La polémica rajada de Lucas sobre su compañero Andy que no para de compartirse: «Es un inútil»

Nadie se lo esperaba.

Andy y Lucas forman parte de la memoria sentimental de toda una generación que creció con baladas como Son de amores o Tanto la quería. Este dúo gaditano, que irrumpió en el panorama musical a comienzos de los 2000, se convirtió rápidamente en sinónimo de éxito y cercanía. Con su mezcla de pop melódico y estribillos pegadizos lograron llenar escenarios, vender miles de discos y consolidarse como uno de los grupos más queridos en España.

Dos décadas después de su irrupción, la pareja artística continúa dando de qué hablar, pero ya no solo por su música. Su gira de despedida, que conmemora veinte años de trayectoria, ha coincidido con confesiones personales que han colocado en el foco la cara menos luminosa de su relación profesional. En esta ocasión no se trata de rumores, sino de palabras pronunciadas frente a las cámaras.

Lo que revela el programa.

“Lucas, de Andy y Lucas, se sincera sobre su relación con Andy”, es el título del segundo capítulo de Me quedo conmigo, el espacio de Mediaset Infinity en el que distintas personalidades “se enfrentan a los aspectos que no les dejan avanzar en la vida con la ayuda de una psicóloga”. El invitado fue Lucas González, de 42 años, quien no dudó en señalar que la convivencia profesional con Andy había supuesto un peso difícil de sobrellevar. Y el episodio deja claro que su compañero ha sido uno de esos obstáculos con los que aún batalla.

En su testimonio, Lucas reconoció que durante gran parte de su carrera asumió una carga empresarial que le correspondía a los dos. “Le dije a Andy que iba a ser yo el empresario porque era el más solvente. Yo puse el dinero y desde entonces lo llevo todo: pago a los músicos, al propio Andy, gestiono el merchandising, hablo con el representante…”, relató. La decisión, dijo, se sustentaba en la falta de disciplina de su socio artístico. “No tiene esa disciplina. No vale para hacer eso. Es como si yo intento ser cámara, pues no valgo. No quiero dejarlo por los suelos, pero es que no”.

La reacción de Andy.

Las palabras no cayeron en saco roto. Pocas horas después de la emisión, Andy utilizó sus redes sociales para compartir lo que muchos interpretaron como una respuesta velada. En una story publicada el 11 de septiembre, citó una frase que parecía toda una indirecta hacia su compañero: “Gana en silencio, deja que piensen que estás perdiendo”. La imagen estaba acompañada por una fotografía del actor Pedro Alonso pidiendo silencio, lo que reforzaba la sensación de mensaje cifrado.

Lucas, sin embargo, también trató de suavizar su discurso en el mismo programa. Aseguró que su compañero “no puede cambiar su forma de ser” y que respeta esa manera distinta de vivir. “Yo lo respeto, él quiere estar tranquilo en su casa, es una persona que no coge apenas el móvil. Si los dos estuviéramos dedicados al mundo empresarial, seguramente Andy y Lucas hace tiempo que no estaría, porque somos de distinta manera”. Y aunque el reproche fue evidente, lo cerró con una declaración de afecto: “Andy es mi familia, y yo sé que él me aprecia, me admira y me respeta también”.

La gira continúa.

Ambos han insistido en que las tensiones no han derivado en una ruptura personal definitiva. De hecho, en mayo pasado ya publicaron un comunicado conjunto para atajar rumores de peleas físicas: “ni nos llevamos mal ni ha existido ningún tipo de conflicto físico entre nosotros”. Mientras tanto, la gira de despedida sigue su curso con paradas previstas en Granada, Bilbao, Burgos, A Coruña y Madrid.

De cara al público, las muestras de hostilidad son inexistentes. Andy ha preferido refugiarse en los escenarios, donde el 12 de septiembre compartió en Instagram una reflexión sobre el final de esta etapa: “Ya va quedando menos… [de la gira de despedida que celebra sus 20 años de carrera] Cómo vivir sin música, sin kilómetros, hoteles, frío y calor…”. Lo hizo con una foto cantando en solitario, como si la música fuera su respuesta más sincera a toda polémica.

Confesiones más allá de la música.

El paso de Lucas por Me quedo conmigo no solo estuvo marcado por su relación con Andy. También abordó otra cuestión muy comentada en los últimos años: la operación de nariz a la que se sometió “por un problema respiratorio”. “Es de mucha valentía estar aquí sentado teniendo como yo tengo la nariz. He tenido que parar la grabación tres o cuatro veces porque tengo sangrados… Tengo mi cicatriz”, reveló con franqueza.

Reconoció además que su recuperación no fue la adecuada por no seguir las recomendaciones médicas al pie de la letra. “Me operé y no fui buen enfermo porque esto tiene sus cuidados y sus antibióticos. Y los primeros días me lo quitaba, no hacía reposo, no me echaba las pomadas… Y no curó como tenía que haber curado”. Una confesión íntima que, unida a las tensiones con Andy, dibuja un retrato crudo pero humano de un artista que aún se abre paso entre luces y sombras en el tramo final de su carrera junto a su inseparable compañero.

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