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La escalofriante frase de la madre del joven apuñalado a la salida del instituto en Sevilla: «Mi hijo no…»

El dolor de una familia que vuelve a hacerse escuchar.

La seguridad de los adolescentes preocupa a las familias mucho más allá del horario de clase. El trayecto de vuelta a casa forma parte de una rutina cotidiana en la que los padres esperan tranquilidad. Cuando esa normalidad se rompe, las preguntas alcanzan al entorno educativo y al conjunto de la sociedad. Por eso, los testimonios de las familias afectadas suelen suscitar una atención especial.

Despedida del joven fallecido a la salida de un instituto

Las noticias relacionadas con jóvenes despiertan una sensibilidad particular entre quienes tienen hijos en edad escolar. Resulta fácil reconocer en ellas espacios y costumbres presentes en cualquier municipio. La salida del instituto, la parada del autobús o el encuentro con los compañeros son escenas habituales. Que esos lugares queden asociados a una pérdida provoca una profunda inquietud.

A esa preocupación se añade el interés por conocer cómo responde la justicia. Los procedimientos pueden prolongarse y exigir a las familias nuevas comparecencias y explicaciones. Durante ese tiempo, el recuerdo de lo ocurrido convive con la necesidad de obtener respuestas. Escuchar a quienes atraviesan esa situación permite comprender una dimensión que no siempre reflejan los trámites.

Un testimonio que devuelve el caso a la actualidad.

Manuela Centeno ha vuelto a expresar públicamente el dolor por su hijo, Aarón Muñoz, que murió a los 17 años. El joven fue atacado después de salir del instituto en el que estudiaba en Gerena, Sevilla. Su madre reclama una respuesta judicial que considera acorde con la gravedad de la pérdida. Sus recientes declaraciones sitúan de nuevo el caso en el centro de la atención.

El suceso ocurrió el 8 de enero de 2025, cuando el adolescente se disponía a regresar a casa. La información del caso lo sitúa junto al autobús que debía tomar al terminar las clases. Ahora, la actualidad está vinculada a los pasos del procedimiento y a la comparecencia de la familia. Se trata, por tanto, de una nueva intervención pública sobre unos hechos anteriores.

Manuela Centeno, madre del joven

La madre ha dirigido sus críticas hacia la respuesta prevista para los menores presuntamente implicados. Al expresar su opinión sobre la normativa, sostiene que «desampara y desprotege a las víctimas». Sus palabras describen el sentimiento con el que afronta el proceso judicial. Esa valoración de la familia debe distinguirse de una conclusión jurídica sobre el funcionamiento de la ley.

La petición que llevará la familia al juzgado.

La acusación particular ha anunciado que solicitará cinco años de internamiento en régimen cerrado para dos menores. Es una petición que deberá ser examinada en el procedimiento correspondiente. La representación de la familia está a cargo de la abogada Rocío Hidalgo. Las sesiones están previstas para los días 12 y 19 de noviembre en el Juzgado de Menores de Sevilla.

El procedimiento se dirige contra dos jóvenes por su supuesta participación en lo sucedido. A una de las menores, pareja del presunto autor material, se le atribuye una posible intervención como instigadora. El otro menor es un primo de esta, señalado como presunto coautor. Son las atribuciones de la acusación, pendientes de lo que se determine judicialmente.

La letrada ha cuestionado la respuesta que ofrece el sistema de justicia juvenil en un caso de estas características. En sus declaraciones ha hecho referencia a su finalidad reeducativa. La familia considera que esa respuesta no satisface sus expectativas ante la gravedad de lo sucedido. El alcance de la medida solicitada deberá resolverse dentro del procedimiento, sin anticipar su resultado.

Amigos y familiares acompañan el féretro del joven

Las respuestas que siguen pendientes.

El caso también incluyó actuaciones respecto a personas mayores de edad. Esa circunstancia obliga a distinguir el procedimiento de menores de otras responsabilidades que se investigan. La edad de los implicados y la participación que se atribuye a cada uno son cuestiones relevantes para el examen judicial. Ninguna petición de la acusación equivale por sí misma a una decisión del juzgado.

En redes sociales, un testimonio de estas características puede despertar mensajes de apoyo a la madre y de recuerdo hacia el joven. La cercanía de los escenarios cotidianos ayuda a explicar la empatía que puede generar entre otras familias. También puede abrir conversaciones sobre la protección de los adolescentes y la atención a las víctimas. El respeto al entorno del fallecido debe acompañar ese intercambio de opiniones.

Las críticas a la respuesta judicial ofrecen otro motivo de debate en las plataformas. Unos comentarios pueden centrarse en el dolor de la familia y otros en las medidas aplicables a los menores. Esa diversidad de posiciones exige no confundir las valoraciones personales con lo que establezca la resolución del caso. Mientras llega ese momento, las palabras de la madre mantienen presente su reclamación de justicia.