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«Me alegro mucho»: Iker Jiménez y Carmen Porter, felices con la noticia que más esperaban

Iker Jiménez en el ojo del huracán.

No atraviesa un buen momento Iker Jiménez. El célebre presentador de Cuarto Milenio y Horizonte se ha visto envuelto en dos polémicas consecutivas que han puesto en jaque su reputación y la estabilidad de sus programas. La primera de ellas surgió a raíz de la DANA que arrasó la Comunidad Valenciana, durante la cual Iker informó erróneamente sobre el estado del parking del centro comercial Bonaire, en Aldaya. Este incidente provocó que la entidad bancaria ING decidiera suspender su publicidad en los programas del periodista y de su esposa, Carmen Porter.

El banco emitió dos comunicados justificando su postura. «En ING contamos con una estrategia de medios en la que semanalmente decidimos una planificación teniendo en cuenta la actualidad», declararon, asegurando que evitan espacios polémicos. Sin embargo, la decisión no pasó desapercibida. «Tras la polémica generada en un contexto social muy sensible, decidimos modificar nuestra parrilla publicitaria», añadieron en su explicación, señalando que la medida no era personal contra Jiménez o Porter.

El efecto bumerán de la polémica.

Pese a sus argumentos, ING se enfrenta ahora a una ola de críticas. Muchos clientes decidieron retirar sus cuentas del banco, acusándolo de censurar programas bajo criterios cuestionables. Según declaraciones recogidas por El Mundo, la retirada de publicidad habría sido un error de un algoritmo automatizado, lo que no ha convencido a quienes exigen más transparencia. Este inesperado giro de los acontecimientos refleja cómo decisiones corporativas pueden convertirse en una espada de doble filo.

En paralelo, Iker Jiménez se ha enfrentado a otro escándalo, esta vez relacionado con Rubén Gispert, colaborador de uno de sus programas. Un video viral mostraba al youtuber arrodillándose en el barro justo antes de una conexión en directo, supuestamente para dramatizar la situación. Las imágenes, captadas por un vecino, desataron la indignación en redes sociales, poniendo nuevamente en aprietos al presentador.

Las palabras de Iker Jiménez.

Ante el revuelo, Jiménez no tardó en pronunciarse. «Estoy perplejo. Un video de Rubén Gispert me ha amargado el día», afirmó en un comunicado en forma de vídeo. Aclaró que no tenía conocimiento ni relación con la acción del colaborador. «Tenéis mi palabra de que jamás he obligado a nadie a dramatizar», aseguró, dejando patente su disgusto por el impacto que esto ha tenido en la credibilidad de su equipo.

A pesar de ello, el presentador defendió la labor informativa de Gispert. «Desde el principio, ha hecho un buen trabajo», explicó, aunque no lograba comprender el gesto captado por las cámaras. Jiménez afirmó haber hablado con él «estupefacto» y reiteró que no era necesario añadir dramatismo a una situación ya suficientemente grave.

El respaldo inesperado, la noticia más esperada por Iker Jiménez y Carmen Porter.

La cadena de acontecimientos ha suscitado reacciones en el ámbito mediático. Ana Rosa Quintana, durante su programa Tarde AR, expresó su apoyo a Jiménez y Porter, criticando duramente a ING. «No se puede usar una empresa para coartar la libertad de expresión de las personas», afirmó la periodista, señalando lo que consideró una estrategia fallida del banco.

Sus declaraciones no terminaron ahí. «Me alegro de que les retiren todas las cuentas», dijo Quintana, en referencia a la pérdida de clientes sufrida por ING. Además, elogió la rápida respuesta de Jiménez ante ambas controversias, calificando de «canallada» las decisiones que, según ella, intentan silenciar a los comunicadores.

Las últimas semanas han sido un reto para Iker Jiménez y su equipo. Entre la retirada de patrocinadores y la controversia en redes, el presentador ha tenido que demostrar su capacidad para gestionar crisis en tiempo real. Sin embargo, su reacción inmediata y las muestras de apoyo público podrían fortalecer su imagen frente a quienes cuestionan su integridad. Mientras tanto, la historia de esta doble polémica se perfila como un recordatorio de los riesgos que enfrentan los medios en una era de escrutinio constante.