Los 5 jóvenes de Barcelona murieron por la explosión de una bombona de «gas de la risa»

Una noche que terminó en tragedia en Manlleu

Lo que parecía una reunión más entre amigos acabó convirtiéndose en uno de los incendios más devastadores de los últimos años en Cataluña. Cinco adolescentes perdieron la vida la noche del lunes en un edificio situado en el número 66 de la calle Montseny, en Manlleu (Barcelona), después de que se declarara un fuego en la última planta del inmueble. Allí, en una zona repleta de trasteros donde oficialmente no residía nadie, se desató una explosión que segó de golpe el futuro de cinco jóvenes y dejó a todo un municipio sumido en el dolor y la incredulidad.

El incendio, según ha informado ‘Cadena Ser’, se originó en un espacio que los adolescentes frecuentaban habitualmente. Algunos de los trasteros estaban abandonados y se habían convertido en punto de encuentro improvisado. En ese lugar cerrado, sin ventilación adecuada y lejos de miradas adultas, los jóvenes solían hinchar globos con una bombona de gas de la risa para después inhalarlo. Lo que comenzó como una práctica temeraria y aparentemente inofensiva terminó desencadenando una reacción fatal. Una acumulación de gas en un espacio cerrado habría provocado una explosión cuando uno de ellos encendió un mechero, generando una bola de fuego que no dio margen de reacción.

Una explosión sin escapatoria

Los supervivientes han relatado que el gas se escapó dentro del trastero y que, tras prender el mechero, se produjo la deflagración. Por causas que aún se investigan, las víctimas no lograron salir del habitáculo. Las llamas y el humo se propagaron con rapidez, convirtiendo el pequeño espacio en una trampa mortal. El Govern catalán confirmó en un comunicado que, por motivos que todavía se desconocen, las personas que había dentro no pudieron abandonar el lugar a tiempo. La inhalación de humo habría sido la causa del fallecimiento, según apuntan las primeras hipótesis.

En el exterior, la escena era de absoluta desesperación. Los vecinos, alertados por el humo y el olor a quemado, llamaron a los servicios de emergencia en torno a las 20:30 horas. Sin embargo, varios residentes aseguran que la ayuda tardó más de 20 minutos en llegar. Durante ese intervalo angustioso, fueron ellos mismos quienes se organizaron para evacuar el edificio, recorriendo escaleras y pasillos entre gritos, humo y confusión. La sensación de abandono y la impotencia marcaron los primeros momentos tras la explosión.

Indignación vecinal por la atención de emergencias

La llegada de los equipos sanitarios no calmó del todo los ánimos. Algunos testigos lamentaron que la primera unidad médica que acudió al lugar no daba abasto ante la magnitud de la tragedia. En medio del caos, denunciaron que «han dejado tendidos» los cuerpos de los jóvenes a la vista de familiares y curiosos, una imagen que quedará grabada en la memoria del barrio. Entre lágrimas y rabia, uno de los presentes gritaba: «¿Dónde están los médicos? Han llegado tarde, todos han llegado tarde». Las palabras reflejan el dolor y la frustración de quienes presenciaron una escena imposible de asimilar.

Cuatro personas resultaron heridas leves y fueron trasladadas a centros hospitalarios, aunque recibieron el alta pocas horas después. Mientras tanto, el edificio permaneció desalojado hasta la madrugada. A pesar de que el olor a humo persistía y uno de los pasillos estaba cubierto de agua y ceniza procedente del trastero incendiado, los vecinos pudieron regresar a sus viviendas tras la inspección técnica. El arquitecto municipal descartó daños estructurales, confirmando que la estructura del inmueble no corría peligro.

Investigación abierta y duelo en la comunidad

La Unidad de Investigación de los Mossos d’Esquadra se ha hecho cargo del caso para esclarecer con precisión las causas del siniestro y determinar posibles responsabilidades. La Policía Local prestó apoyo inmediato a los vecinos, muchos de los cuales aún trataban de comprender cómo una práctica aparentemente lúdica derivó en una tragedia irreparable. El suceso ha reabierto el debate sobre los riesgos del consumo recreativo de óxido nitroso entre menores, una práctica cada vez más extendida y a menudo minimizada por su apariencia inofensiva.

La consellera de Interior de la Generalitat, Núria Parlon, trasladó públicamente su pésame a las familias a través de un mensaje en su perfil de X. Mientras tanto, Manlleu vive días de luto y conmoción. Cinco adolescentes han perdido la vida en cuestión de segundos, dejando tras de sí preguntas sin respuesta, familias rotas y un barrio que intenta recuperarse del impacto. La investigación continúa, pero el vacío que deja esta tragedia ya es imposible de llenar.

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