continuar el operativo

Sergio Mutilba también ha reclamado una mayor implicación de las autoridades españolas en las labores que se están desarrollando. «Deberíamos hablar con el Ministerio del Interior y ver si se pueden movilizar más medios», añade. La familia considera fundamental que el dispositivo mantenga todos los recursos disponibles mientras exista la posibilidad de localizar al desaparecido. Desde Pilos, sus allegados siguen cada novedad a la espera de que la operación permita obtener alguna respuesta.

Juan José, informático de profesión, estuvo durante años al frente de D’ors Informática y posteriormente desarrolló una actividad relacionada con la distribución de agua a empresas mediante Mutobre, S.L. Su hijo asumió este último negocio el pasado año junto a un socio. Tras su prejubilación, la navegación se convirtió en una parte fundamental de su vida y las travesías por el Mediterráneo eran habituales junto a su esposa. Ahora, su familia permanece en Pilos mientras continúan las labores de localización.

El caso ha generado numerosos comentarios en redes sociales, donde muchas personas siguen con atención la evolución de la búsqueda. Los usuarios han mostrado especialmente su preocupación por los días que Carmen permaneció sola a bordo sin poder comunicarse con tierra y por la dificultad de localizar a Juan José en una zona marítima tan extensa. También se han multiplicado los mensajes que reclaman que se mantenga el operativo y que se empleen todos los recursos posibles. La incertidumbre que rodea al caso explica que cada nueva información despierte una gran expectación entre quienes siguen la situación.