La manera de comer de un pretendiente de ‘First Dates’ por la que su cita estuvo a punto de salir corriendo

En First Dates últimamente no dejan de superarse: en las últimas semanas hemos sido testigos de las críticas al camarero Matías Roure por su inapropiado comentario a una joven que acudía al programa a buscar su primer novio… o de la joven que confesó que quería ser Guardia Civil, pero cometió un error imperdonable para la audiencia del dating show de Cuatro.

Parece que el programa mantiene intacta su capacidad de sorprender… lo normal cuando se trata de un programa con esa audiencia y con ese seguimiento en las redes sociales. Lo mejor de todo es que gracias al programa, estamos aprendiendo un montón sobre cómo ligar en este mundo moderno.

Pero lo que mucha gente se pregunta cuando ve el programa —especialmente cuando somos testigos de citas en las que se intenta arrejuntar a una pepera con un podemita—, es qué criterio siguen para emparejar a sus participantes.

Eso sí: hay detalles a los que ni siquiera ese cuestionario podría adelantarse. Y a pesar de que se trata de una cena en el famoso plató-restaurante de Cuatro, no hemos visto que se pregunta a los pretendientes sobre sus modales en la mesa. Algo que Erika, vizcaína de 19 años, descubriría por las malas.

Y es que la manera de comer de su cita, Jonathan, un vitoriano de 23 años, dejó estupefacta a la joven. Ella tenía ganas de encontrar a alguien en First Dates, pero la primera impresión de su pretendiente no fue la más adecuada.

Él es consciente del efecto que causa en la gente, y en su carta de presentación advirtió que “de primeras parezco chulo, pero no lo soy”. Pero no era chulería lo que transmitía… sino la impresión es que llevaba una década sin comer. “Ansia viva”, que diría José Mota.

Para empezar, se interesó sobre lo primero de todo pos su cuchara. “Esta es mía, ¿no?”, preguntó, momentos antes de lanzarse contra el plato, dejando de lado a su cita.

La cara de Erika era un poema… y casi parecía que temía que se la comiese a ella:

“He pensado, “sí que tiene hambre, el chiquillo”.”

El joven terminó dándose cuenta de la mirada de su cita, y le pidió que no se asustara. “Pero cuando como… sí, sí, sí”, le dijo.

“Tú tranquilo”, le dijo ella, sin dejar de flipar.

Finalmente llegó la marciana explicación de las ansias del joven, que según contó tenía que comer cada dos horas:

“Es que si no como me pongo nervioso, como cada dos horas… arroz, como un montón, si no como me pongo nervioso.”

“Cuando veo comida es como que tengo que comérmela, me intento centrar… bueno, las dos cosas, tampoco es cosa de… pero sí, me gusta comer bastante y disfrutar de la comida”, matizó posteriormente ante la cámara Jonathan.

Por cierto, que por comerse, casi se come hasta la puerta del baño… un pequeño fallo de cálculo que también trajo mucha cola en las redes.

Afortunadamente para él, primaron más las ganas de conocerse que el exceso de apetito del joven, y la cita acabó muy bien.

“Me ha hecho reírme, ha hecho que me lo pase bien con él, y eso es importante como pareja… creo que sí le he gustado”, explicó Erika ante la cámara.

La sentencia final confirmó las buenas expectativas: “Me ha parecido agradable, maja, y quiero conocerla”, aseguró él. “Me ha parecido un chico atractivo y me lo he pasado muy bien con él”, reconoció la chica. ¡Viva el arroz, digo, el amor!

Así lo vivieron en las redes:

https://twitter.com/micheltuit/status/960993973136429058

https://twitter.com/CosmitoRu/status/960992452730671104

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