Duras declaraciones.
Rocío Flores, nieta de la inolvidable Rocío Jurado e hija de Rocío Carrasco, creció bajo el foco mediático casi sin proponérselo. Desde muy joven su vida ha estado atravesada por disputas familiares que terminaron ocupando horas de televisión. Hoy, con 26 años, reaparece en la pequeña pantalla para mostrar una faceta mucho más madura y reflexiva de sí misma.

Después de un prolongado silencio, Rocío Flores se sentó en el plató de De viernes para conceder su primera entrevista en mucho tiempo. Su paso por Supervivientes y por el espacio matinal de Ana Rosa Quintana la habían convertido en un rostro habitual, pero posteriormente optó por retirarse del ojo público. Con voz más calmada que en otras ocasiones, quiso explicar cómo ha vivido ese paréntesis y qué heridas siguen abiertas.
“Ya no espero nada de nadie, si ella quiere retomar la relación con sus hijos yo voy a estar porque es mi madre. Claro que la quiero, es mi madre”, declaró en sus primeras palabras ante los espectadores. Esa confesión dio paso a uno de los momentos más tensos de la velada: un cara a cara con Terelu Campos. La joven también habló de su padre, Antonio David, aunque lo más delicado fue sin duda la ausencia de contacto con su madre.
Una hija que busca respuestas.
“Mi sentimiento es estar destrozada. Yo me sentí destrozada, en esa ocasión y en otras que han habido, pero no quiero entrar ahí. Las veces que me he tenido que ver le he dicho ‘hola mamá’ y nunca he recibido respuesta”. Con estas frases resumía el dolor que todavía le causa la falta de vínculo con Rocío Carrasco. A pesar de intentar tender puentes, el muro sigue ahí.
Rocío Flores sentencia a Fidel Albiac:
«¿Un ser de luz? tendrá de todo menos luz»
#DeViernes
https://t.co/0SLWhrFTIX pic.twitter.com/SPUqDEkcI4— De Viernes (@deviernestv) September 12, 2025
La conversación derivó inevitablemente hacia la figura de Fidel Albiac, marido de su madre y pieza clave en esta historia. Ante la pregunta directa, Rocío Flores se mostró tajante: “Decía que era un ser de luz, tendrá de todo menos luz”. Con esa sentencia dejó claro que no piensa suavizar su postura, aunque evitó entrar en detalles que podrían haber incendiado aún más el debate.
El peso del silencio.
Flores aseguró que lleva demasiado tiempo guardando secretos que, de revelarse, cambiarían muchas percepciones. No es la primera vez que lanza advertencias en esa línea. Durante su etapa como colaboradora en El programa de AR dejó caer una frase que todavía resuena: “La única persona que ha vivido en esa casa durante 24 horas diarias se llama Rocío Flores y David Flores. Si a mí me da por contar mis vivencias, se cae España”.
Incluso en Honduras, durante su paso por Supervivientes, se atrevió a marcar distancia con una sinceridad poco habitual en televisión. “Nunca he hablado de mi vida porque me da vergüenza ajena tener que contarle al mundo mis vivencias. Tengo 26 años y puedo decir que, después de todo lo que me toca vivir y escuchar, creo que los años los llevo bien puestos. Que cada uno siga hablando de lo que quiera”. Con estas palabras cerraba un testimonio cargado de reproches, pero también de determinación para seguir adelante.