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La venganza de Kiko Matamoros: Se estrena en ‘Tentáculos’ y dice lo que media España piensa sobre ‘La familia de la tele’

Kiko Matamoros vuelve a la carga.

Kiko Matamoros, uno de los rostros más veteranos del corazón televisivo en España, ha vuelto a ocupar una silla en plató, esta vez en el programa Tentáculos, de TEN. Tras décadas de polémicas, exclusivas y rifirrafes en Sálvame, su paso fugaz por La 1 terminó con la cancelación de La familia de la tele, apenas un mes después de su estreno. Ahora, ha reaparecido en el famoso “pisito” que albergó Ni que fuéramos, listo para un nuevo comienzo con viejos aliados.

El miércoles marcó su debut oficial como colaborador en el nuevo espacio conducido por Carlota Corredera, en el que compartirá mesa con Arnau Martínez y Germán González. La bienvenida estuvo cargada de camaradería y algo de ironía, como suele ser habitual en este tipo de formatos. «Es como la vuelta al útero, lo digo en serio. Me hacía mucha ilusión volver en calidad de colaborador», comentó Matamoros, visiblemente cómodo en este terreno conocido.

Corredera, que también había tenido su breve periplo por el programa de La 1, no ocultó su satisfacción por tenerlo de vuelta. Entre bromas y gestos de complicidad, reveló que su compañero Kiko Hernández se siente especialmente halagado por el sentido del humor de Matamoros. «Fíjate que para Kiko Hernández su mayor orgullo es que tú le digas que te ríes y te descojonas con el programa. Para él eso es…», contó entre risas.

Reencuentros y segundas oportunidades.

El extertuliano de Sálvame aprovechó el momento para lanzar una pulla muy clara a su antiguo destino en La 1, sin necesidad de mencionar cifras ni dar rodeos. «Es la verdad, habéis sido la opción más divertida de toda la televisión nacional. Lo digo en serio», dijo, dejando clara su preferencia por el ambiente más desenfadado y caótico de Tentáculos. Su afirmación dejó en el aire una crítica apenas disimulada hacia la propuesta de TVE.

Carlota, por su parte, rememoró el caos y la incertidumbre vividos durante las últimas semanas en La familia de la tele, al tiempo que celebraba el renacer del “pisito” bajo el nuevo formato. «Lo hemos pasado muy bien y vosotros habéis pasado una etapa un poco complicada pero también os lo habéis pasado muy bien aquí en el pisito», comentó. La frase sirvió para subrayar el espíritu de supervivencia de un equipo que ha hecho de las ruinas un lugar habitable.

«Mucho, por eso te digo, que es como volver al sitio donde estabas cómodo y ajeno a los ruidos», reforzó Matamoros, evocando su etapa en Sálvame con un tono nostálgico pero sin melancolía excesiva. Ahora que La familia de la tele es historia, queda la duda de si más excolaboradores seguirán su camino y aterrizarán también en TEN, como parte de esta especie de Sálvame 2.0 encubierto.

Un plan bajo la manga.

Más allá del regreso, Matamoros sorprendió con una confesión inesperada: ya tiene en mente un nuevo proyecto. “Verdaderamente estoy descansado. Me he sacudido bastante estrés y pensando en el verano y en un proyecto que tengo en el que tiene que estar Arnau Martínez, Kiko Hernández y más gente”, soltó con aparente naturalidad. La revelación encendió las alarmas en plató, y provocó una reacción instantánea de Corredera: “Has venido directamente a robar”.

Ante el revuelo, Arnau Martínez —que además de tertuliano actúa como subdirector del programa— se apresuró a calmar las aguas. «Está aquí y está colaborando, pero está en calidad de colaborador», aclaró, dejando claro que, al menos de momento, no hay movimientos estratégicos fuera del plató. Sin embargo, el comentario dejó entrever que Matamoros no ha venido solo a ocupar una silla, sino a mover piezas en silencio.

Carlota, conocedora de los códigos del formato, lo dejó bien claro con una advertencia velada: en el “pisito”, el que entra trabaja. «Le ha visto descansado», sí, pero no por ello va a librarse de lo que implica estar en el equipo: «tiene que picar piedra toda la tarde». Un aviso para navegantes, especialmente para los que creen que el regreso al pasado puede hacerse sin esfuerzo.