La polémica reseña de un cliente a un restaurante por no dejarles comer sin reserva: “¡Se la ‘repampinfla’!”

Las redes sociales visibilizan la realidad en hostelería.

Desde que las redes sociales han irrumpido en la vida cotidiana, han transformado la relación entre los restaurantes y sus clientes de maneras inimaginables. Hoy en día, basta con un par de clics para que los comensales compartan sus experiencias en línea, permitiendo a otros futuros clientes conocer de antemano qué esperar de un local. Esta dinámica ha generado una transparencia nunca antes vista en el sector, donde tanto los aciertos como los errores salen rápidamente a la luz pública. Los bares y restaurantes ya no pueden escapar de la lupa virtual.

Sin embargo, no todo es positivo en el mundo de las reseñas online. Si bien algunos locales se benefician de los comentarios favorables, otros enfrentan una realidad más compleja. A menudo, las críticas negativas tienen una mayor tendencia a viralizarse, eclipsando las experiencias positivas que los clientes puedan haber tenido. Además, en muchas ocasiones, las reseñas no se centran en el servicio o la calidad de la comida, sino en otros detalles menores o anecdóticos que generan un impacto desproporcionado. Este fenómeno ha llevado a que muchos propietarios vean con escepticismo la cultura de las reseñas.

Un ejemplo claro de esta situación es la reciente publicación que se ha viralizado en la cuenta de X, anteriormente conocida como Twitter, ‘SoyCamarero’. Esta cuenta, que se dedica a exponer curiosidades y problemáticas del mundo de la hostelería, compartió una reseña que rápidamente llamó la atención. En ella, los clientes expresaron su frustración tras realizar un viaje de 70 kilómetros para comer en un restaurante, solo para encontrarse con que no tenían una reserva hecha.

El lado curioso de las quejas virales.

Lo más interesante de esta reseña, más allá del enfado de los clientes por no haber podido comer, fue la forma en la que expresaron su descontento. Los comensales, al relatar su experiencia, usaron la frase: «se conoce que lo tienen lleno, y se la rempampinfla que comas o no». Esta expresión, que pretende ser una crítica hacia la actitud del restaurante, llamó la atención por el uso incorrecto del término «rempampinfla», ya que el diccionario recoge la palabra correcta como «refanfinflar». Este detalle lingüístico se convirtió rápidamente en el centro de la conversación, dejando en segundo plano la queja original.

Las redes no tardaron en reaccionar a la peculiar reseña. Los comentarios, que se multiplicaron en cuestión de horas, se centraron en la ironía de la situación. Muchos usuarios señalaron que los clientes no tenían derecho a quejarse, ya que viajar 70 kilómetros sin haber realizado una reserva era, en sí mismo, una imprudencia. «No recorres 70 kilómetros expresamente para comer en un sitio sin reserva. No se puede hacer un feo tan grande a un local al que dices que te interesa tanto», expresaba uno de los comentarios más destacados. La mayoría coincidía en que los clientes podrían haber evitado el mal rato con una simple llamada telefónica.

Entre las respuestas, se destacó otra opinión que resumía el sentir general de los usuarios: «Llámame tiquismiquis, pero si me tengo que desplazar 70 kilómetros como mínimo hago una llamada antes de salir». La viralidad de esta reseña ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de planificar con antelación, pero también ha mostrado el impacto que puede tener el uso de una expresión mal empleada en un contexto de queja pública.

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