Le extraen una bola de pelo de gato de la vagina… ¡y esta es la increíble explicación!

Dicen que los gatos que actualmente tenemos como mascotas son descendientes de los gatos monteses, y que nunca se ha sabido con certeza se convirtieron en domésticos. Si echamos manos de los libros de historia, la prueba más antigua de relación entre gatos y hombres fue el hallazgo de un gato enterrado con un humano en Chipre hace unos 9.500 años. Además, como posiblemente sabréis, los egipcios los tenían en gran consideración, los domesticaban e incluso les administraban tratamiento médico hace unos 4.000 años.

Una foto publicada por Michelle. (@thatgrandmalife) el

Se supone que la relación entre hombres y gatos se estrecha con el desarrollo de la agricultura, cuando los humanos se esfuerzan en excluir a los roedores de las reservas de granos, y se empiezan a interesar enormemente en la ayuda de estos felinos. El beneficio parece que fue mutuo: los granjeros contaban con un exterminador de roedores para proteger sus cosechas y los gatos conseguían alimento gratis —y probablemente alguna caricia entre ratón y ratón.

Estos días se ha conocido una inquietante noticia que pone de manifiesto lo estrecha y, ejem, “íntima” que puede llegar a ser la relación con los gatos. Michelle Barrow acudió a su cita con el ginecólogo después de un fuerte dolor en el abdomen, que pensó que quizás se debía al DIU. Al médico, por su parte, le preocupaba que pudiera tratarse de unos quistes ováricos.

Y al final, ni una cosa ni la otra: el dolor lo producían los cinco centímetros de bola de pelo de gato que Barrow tenía introducidos en el interior de su vagina.

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Según ha contado, el ginecólogo le extrajo una bola de pelo de gato que se encontraba enredada en su DIU. Ella, con gran horror, ha echado la culpa a las sábanas, que no cambiaba a diario. “Mi teoría es que las sábanas son los culpables: no suelo cambiarlas todos los días“, ha contado.

La otra explicación que ha dado la mujer ha sido que el pelo de gato podría haberse introducido en su vagina por culpa de los movimientos que ella y su pareja realizaban mientras hacían el amor

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Lo más curioso es que ha sido la propia Barrow quien ha hecho pública la historia, mediante un artículo en la publicación XoJane que se ha vuelto viral. En consecuencia, ha contestado algunas de las preguntas más habituales sobre el suceso en un nuevo artículo, aunque advierte que “si tengo alguna relación sanguínea o matrimonial contigo, por favor no busques mi nombre en Google y deja de leer ahora mismo“.

Según Barrow, tras la experiencia tiene estos consejos para compartir con el mundo:

No hagas nada gratuitamente. “Exposición” significa “queremos aprovecharnos de ti”.

No puedes ser más rápida que Google.

En caso de duda, publica anónimamente.

El 99% de los comentaristas de Internet solo quieren arruinarte el día.

El cuerpo humano es extraño y la vergüenza es una pérdida de tiempo.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

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