Jesús Cintora vuelve con fuerza a la televisión pública.
Jesús Cintora no es un rostro cualquiera en el panorama mediático español. Conocido por su estilo directo y combativo, el periodista soriano ha hecho de la televisión un espacio para el debate crítico, la denuncia y el análisis político sin filtros. Ahora, después de casi cuatro años alejado de la pequeña pantalla, regresa a Televisión Española con Malas lenguas, un nuevo magacín que promete dar de qué hablar. Y lo hace con una propuesta que mezcla actualidad, periodismo de investigación y una buena dosis de sarcasmo.

El pasado miércoles 9 de febrero fue la fecha del esperado estreno. El programa, que combina actualidad y entretenimiento, se emite simultáneamente en La 1 y La 2 —aunque a partir de la segunda entrega solo estará en la segunda cadena—. Cintora vuelve así a un terreno que conoce bien, aunque lo hace con un enfoque renovado: desmontar bulos y luchar contra la desinformación, uno de los grandes males del periodismo actual. Su regreso es también una señal de que hay espacio para formatos que incomodan al poder.
En su saludo inicial, Cintora recordó a Gila, ese humorista que, vestido de soldado, pedía hablar “con el enemigo”. Con un tono irónico y desafiante, el presentador aseguró: “A veces, el enemigo no solo no se pone sino que, si puede, te corta las líneas y hasta te roba el teléfono si te descuidas. Pero aquí estamos, aquí hemos vuelto”, una declaración de intenciones que también incluyó un guiño a quienes “llevan tiempo” reclamando su regreso. Fue una forma de dejar claro que, pese a los obstáculos, no está dispuesto a rendirse.
Tensión, insultos y verdades incómodas.
El ambiente no tardó en caldearse. “No todos se alegran de que estemos aquí”, advirtió el periodista antes de mostrar imágenes captadas por un equipo del programa en un acto franquista. La reportera Esther Yáñez fue agredida verbalmente por varios asistentes al cuestionar el relato blanqueador del franquismo. Fue un momento tenso que evidenció el tipo de resistencias que todavía genera cuestionar el pasado reciente de España.
¡Empieza el programa!#MalasLenguas9A arranca con una mesa de debate con @estherpalomera, @JavierArocaA, Montserrat Nebrera y @j_moeckel.
Puedes vernos hasta las 21:00h en @La1_tve, @la2_tve y @rtveplay. pic.twitter.com/gEd7lHv2JR— Malas Lenguas (@MalasLenguasLa2) April 9, 2025
“Cerdos”, gritó un hombre a cámara, interrumpiendo a la periodista. A lo que ella respondió con serenidad: “¿Estos son los valores del franquismo?”. “¡Que te den por c***!”, bramó el exaltado. Este crudo episodio mostró sin filtros el nivel de crispación que aún persiste en ciertos sectores.
Este tipo de situaciones evidencian la necesidad de espacios como Malas lenguas, donde el conflicto no se evita, sino que se analiza. Porque, como bien apunta el título del programa, a veces las verdades duelen más que los bulos. Y en un país donde la memoria histórica aún levanta pasiones, dar voz a ciertos debates sigue siendo un riesgo necesario. Cintora parece dispuesto a asumir ese riesgo sin titubeos.
Humor, análisis y personajes que no pasan desapercibidos.
El programa no se detuvo ahí. También abordó temas de alcance global, como la guerra arancelaria impulsada por Donald Trump, una figura omnipresente en la política internacional y, por supuesto, en el magacín. A través de una mirada crítica, se desmontaron varias falsedades que han envenenado el discurso sobre esta política económica. El objetivo: que el espectador no se quede solo con el titular fácil.
La ultraderecha recuerda a Franco, propaga bulos y dedica unas `bonitas´ palabras a nuestra compañera @EstherYez
Las imágenes en #MalasLenguas9A pic.twitter.com/qGWNAuyK92— Malas Lenguas (@MalasLenguasLa2) April 9, 2025
En tono más ligero, Malas lenguas incluyó una sección humorística protagonizada por marionetas de Trump y Elon Musk, que “participaron” en la mesa de debate. Fue un respiro cómico entre intervenciones serias de colaboradores como Esther Palomera, Javier Aroca o Montserrat Nebrera. Este tipo de recursos buscan facilitar la digestión de noticias densas sin restarles profundidad. Una fórmula que, si bien arriesgada, aporta frescura al relato informativo.
El equipo se completó con el cómico Héctor de Miguel, la actriz Asaari Bibang y el youtuber Miguel Charisteas, quienes, junto a reporteras como Alicia Lobo y Marina Lobo, aportaron un punto de vista fresco desde la calle. Una de las encuestas ciudadanas abordó el homenaje que prepara el Ayuntamiento de Madrid a Mario Vaquerizo, generando todo tipo de reacciones entre los viandantes. Esta mezcla de formatos y tonos busca conectar con públicos diversos. Y de paso, romper la rigidez habitual de los programas políticos en televisión.
Un regreso a la televisión con mensaje.
Los temas tratados fueron tan variados como provocadores: desde el apoyo de Vox a Trump hasta las disputas entre Sumar y Podemos, pasando por el mediático caso del novio de Isabel Díaz Ayuso. Incluso hubo espacio para comentar el peculiar baile del alcalde Almeida con un grupo de señoras, mezcla de comedia involuntaria y política pop. Todo bajo el paraguas de un enfoque que no teme al contraste ni a la ironía. La política convertida en espectáculo, pero sin perder el análisis.
¡Menudo susto nos ha metido Donald! Y trae a su «amigo» Elon…
Parece que no se llevan muy bien los Teletrapos.
#MalasLenguas9A en directo en La 1, @la2_tve y @rtveplay pic.twitter.com/DGGctK4VrK— Malas Lenguas (@MalasLenguasLa2) April 9, 2025
Uno de los momentos más destacados fue el debate en directo entre Eduardo Rubiño y Pablo Iglesias. Ambos coincidieron en felicitar a Cintora por su regreso, que interpretaron como una bocanada de aire fresco en una televisión pública a menudo encorsetada. El tono fue respetuoso pero directo, un reflejo del espíritu que Malas lenguas quiere imprimir cada semana. Aquí el debate no es un griterío: es confrontación con argumentos.
La recta final del programa dejó claro que esta propuesta va más allá de un simple informativo. La entrevista al juez José Castro, la desmentida de bulos sobre las vacunas y un adelanto de La familia de la tele —el nuevo magacín del equipo de Sálvame— demostraron que Cintora apuesta por una fórmula donde la información rigurosa convive con el entretenimiento sin complejos. En este espacio, lo viral no eclipsa lo importante, sino que se pone a su servicio. Es una apuesta por un periodismo que no se resigna.
Como era previsible, el estreno de Malas lenguas encendió las redes sociales. Muchos usuarios aplaudieron el regreso de un periodista que no se esconde ni endulza la realidad. En tiempos donde sobran los silencios cómodos, tener una “mala lengua” puede ser la mejor forma de decir la verdad. Y a juzgar por esta primera entrega, Cintora ha vuelto para quedarse.