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«La gente se tiró al pan, fue un desastre»: Humillan a Tamara Falcó e Íñigo Onieva al revelar que los invitados pasaron hambre

«La comida estaba cruda».

La boda de Tamara Falcó e Íñigo Onieva ha dado mucho que hablar en los últimos días. El enlace, celebrado el pasado sábado en el palacio de El Rincón, reunió a 400 invitados entre familiares, amigos y personalidades del mundo de la cultura, la política y la alta sociedad. Sin embargo, no todo fueron elogios para la pareja, que tuvo que hacer frente a algunas críticas sobre su vestido de novia y el menú que ofrecieron a sus comensales.

Tamara Falcó lució un diseño de Pronovias inspirado en el estilo victoriano, con cuello alto, manga larga y una larga cola. El vestido, de color blanco roto, estaba confeccionado con encaje y tul y llevaba bordados florales y perlas. La novia completó su look con un velo de tul y una tiara de diamantes. Sin embargo, el vestido no convenció a todos y generó opiniones encontradas entre los que lo alabaron por su elegancia y originalidad y los que lo criticaron por su exceso de recargamiento y su falta de modernidad.

Cachondeo en las redes al conocerse el menú que sirvieron.

Pero si hubo algo que causó controversia fue el menú que se sirvió durante la cena. Algunos invitados se quejaron de que la comida estaba cruda, escasa o poco cocinada. Otros aseguraron que se quedaron con hambre y que tuvieron que recurrir al pan para saciarse. Incluso hubo quien calificó la cena de “desastre” y “decepción”. Estos comentarios contrastan con la reputación del chef encargado de elaborar el menú, Eneko Atxa, galardonado con cuatro estrellas Michelin y considerado uno de los mejores cocineros del país.

El menú diseñado por Atxa para la ocasión constaba de 20 aperitivos, un entrante, un plato principal y un postre. Todos ellos elaborados con productos de temporada, de calidad y con una presentación cuidada y creativa. El chef quiso sorprender a los invitados con diferentes estaciones gastronómicas inspiradas en las rosas, el bosque, el picnic y el mar. Entre los bocados que se pudieron degustar se encontraban erizo en texturas, nori y caviar, nigiris, bogavante sake y txakoli, atún y piparras o salmonete, sagardoa y lima.

El entrante consistió en unas hojas de verano y quisquillas con esencia de hierbas, mientras que el plato principal fue un pichón asado con trufa, tembloroso de setas, ñoquis de Ideazábal y estofado de trigo. El postre fue una creación exclusiva para la boda: chocolate y oliva “Marqués de Griñón”, en homenaje al padre de la novia. Todo ello regado con vinos seleccionados por la propia Tamara Falcó, experta en enología.

Pese a ello, las malas lenguas dijeron que los 400 invitados de la boda del año podrían haber pasado hambre. «La gente se tiró al pan», «la comida estaba cruda», «la comida estaba poco cocinada, una decepción» o «el aperitivo sí estuvo bien pero la cena, un desastre», fueron algunos de los comentarios que se han lanzado sobre el menú de la boda.