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“Lo hizo por celos». La madre de la bebé fallecida en Sevilla comienza a sospechar…

La muerte de Leyre abre una investigación marcada por las dudas y el dolor de una madre

La tragedia de Leyre, una bebé de apenas 14 meses, ha conmocionado a Sevilla y ha dejado tras de sí una investigación repleta de interrogantes. La pequeña falleció después de permanecer casi dos meses ingresada en estado crítico a consecuencia de unas gravísimas quemaduras sufridas en una vivienda de Bormujos. Desde entonces, la principal pregunta sigue siendo la misma: qué ocurrió exactamente durante los escasos minutos en los que la menor permaneció dentro del cuarto de baño junto a quien era entonces la pareja sentimental de su madre. Mientras los investigadores trabajan para reconstruir los hechos, Andrea Burlado continúa buscando respuestas que le permitan comprender una tragedia que ha cambiado su vida para siempre.

Una madre que ya no cree en la hipótesis del accidente

Con el paso de las semanas, las dudas de Andrea no han disminuido. Al contrario, asegura que cada vez encuentra más difícil aceptar la explicación ofrecida sobre lo ocurrido aquel Lunes Santo. La joven sostiene que las lesiones sufridas por su hija son incompatibles con lo que ella considera un simple descuido. «Si hubiese sido un accidente, mi niña se quema un brazo, una manita. No se quema las córneas. Mi niña se quedó sin párpados. En la cabeza no le iba a volver a crecer el pelo», relata. Su testimonio refleja el profundo impacto emocional provocado por unas heridas que afectaron a cerca del 60% del cuerpo de la menor y que finalmente resultaron mortales pese a los esfuerzos médicos realizados durante semanas.

Meses de confianza antes de la tragedia

Andrea explica que durante los seis o siete meses que duró la relación con su entonces pareja jamás observó comportamientos que le hicieran pensar que la niña podía correr algún peligro. Según su relato, el hombre había participado en el cuidado cotidiano de la pequeña y había estado a solas con ella en numerosas ocasiones sin que se produjera ningún incidente. De hecho, no era la primera vez que se encargaba de bañarla ni tampoco la primera ocasión en la que cuidaba de ella mientras la madre trabajaba. Esa confianza previa es precisamente uno de los aspectos que más difícil le resulta entender ahora, cuando trata de reconstruir mentalmente los acontecimientos que terminaron desembocando en el fallecimiento de su hija.

Los detalles de un día que hoy adquieren otro significado

La madre recuerda que la jornada de los hechos estuvo marcada por una sensación extraña que entonces no supo interpretar. «Ese mismo día él estaba muy raro. No me miraba a la cara. Habíamos discutido unos días antes», afirma. Son detalles que en aquel momento pudieron parecer insignificantes, pero que ahora analiza desde una perspectiva completamente diferente. Andrea considera que determinadas circunstancias previas podrían resultar relevantes para entender lo sucedido y sostiene que existen elementos que, a su juicio, deben ser valorados dentro de la investigación que permanece abierta.

La sospecha de los celos como posible desencadenante

Entre las hipótesis que maneja la madre aparece una que considera especialmente importante. «Creo que pudo hacerlo por celos. Por celos hacia los cuidados que le dedicaba a mi hija», sostiene. Además, menciona que durante la relación percibió determinadas reticencias relacionadas con el vínculo que mantenía con el padre biológico de la menor. Aunque no existen conclusiones oficiales al respecto y la investigación sigue su curso, Andrea asegura que estas circunstancias han reforzado sus dudas sobre la naturaleza de lo ocurrido. Para ella, la explicación del accidente resulta insuficiente para responder a todas las preguntas que siguen sin respuesta.

Los minutos decisivos dentro del cuarto de baño

La secuencia temporal de aquella tarde es uno de los aspectos que centran el interés de los investigadores. Según explica la madre, pidió a su pareja que se encargara de bañar a la pequeña mientras ella terminaba otras tareas. Ambos entraron en el cuarto de baño y la puerta quedó cerrada. Apenas transcurrieron unos minutos cuando escuchó el llanto de la niña. «En cuestión de dos o tres minutos salió para decirme que la niña se había quemado», recuerda. Es precisamente durante ese corto espacio de tiempo donde se concentra el núcleo de una investigación que busca determinar con exactitud cómo se produjeron unas lesiones de extrema gravedad.

Una versión que sigue generando interrogantes

La explicación ofrecida por la expareja tampoco ha logrado despejar las dudas de Andrea. Según la versión trasladada por él, todo ocurrió de forma accidental cuando salió un momento para coger una toalla. Sin embargo, la madre cuestiona ese relato y señala varios aspectos que considera difíciles de encajar. «Dice que fue un accidente. Que salió a coger una toalla. Pero en mi cuarto de baño está todo a mano», asegura. También subraya que se trataba de una placa de ducha y no de una bañera convencional, además de recordar que la niña todavía no caminaba por sí sola. Desde aquel día, según explica, no ha vuelto a mantener contacto con quien entonces era su pareja.

Antecedentes de desacuerdos durante la relación

Aunque insiste en que nunca observó conductas agresivas hacia Leyre, Andrea reconoce que durante la convivencia sí existieron diferencias relacionadas con cuestiones educativas y familiares. «No me gustaba la forma de criar que tenía con su hijo. No me gustaban muchísimas actitudes que tenía», afirma. No obstante, recalca que ninguno de esos desacuerdos le hizo pensar en ningún momento que pudiera producirse una situación tan grave. Precisamente por ello, asegura que el impacto de lo ocurrido ha sido aún mayor y que continúa intentando comprender cómo pudo desencadenarse una tragedia de semejante magnitud.

El caso pasa a manos del Grupo de Homicidios

Desde el primer momento, la gravedad de las lesiones activó los protocolos hospitalarios correspondientes. En el Hospital Virgen del Rocío se puso en marcha el procedimiento de sospecha de maltrato infantil, una actuación habitual cuando los profesionales sanitarios detectan circunstancias que requieren una evaluación específica. Tras el fallecimiento de la menor, la investigación pasó a ser asumida por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional. Paralelamente, la familia decidió personarse como acusación particular con el objetivo de participar activamente en el procedimiento judicial y seguir de cerca todas las diligencias que se practiquen.

La autopsia y las nuevas diligencias serán claves

El procedimiento judicial continúa abierto y todavía quedan numerosas cuestiones por esclarecer. Los investigadores esperan los resultados definitivos de la autopsia y la práctica de nuevas diligencias que permitan reconstruir con precisión lo sucedido. La expareja de la madre ya prestó declaración durante el tiempo en que la menor permanecía hospitalizada y está previsto que vuelva a comparecer. Por el momento, permanece en libertad y no pesa sobre él ninguna medida cautelar. Mientras tanto, todas las partes implicadas permanecen pendientes de los avances de una investigación que podría resultar determinante para establecer responsabilidades.

Una familia que pide respuestas y justicia para Leyre

Más allá de las actuaciones policiales y judiciales, la historia de Leyre es también la de una madre que intenta convivir con una pérdida devastadora. Andrea asegura que no dejará de buscar respuestas y que su principal objetivo es conocer exactamente qué ocurrió aquella tarde. Convencida de que la verdad aún no ha salido completamente a la luz, reclama que la investigación llegue hasta sus últimas consecuencias. Su petición es clara: que se esclarezcan los hechos y que, si existiera algún tipo de responsabilidad penal, la justicia actúe en consecuencia. Mientras las pesquisas continúan, el nombre de Leyre permanece en el centro de un caso que ha generado una enorme conmoción social.