Albert Rivera regresa a la televisión con una nueva faceta.
Tras años de silencio mediático, Albert Rivera, fundador de Ciudadanos, vuelve a la pantalla. Este lunes, debutó en Antena 3 dentro de Espejo Público, donde dirige El Observatorio, una sección dedicada a analizar temas de actualidad junto a Susanna Griso. Aunque anunció que no pretende entrar de lleno en los debates políticos nacionales, dejó claro que hará excepciones, como sucedió al hablar de Pedro Sánchez.

El expresidente socialista fue uno de los primeros temas polémicos abordados. Pedro Sánchez convocó una rueda de prensa para presentar un decreto que legaliza el embargo total de armas a Israel, y por primera vez utilizó la palabra «genocidio» para referirse a la situación del pueblo palestino. Aun así, España no ha roto relaciones diplomáticas con Tel Aviv, pero ha activado «nueve medidas inmediatas» de presión. Rivera consideró que el anuncio tenía un marcado tinte de «política interna».
Sánchez defendió la postura de su Gobierno afirmando que Israel ha vulnerado el derecho internacional humanitario. Reconoció «su derecho a existir» y condenó los ataques de Hamás, pero señaló con dureza que «el Gobierno de España cree que un cosa es proteger tu país y otra muy distinta es bombardear hospitales y matar de hambre a niños y niñas inocentes». Este posicionamiento dividió opiniones y encendió un debate que Rivera no dudó en aprovechar.
España endurece su postura mientras crece la tensión.
Entre las decisiones anunciadas, destaca un Real Decreto Ley que blinda jurídicamente el embargo de armas a Israel, así como la prohibición del tránsito por puertos españoles de barcos que transporten combustible para las fuerzas armadas israelíes. También se impide el uso del espacio aéreo a aeronaves con material de defensa y se incrementa en 10 millones de euros la contribución española a la UNRWA para atender a la población de Gaza.

La reacción desde Israel no tardó en llegar. El Gobierno israelí acusó al Ejecutivo español de «antisemita» y «corrupto», además de vetar la entrada al país de las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego. Rivera, por su parte, cuestionó la eficacia de las represalias, recordando que la ofensiva ha dejado 63.000 muertos, 159.000 heridos, 250.000 personas en riesgo de desnutrición y casi dos millones de desplazados. Para el exlíder de Ciudadanos, España debería haber optado por un camino menos confrontativo.
En su intervención, Rivera subrayó que el conflicto entre Israel y Gaza «no es de hoy ni del mandato de Pedro Sánchez» sino que se arrastra «desde hace décadas». A su juicio, Sánchez «usa la política internacional para hacer política interna», restando valor a «un debate serio» que requiere perspectiva y coordinación. Defendió, además, que «si eres miembro de la Unión Europea, el lugar para posicionarse es la Unión Europea, no a través de una declaración institucional sin preguntas».
Rivera pide neutralidad y señala a Estados Unidos.
El exdirigente catalán también reclamó una visión más equilibrada sobre el conflicto. «Echo de menos la equidistancia, no este foco tan obsesivo contra un estado como Israel», afirmó, aunque reconoció que «hace cosas poco tolerables». Rivera respaldó la propuesta diplomática estadounidense, pero incurrió en una contradicción al admitir que Trump no es precisamente un líder que «destaque por su diplomacia». Sin embargo, elogió su papel en defensa de «la democracia» y la cooperación con Europa frente a «las teocracias».
Lejos de su antigua faceta política, Rivera intenta reinventarse en el panorama mediático. Tras pasar las vacaciones junto a su pareja, la diseñadora Carla Cotterli, se reincorpora a la vida pública con esta nueva colaboración televisiva. Desde que abandonó la política hace cinco años, ha estado vinculado a diversos proyectos profesionales, incluido su rol como director de varios másteres en la Universidad Tecnológica del Atlántico-Mediterráneo (UTAMED).
El regreso de Albert Rivera no ha pasado desapercibido. En redes sociales, su estreno desató una oleada de críticas y comentarios mordaces. En X, antiguo Twitter, las reacciones fueron inmediatas y en algunos casos demoledoras. «Es la desesperación de Susanna Griso», opinó un usuario, aludiendo a la apuesta de Antena 3 por fichar al exlíder de Ciudadanos. La polémica parece haber sido inevitable, pero también calculada: Rivera ha vuelto, y lo ha hecho buscando titulares.